Durante más de medio siglo, los Estados Unidos de América y la Unión Soviética disputaron el dominio global a través de un conflicto silencioso y diplomático repartido por varias zonas del orbe.
Al calor de las diversas crisis económicas y políticas sufridas en el espacio político comunista, el Imperio Soviético llegaría a su fin en el año 1991 tras la caída del Muro de Berlín símbolo del final de la URSS y su definitiva disolución política en tiempos de Gorbachov. Desde entonces los Estados Unidos emergió como la mayor potencia económica y militar hasta la actualidad.