En 1910 participó en la rebelión de Valladolid, que a través del Plan de Dzelkoop se pronunció en contra de Porfirio Díaz y los caciques locales.
Posteriormente, fue partidaria del constitucionalismo, por lo que se ganó el apoyo del general Salvador Alvarado que, siendo gobernador de Yucatán, convocó al Primer Congreso Feminista en 1916 e impulsó una agenda política en favor de los derechos de las mujeres. Ese mismo año se realizó un Segundo Congreso y en ambos Elvia destacó por sus planteamientos sobre los derechos ciudadanos, sexuales y reproductivos de las mujeres.