La opinión pública es el resultado de la confrontación de multitud de opiniones en una sociedad plural.
En la Antigüedad, la opinión pública se remitía simplemente al diálogo que establecían los notables. Los demás, no podían opinar y dialogar sobre las cuestiones de las polis (ciudades-estados de la Antigua Grecia). Imperaba la marginalidad y no existía el diálogo sobre los asuntos públicos.
Desde finales de la Edad Media hasta la segunda mitad del siglo XV se suceden una serie de acontecimientos que poco a poco van cambiando la mentalidad y preparan, en lo que a opinión pública se refiere.
Con el Renacimiento se inicia un proceso de mayor confianza en el ser humano y un uso de la razón para percibir y solucionar los problemas que la sociedad tenga.
La revolución científica, que se extiende desde el siglo XV hasta el XVII es, ante todo, una revolución en la manera de entender la realidad que entraña una nueva perspectiva en las actitudes mentales.
Nicolás de Maquiavelo, considera que «Un príncipe le es necesario tener al pueblo de su lado: de lo contrario, no tiene remedio en la adversidad» Por otro lado, «Gobernar implica una cierta técnica de las relaciones con las actitudes del pueblo, que habrán de formarse o reformarse por el príncipe cuando fuese necesario» .
La imprenta de Gutenberg nace como un instrumento maravilloso para la propaganda, a la que se opondrá todo el arsenal de la censura. Esto marcará un hito fundamental en la historia de la comunicación humana y muchos historiadores verán en la imprenta el punto de partida de las transformaciones sociales y políticas de Europa.
Con la Revolución francesa la libertad de expresión queda conquistada y la Declaración de derechos del hombre y del ciudadano consagrará la libertad de opinión y de expresión.
Los primeros esbozos teóricos de la opinión pública se suelen atribuir a los fisiócratas, como Louis Sebastián Mercier de la Riviere, que fue el primero en captar el estricto sentido de opinión pública y entrever su rol social.
La acción realizada por la opinión pública siempre ha existido desde los tiempos de Platón, hizo falta mucho tiempo para definirse con el concepto que hoy tenemos formado, como forma de pensamiento y expresión de la sociedad. En un inicio tal concepto podía ser aplicado por unos pocos, diversos pensadores de gran renombre afirmaban que la opinión pública no podía ser realizada por cualquier persona, situación que empieza a cambiar con el transcurso de los años.
El término de “Opinión Pública” tiene su origen y posterior desarrollo en el Siglo XVIII, aparece por vez primera en 1750 en la obra de Jean Jacques Rousseau, Discurso sobre las ciencias y las artes, su concepto equivalía a la opinión de la multitud, normalmente expresada a través de una reunión masiva. Es a finales de este siglo empieza a adquirir connotaciones cualitativas y adquiere las notas propias que le otorgaría el liberalismo, como instrumento de guía y control del gobernante.
Producto de la Ilustración, el término fue ampliamente utilizado por la emergente burguesía europea. Su concepto varía dependiendo del autor, al igual que las teorías sobre el tema. Son muchos los personajes que han influido en lo que hoy conocemos sobre la opinión pública.
El icónico pensador francés. Se le considera el primer usuario de la combinación opinión y público; la utilizaba para referir a costumbres y modos de sociedad. Rousseau vio la opinión pública como una forma de realizar la voluntad común que se manifestaba en el debate igualitario y razonado, manifestando así su pensamiento liberal. Rousseau asienta las bases de lo que se conoce como el Modelo Clásico de Opinión Pública.
Louis Mercier era un fervoroso admirador de Jean-Jacques Rousseau. Para los inicios del acuñamiento del término de ''opinión pública'', la intelectualidad francesa hacía uso frecuente de esta expresión para referirse a asuntos más políticos que sociales, muy ligados a ideas como el ''bien público'' o el ''espíritu público''. Al mantener la postura de que la OP debe originarse en el razonamiento, sigue el Modelo Clásico de la OP.
Fue uno de los primeros en darle importancia al término. Seguía el Modelo Clásico de la OP, pues fue ministro francés de finanzas y hacienda.
Se encargó de realizar un hito en la historia de Francia, pues hizo público el presupuesto del estado. Sin embargo, el modelo clásico consideraba a los ilustrados o los burgueses como constituyentes de la opinión pública, auqellos comentarios que se basen en el debate racional.
Fue un crítico del liberalismo; fundamentó los límites entre la libertad colectiva y la libertad individual, en la que por supuesto involucra a la opinión pública. Específico los extremos y consecuencias a los que podría llevar un ''régimen de opinión'', es decir, una sociedad donde incidieran en la política las opiniones de personas mediocres o vulgares. Especificó que si bien, es buena la interacción de los ciudadanos autónomos, no por ello están exentos de responsabilidades para con el cuerpo social.
Al igual que Mill, es un punto de referencia importante al modelo clásico de la OP. Fundamentaba que el mayor peligro que corre el régimen de opinión es el de caer el gobierno en manos de una mayoría inculta y desinformada. He aquí la necesidad del modelo clásico de que la OP se basara en la razón, algo que otros autores criticarían.
