Desde el otro lado del ilustre Océano, en el confín del mundo hacia la noche, os escucho. Me llaman Medusa, la del cabello de serpientes, la hermosa doncella castigada por Atenea. ¿Acaso no conocen mi historia?
Las buenas historias, como mi mirada, tienen el poder de paralizarnos, de detener el tiempo. Son un reflejo que nos confronta, que nos muestra verdades que quizás preferiríamos no ver. Así, en este festival, ustedes, los narradores, nos regalan su mirada para que la enfrentemos sin miedo. Y mi voz, la que me fue arrebatada, ahora regresa en el eco de vuestras palabras.
Y vosotros, estimado público, apagad ese espejo que os encadena, o al menos, silenciadlo. Abrid bien los ojos y escuchad. Para que, en lugar de piedra, brote de nosotros la palabra y la emoción.
Bienvenidos.