recientemente En la zona arqueológica de Caral se han descubierto, de forma reciente, un sapo humanizado y una cabeza antropomorfa que cuentan con unos 3.800 años de antigüedad. La directora del yacimiento, Ruth Shady, ha sido la que ha hecho público que en uno de los edificios de la civilización de Caral, en Perú, la más antigua de América conocida hasta ahora y que se desarrolló en los valles del norte de Lima, se habían encontrado estas piezas que, según ella, representan el regreso del agua tras una época de sequía. El descubrimiento del sapo es especialmente importante, puesto que, según la cosmovisión andina, se trata de un icono que se relaciona con las lluvias y el agua del río, las cuales son imprescindibles para la agricultura. No obstante, la cabeza también cuenta con un gran valor y es que esta representa al ser humano que espera la aparición del agua para poder darle una continuidad estable a la vida.Así, según recoge la Agencia Andina, la arqueóloga consideró que se trataría, en una primera impresión, de dos representaciones creadas para la memoria del colectivo social sobre las dificultades enfrentadas por el cambio climático y la escasez de agua y alimentos, por lo que podrían haber sido creadas a modo de recordatorio, para que, la realidad del cambio climático, ya en la época, no fuera olvidada.
los principales hallazgos qu se pueden apreciar son los monumentos de Áspero ,los cuales se caracterizan por ser de forma piramidal, con plataformas superpuestas y con una escalera en el centro de su fachada que conduce hacia la cima de la construcción, donde se levantan recintos pequeños con frisos y nichos de adobe. Están construidas con piedras sin trabajar, unidas con barro. Estas pirámides se distribuyen alrededor de un espacio abierto o plaza central, hacia el cual fueron orientadas las fachadas. Lo que fuera la plaza central se encuentra ahora convertida en campo de cultivo y en un totoral.
La Huaca Alta es la de mayor tamaño y se ubica en la parte más alta del sitio, por lo que se deduce que era la principal construcción. Lamentablemente ha sufrido la depredación de los huaqueros desde principios del siglo xx, a tal extremo que su parte central está totalmente destruida, mostrando una estructura ahuecada. De acuerdo a los indicios hallados, se utilizó dinamita y barretas de hierro para consumar dicha destrucción.7
La Huaca de los Ídolos lleva ese nombre porque Feldman halló en su zona más alta una docena de figurillas humanas modeladas en arcilla blanca, pero sin haber sido sometidas a cocción.8 Se hallaban bajo el piso y estaban rodeadas por canastilla y hojas de chira, lo que indica que formaban parte de una ofrenda votiva.1 En el 2016 se puso al descubierto los restos la denominada Dama de los cuatro tupus, que según los indicios pertenecía a la clase dirigente.6
La Huaca de los Sacrificios se llama así por haberse hallado en ella entierros humanos, entre ellos los de dos niños, posiblemente sacrificados. Tiene un diseño más complicado que el de las anteriores pirámides.9
En la década de 1970 Feldman encontró en la sección superior de Huaca de los Sacrificios el entierro de un adulto sin ofrendas y el de un bebé, que se hallaban debajo de una piedra con cuatro patas. El bebé estaba ligeramente flexionado sobre su hombro derecho y tenía la cabeza hacia el norte. Asimismo, estaba envuelto en un tejido de algodón y metido en un cesto, a su vez envuelto en tela de algodón blanco. Se cree que se trata de un infante perteneciente a la clase dirigente, pues tenía un collar compuesto por unas 500 cuentas hechas en molusco, huesos y piedras.1011
Entre 2005 y 2009, los arqueólogos del PEACS encontraron tres entierros más: dos niños de 8 y 10 años, respectivamente, y un neonato. Fueron posiblemente sacrificados, pues los cráneos de los niños muestran claras evidencias de haber sufrido un fuerte golpe que les ocasionó la muerte.12
En abril de 2016 se dio a conocer el importante descubrimiento de la Dama de los cuatro tupus: restos óseos de una mujer, en posición flexionada y sepultada en la Huaca de los ídolos, cuya antigüedad de calcula en 4500 años. Junto a los restos se encontraron diversos objetos que en aquella época eran considerados valiosos: cuatro prendedores o tupus de hueso con diseños de aves y monos, un collar de cuentas de molusco, un dije hecho de spondylus, un mate o recipiente que guardaba fragmentos y semillas de hortalizas. Todo lo cual indica que se trataba de una mujer de un alto estatus social, y cuya edad biológica se calcula en 40 años. Shady ha señalado la importancia del descubrimiento, en el sentido de que indica que en aquella remota época, no había distinciones entre hombres y mujeres para desempeñar altas funciones en la ciudad