Uno de los máximos representantes de la Escuela de Frankfurt con su Teoría Crítica. Esta teoría se contrapone al modelo clásico de la OP y se considera una evolución del Planteamiento de Marx. Para esta escuela, el obrar científico y racional que deriva de la Ilustración deviene en la instauración de un sistema del cual es muy difícil escapar. Para Adorno y otros pesonajes como Horkheimer y Marcuse, la OP, como tal, no puede darse, pues su aparición solo es sintomática en el consentimiento del poder y sus métodos persuasivos.
El planteamiento de Marx hace duras críticas al Modelo Clásico de la Opinión Pública. Para la teorización marxista la OP no es el reflejo del sentir de todos los ciudadanos, sino que es la opinión de una clase social determinada (clase dominante). ''La concepción capitalista de la OP intenta asimilarse a los intereses de la mayor parte de la población, pero defendiendo los intereses de la burguesía, la OP, sería por tanto, una impostura.
Uno de los máximos referentes de la Opinión Pública en el Siglo XX. Destacó las dificultades para configurar una opinión pública racional, por lo que se le considera un crítico del Modelo Clásico de la OP. Su tésis considera que la democracia pide demasiado a los ciudadanos ordinarios. ''El conocimiento correcto e incluso exacto que debieran tener los ciudadanos para lograr una opinión formada e informada es sencillamente imposible''.
Gran teórico del Siglo XX en el campo de la comunicación. Brinda su propia definición de OP, ''La opinión pública comprende todas las opiniones mantenidas por varias partes del público en cuestión, así como una especificación de las partes que no tienen opinión. Cuando se habla de opinión pública en singular, se hace referencia a alguna opinión dominante. La opinión dominante no es necesariamente la opinión de la mayoría´´. Estudió también la visión de las masas en su obra ''Técnica de la propaganda en la segunda Guerra Mundial''.
La teorización que realiza Habermas de la Opinión Pública deriva de un modelo mucho más amplio. El alemán propone un modelo social que parte de un análisis comunicativo, donde señala que es imposible entender al individuo como un ente aislado. La opinión pública se forma a partir de un diálogo intersubjetivo, esto quiere decir que el individuo logra su identidad a través de mediación con otros.
El concepto de opinión pública se debate desde principios del siglo XIX. Nöelle-Neumann (2003) expresa una suerte de disolución del concepto recordando los intentos de Harwood Childs en 1965 para recopilar las definiciones de opinión pública quien había inventariado más de cincuenta distintas.
Las diferencias para comprender e interpretar los procesos de la opinión pública han abierto dos tradiciones que no pocas veces aparecen como contrapuestas: la “clásica o teórica” y la “empírica o práctica”.
Más allá de estos debates se debe observar que el estudio de la opinión pública ha devenido en una materia cuya construcción e investigación atraviesa diversas disciplinas de las ciencias sociales: sociología, ciencia política, semiótica, comunicación, psicología social y se ha integrado con cada vez mayor habitualidad a las contribuciones de ciencias “duras” como matemática, estadística, geografía y sistemas (entre otras). Incluso en los últimos años el análisis de la gran cantidad de información que se genera (especialmente en internet) ha dado lugar a la ciencia de datos, buscando analizar y presentar los hallazgos en forma sintética.
Actualmente el análisis sobre distintas cuestiones de la realidad de la población: como índices de desempleo, de mercado y otros indicadores económicos y sociales, tratan de conocer el panorama de la realidad social.
No obstante, son las interpretaciones que hacen los individuos acerca de estos hechos, sus diferentes opiniones respecto a la situación, la que conforma la opinión pública. Una de las realidades de la opinión pública actual es el dominio de la información mediática que impacta en la población sobre la que se construye una verdad y una moral pública, ante la que se producen cuatro grandes tipos de comportamientos de la población:
Los individuos que están plenamente de acuerdo la argumentan y defienden públicamente.
Los que han sido convencidos de esta realidad, la aceptan y la expresan.
Los que no están de acuerdo con esta realidad, pero no debaten esta opinión.
Los individuos que no están de acuerdo y argumentan contra esta opinión.
Individuos que se pronuncian frente a aquello que están en desacuerdo.
Aquellos que apoyan totalmente lo que sucede en nuestros países y lo defienden.
La relación de la opinión pública con los medios de comunicación de masas evidencia que los medios son el primer y principal instrumento, no sólo de interacción de opiniones individuales, sino vehículo de difusión de opiniones asumibles por individuos carentes de una postura sobre muchas cuestiones de la realidad circundante de una sociedad.
La opinión pública creada por los medios aborda los siguientes contenidos:
¿Qué hay que pensar?
¿Cómo pensarlo?
¿Qué valor concederle?
Este esquema supone la creación de una imagen –modelo– del mundo que incluye toda una «opinión» sobre necesidades, valores, experiencias, creencias y expectativa.
Eso explica que actualmente la preocupación ante el predominio de los medios en la conformación y en la definición de la opinión pública es un tema preocupante. Concluyendo que, si los medios de comunicación fuesen verdaderos espacios abiertos a la pluralidad de las sociedades y a la deliberación que requieren los asuntos públicos, esa inquietud sería menor.