Reconocimiento (Reconnaissance): En esta fase, los atacantes recopilan información sobre el objetivo, como identificar sistemas, redes y posibles vulnerabilidades. Esto puede incluir la recopilación de datos desde fuentes públicas o la realización de escaneos de red.
Arremetida (Weaponization): Durante esta etapa, los atacantes desarrollan o adquieren las herramientas necesarias para llevar a cabo el ataque. Esto puede implicar la creación de malware específico o la selección de exploits que se utilizarán en fases posteriores.
Entrega (Delivery): En esta fase, los atacantes envían el malware o las herramientas a la infraestructura de la víctima. Esto puede ocurrir a través de diversos métodos, como correos electrónicos de phishing, sitios web comprometidos o dispositivos USB infectados.
Explotación (Exploitation): Una vez que las herramientas maliciosas están en el sistema de la víctima, los atacantes buscan vulnerabilidades que puedan aprovechar para ganar acceso. Esto podría implicar la explotación de fallos de software o la utilización de tácticas de ingeniería social.
Instalación (Installation): Después de explotar con éxito una vulnerabilidad, los atacantes instalan el malware en el sistema comprometido. Esto puede incluir la creación de accesos directos o backdoors para permitir el acceso futuro.
Comando y Control (Command and Control): Una vez que el malware está activo en el sistema, los atacantes establecen una conexión con un servidor de control remoto. Esto les permite mantener el control sobre el sistema comprometido y enviar instrucciones adicionales.
Acción (Action): En esta última etapa, los atacantes llevan a cabo sus objetivos específicos, que pueden incluir robo de datos, interrupción de servicios o cualquier otra actividad maliciosa para la que se haya llevado a cabo el ataque.