La terapia de juego constituye una técnica proyectiva de intervención, que le aporta al niño la posibilidad de expresar su mundo interno, incluyendo sus miedos, preocupaciones y recursos, a través de un lenguaje simbólico, que se ajusta a su forma de comunicación e interacción con el mundo exterior. Es una técnica en la que hay un predominio de la fantasía y lo simbólico, ya que la intervención se realiza a través del juego, por lo que se ajusta a la forma de entender y experimentar la realidad de los niños.