En el territorio del actual estado de Aguascalientes, se ha encontrado evidencia de la presencia humana desde hace unos 12,000 años. Estos grupos eran nómadas o seminómadas, habitaban cuevas o abrigos rocosos y dependían de los recursos naturales a su alcance, eran cazadores/recolectores, aprovechaban árboles como el pino, acacia y abeto; se nutrían con agave, nopal, frutos, bayas, raíces y semillas; se alumbraban con mezquite y ocotillo y fabricaban utensilios domésticos con fibras vegetales.
Época Prehispánica
En Aguascalientes se dio el florecimiento de varios núcleos urbanos durante el periodo Clásico tardío (650-900 d.C), esta fue una época de abundante lluvia, lo que permitió la práctica de la agricultura. Sin embargo, una extensa sequía entre los años de 1000 a 1200 d.C. provocó que los pueblos sedentarios abandonaran este territorio, el cual fue repoblado tiempo después por grupos seminómadas que habitaron la tierra hasta las primeras intervenciones españolas en 1540.
De este periodo, los principales vestigios arqueológicos se han encontrado en la reserva de "El Ocote", estos consisten en cerámica, entierros humanos, pictograbados y residuos de alimentos. En la cima del Cerro Los Tecuanes, formación rocosa de origen volcánico, hay dos basamentos; sobre sus laderas, terrazas con cimentaciones y, al pie, restos de muros de bajareque con "pinturas rupestres".
La Conquista y el Periodo Novohispano
Para el momento de la conquista, el valle de Aguascalientes estaba habitado por diversas etnias mal llamadas "Chichimecas", algunas de estas eran los Caxcanes, Guachichiles, Zacatecos, Guamares y Tecuexes. Por casi 400 años, el Camino de la Plata conectó a la actual Ciudad de México con el pueblo de Santa Fe, Nuevo México, hoy territorio de los Estados Unidos, teniendo una extensión total de 2,560 kilómetros. La respuesta indígena al avance español fue inmediata con la rebelión de varios grupos, misma que fue sofocada por el Virrey Antonio de Mendoza y Pacheco en la llamada Guerra del Mixtón (1540-1541)
Sin embargo el conflicto con lo pueblos originarios seguiría en pie con el ataque recurrente a caravanas y poblados por parte de los grupos como huachichiles y Guamares, dando así a las llamadas "Guerras Chichimecas", esto generó alianzas españolas con otros pueblos como aquellos de filiación mexica, tlaxcaltecas, otomíes, tarascas y caxcanes bajo el mando del capitán Francisco de Ibarra, con el fin de hacer frente a la complicada situación en el bajío y norte del territorio Novohispano.