El estado de Hidalgo, fundado el 16 de enero de 1869, tiene una rica historia que abarca desde las culturas prehispánicas hasta su desarrollo como entidad federativa en México.
El territorio del Estado de Hidalgo, debido a su ubicación geográfica, fue paso obligado de las numerosas migraciones procedentes del norte, que llegaron para establecerse en el Valle de México. La cultura teotihuacana se estableció al sureste entre los años 150 a.C. a 700 d.C. Al suroeste la cultura tolteca entre los años 700 a 1150 d.C.
Al norte y noreste se estableció la cultura huasteca entre los años 100 a.C y 1400 d.C. Hacia el año 1168 d.C. la tribu mexica emigró de Aztlán rumbo al centro de México y en su recorrido pasó por el territorio hidalguense. Años después, junto con sus aliados, dominaron los pueblos allí asentados, salvo los señoríos Metztitlán y Tutotepec.
Al momento de la llegada de los españoles, el territorio hidalguense estaba poblado por nahuas, chichimecas, otomíes y huastecos. Los primeros españoles en incursionar en el territorio fueron Hernán Cortes y sus huestes, quienes en su huida luego de su derrota de “la noche triste”, pasaron por Tepeapulco y Apan hacia su refugio en Tlaxcala.
La minería fue, en principio, la causa fundamental de la colonización. Primero se descubrieron las minas de Plomo Pobre en las inmediaciones de Ixmiquilpan. Hacia 1552, aparecieron las de Pachuca y Real del Monte.
Realizada la conquista, Hidalgo quedó comprendido dentro de la audiencia de México, creada en 1527.
En 1786, a raíz de las reformas Borbónicas, se expide la Real Ordenanza de Intendencias expedida por el rey Carlos III, con la que se dividió administrativamente el Virreinato de la Nueva España en 12 Intendencias. El actual estado de Hidalgo quedó incluido en la intendencia de México.
En 1812 con la promulgación de la Constitución de Cádiz, la Intendencia de México quedó incorporada a la Provincia de Nueva España que comprendía además a las intendencias de Guanajuato, Michoacán, Oaxaca, Veracruz, Puebla, Tlaxcala, Querétaro y San Luis Potosí. Esto fue solo hasta 1814 cuando se restableció el absolutismo y se restauraron las intendencias.
En 1861 varios diputados iniciaron las gestiones para erigir un nuevo estado con el nombre de Hidalgo pero los trámites interrumpieron por causa de la Segunda intervención francesa en México. Para organizar el ejército mexicano se expidió el decreto del 7 de junio de 1862 con el que se creó tres distritos militares dentro del territorio del Estado de México, el segundo formado por los territorios que integran al estado de Hidalgo.
Concluido el Segundo Imperio Mexicano y restaurada la República, se reinició el proceso de creación del nuevo estado. El 17 de marzo de 1868 en sesión del Congreso de la Unión aprobó crear el estado de Hidalgo. Finalmente el 16 de enero de 1869, el presidente Benito Juárez, , autorizó que la porción norte que formaba parte del Estado de México se separara para integrar un nuevo miembro de la nación mexicana, poniéndole el nombre del padre de la patria e iniciador de la independencia don Miguel Hidalgo y Costilla, llamándose Estado de Hidalgo.
El 2 de mayo de 1869 se instaló el primer Congreso Constituyente del Estado y el 21 de Mayo de 1870 se expidió la primera Constitución Local.
Hidalgo es conocido por sus tradiciones vibrantes y su rica herencia cultural. Entre las más destacadas se encuentran:
Fiestas religiosas: Semana Santa, Día de los Muertos, y Fiestas Patronales, que incluyen procesiones y ofrendas.
Gastronomía: Platos típicos como tamales, pastes, y barbacoas, que reflejan la influencia indígena y española.
Vestimenta tradicional: Traje Otomí y Traje de Charro, que simbolizan la conexión con la cultura y la historia del estado.
Música y danza: Canciones tradicionales y danzas folclóricas que narran historias y expresan sentimientos.
Estas tradiciones no solo son un reflejo de la identidad cultural de Hidalgo, sino que también son una forma de preservar y transmitir la historia a las futuras generaciones.