LOS MUNDIALES PERDIDOS
Por qué no hubo Mundial en 1942 y 1946 La Segunda Guerra Mundial obligó a la FIFA a suspender la cita del 42 y 46 debido al conflicto bélico y aunque finalizó en el 45, al año siguiente la economía no permitió que se reanude el máximo torneo del fútbol.
Para 1942, quienes se postulan como posibles sedes eran la Alemania nazi, que ya sabía lo buenos que podían ser los grandes eventos deportivos como propaganda política, y Brasil (la elección de Francia para el torneo previo había generado enojo en Sudamérica ya que rompió con una supuesta alternancia con Europa para la organización de los mundiales). Sin embargo, en 1939 estalla el conflicto bélico y la FIFA suspende el evento antes de que se definiera donde se iba a jugar.
La guerra terminó en 1945, pero la situación económica de prácticamente todo el mundo estaba en crisis al igual que la de la FIFA. El primer Congreso que se celebra después del conflicto fue en junio de 1946, fecha en al que generalmente comienza el Mundial, por lo que claramente ese año tampoco se pudo celebrar el torneo.
La intención de la casa madre del fútbol mundial era retomar la cita máxima en 1949. Europa estaba en plena reconstrucción y no presentó ninguna candidatura para ser sede y el único país que lo hizo fue Brasil, que ya había pujado por la del 42. La única condición de la CBF fue que el Mundial se realizara un año más tarde de lo estipulado, en 1950. La FIFA aceptó y ese fue el retorno del torneo más importante del fútbol.
Aunque en el 50 volvió la Copa del Mundo tuvo grandes ausencias por diversos motivos. Los finalistas de 1934 y 1938, Checoslovaquia y Hungría, se negaron a participar, al igual que la Unión Soviética. Alemania y Japón, que habían sufrido enormes daños durante el conflicto y estaban reconstruyéndose, tampoco viajaron. Además, Argentina tampoco dijo presente por un conflicto que arrastraba con la Confederación Brasileña de Fútbol.
Tras el estallido del conflicto Ottorino Barassi, vicepresidente de la federación italiana, que era vigente campeona mundial tras la consagración en Francia 1938, fue inmediatamente al banco de Roma, donde estaba el trofeo Jules Rimet, y decidió sacarlo para guardarlo dentro de una caja de zapatos bajo su cama.
El objetivo era que los nazis no lo encontraran y así fue. Aunque registraron todo el domicilio del dirigente italiano, no encontraron la estatuilla y en 1950 pudo ser utilizado para coronar a Uruguay en Brasil.
La Copa Jules Rimet era una alegoría de Niké, la diosa griega de la victoria y fue el trofeo de la Copa Mundial de Fútbol hasta 1970. En esa edición, Brasil la ganó en propiedad al haber logrado el campeonato por tercera vez, como estipulaban las reglas. En 1983 el trofeo original fue robado por segunda vez y tiempo después se supo que había sido fundido.