“Santo, santo, santo es Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.” — Isaías 6:3 (RVR1960)
VERSO 1
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! Señor omnipotente,
Siempre el labio mío loores te dará.
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! Te adoro reverente,
Dios en tres personas, bendita Trinidad.
VERSO 2
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! En numeroso coro,
Santos escogidos te adoran sin cesar;
De alegría llenos, y sus coronas de oro
Rinden ante el trono y el cristalino mar.
VERSO 3
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! La inmensa muchedumbre
De ángeles que cumple Tu santa voluntad,
Ante Ti se postra, bañada de Tu lumbre,
Ante Ti, que has sido, que eres y serás.
VERSO 4
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! Por más que estés velado
E imposible sea Tu gloria contemplar;
Santo, Tú eres solo, y nada hay a Tu lado
En poder perfecto, pureza y caridad.
VERSO 5
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! La gloria de Tu nombre
Vemos en Tus obras en cielo, tierra y mar;
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! Te adorará todo hombre,
Dios en tres personas, bendita Trinidad.
[1] Letra: Reginald Heber (1783–1826), música tradicional NICAEA compuesta por John Bacchus Dykes (1823–1876).
Dominio público; ampliamente usado en himnarios cristianos de adoración. El himno fue escrito por Reginald Heber, obispo inglés, inspirado en la visión de Isaías 6:3 sobre la santidad de Dios. La música NICAEA, compuesta por John Bacchus Dykes, ha acompañado esta letra durante más de un siglo, convirtiéndose en uno de los himnos más emblemáticos de la adoración trinitaria. Ha sido usado en cultos de todo el mundo para expresar reverencia, exaltación y reconocimiento de la gloria de Dios en cielo y tierra.
CANCIÓN Y PISTA