Realmente, fue toda una aventura de aprendizaje de doble propósito, el desarrollo de esta actividad, la viví y la disfruté un montón. Les cuento, cómo fue el rollo a continuación:
Dada la situación actual, por la pandemia, tenemos restricciones de movilidad y no podemos salir a realizar las compras a gusto y cómo estaba acostumbrada, por lo cual, preparar los alimentos se convirtió en algo monótono, porque tengo que ajustarme a lo que tenga en la despensa sin tener la opción de salir a comprar alguna cosa que me gustaría para hacer algo diferente. Por lo cual, me comprometo a cambiar la monotonía en la alimentación y durante el proceso observaré a mi esposo para ver su actitud frente al cambio y cuan optimista se muestra.
Con creatividad: siendo más creativa al momento de preparar los alimentos buscando nuevas recetas y probando diferentes métodos de cocción
Con organización: planificar unos menús semanales que me permitan visualizar con antelación los requerimientos para las compras.
innovación: hacer diferentes combinaciones con los mismos alimentos que permitan diferentes preparaciones y presentaciones con diferentes sabores con pequeños cambios.
Qué resultados deseo obtener: hacer comidas más sana y placentera degustación
La expectativa versus la realidad no fue tan sencilla como la pensaba, hubo mucha incertidumbre al plantear nuevas maneras de preparar las comidas, porque resulta muy cómodo hacer lo que siempre hacemos de forma cotidiana, no obstante, al empezar a poner en acción todo planeado se siente mucha emoción para probar los resultados y ver la cara de sorpresa de mi familia al ver los cambios del menú semanal sentí mucha satisfacción y valió la pena el esfuerzo para adaptarme al compromiso propuesto, por otro lado, el optimismo fue un ingrediente fundamental para alcanzar exitosamente los resultados, ya que cuando empecé a realizar el menú, buscar las recetas para aprender a combinar los alimentos y hacer la lista del mercado para tener disponible todo lo necesario. Igualmente, mantener el optimismo para presentarlos en la mesa y esperar que sean del agrado de la familia, para lo cual compartí las diferectos opciones para los menús y participaran el la selección de platillos que deseaban comer.
Me impresionó muchísimo el optimismo y la aceptación del cambio porque se mostraró muy complacido y demostró mucha cofianza en que se podía lograr con el compromiso de todos.