- Cantina de Grill, Fornaloa, Master Lands (Actualidad)
Frey está sentada frente a la barra, hablando con Saigoby e Ikaros. Este último intenta ligar con ella contándole unos «chistes» muy penosos, mientras la chica pone cara de aburrimiento.
Frey pone los ojos en blanco y lo mira con molestia.
—Si me has hecho venir hasta aquí para esto, tengo cosas mejores que hacer.
La chica se levanta para marcharse.
—¡Espera, por favor! —exclama Ikaros, poniéndose nervioso—. ¡Tengo que decirte algo muy importante!
Mientras habla, mira a su alrededor con cierta inquietud.
De repente, dos tipos de aspecto amenazador y chulesco entran en el bar y se acercan a los tres jóvenes.
—Mi nombre es Lawck y él es Long —se presenta uno de ellos—. ¿Por qué no te vienes con nosotros, guapa, y dejas aquí a estos muermos?
La chica suspira y murmura:
—Genial. Justo lo que me faltaba.
Al fondo, hay dos extraños encapuchados tomando algo y observando el espectáculo que se ha formado.
De repente, Ikaros se levanta, saca pecho y, con una sonrisa, les responde a los dos recién llegados:
—Ni se os ocurra tocar a la dama o tendréis que véros...
Sin embargo, antes de que pueda terminar la frase, una silueta tira la puerta a gran velocidad y arrasa con todo lo que encuentra a su paso, mandando a volar a los dos hombres que estaban molestando.
—¡¿Omega?! —grita Frey confusa.
Mientras este se levanta del suelo y se sacude el polvo, mira a su alrededor, confundido.
—¿Qué está pasando aquí?
Frey, emocionadísima al verlo, corre y salta sobre él para abrazarlo.
—¡Eres tú, Omega!
Él también se alegra muchísimo al verla y le devuelve el abrazo con una gran sonrisa.
Ikaros, por su parte, al verlo, pone cara de poker y comenta con cierto sarcasmo:
—Genial, el monstruo está aquí. Yo pensaba que ya habrías muerto.
Omega gira la cabeza, extrañado.
—¿Muerto yo?
Frey le gira la cabeza para que la mire de nuevo a ella mientras por el otro lado le saca el dedo corazón a Ikaros.
De golpe, la chica aparta rápidamente a Omega con los brazos y se pone muy seria. Entonces, le suelta un bofetón.
Al verlo, Ikaros y Saigoby se apartan y se cubren, asustados y sin entender qué está pasando.
Frey comienza a gritarle a Omega:
—¿¡Te parece normal lo que has hecho!? ¡¿Irte de repente, sin despedirte ni nada, y encima sin poder volver a verte en estos últimos cinco años?!
Omega sonríe con incomodidad y responde:
—Lo siento, pero al menos os mandé cartas a ti y a Saku. Hablando de ella, ¿qué tal está?
—Bien. Al principio se enfadó muchísimo, pero, como todos, acabó simplemente echándote muchísimo de menos.
Responde Frey, entonces vuelve a abrazarlo y una pequeña lágrima se desliza por su rostro.
Ikaros le mira con odio, mientras que Saigoby pone cara de estar empanado.
Omega levanta a Frey, le da una vuelta en el aire y la deja en el suelo.
—¡Cómo has crecido!
Ella se separa un poco y lo mira de arriba abajo.
—Tú-tú también —responde.
Se sonroja ligeramente y le pregunta:
—¿A todo esto, dónde está el resto de tu ropa? ¡Vas medio desnudo! ¿No tienes frío ni nada?
Omega también se sonroja algo.
—Bueno...
Pero Frey vuelve a interrumpirlo.
—¡Dime! ¡¿Y qué has estado haciendo durante estos últimos cinco años?!
Omega responde:
—¿No es obvio? He estado entrenando muchísimo para demostrarle a Ultron y a Anthony que yo también puedo ayudarles con todo el tema de Dragon Glace y de mis padres.
Ikaros lo interrumpe.
—Por lo que veo, aunque estés más fuerte, sigues teniendo la cabeza vacía, como antes. Eso parece que no cambia.
Entonces, comienza a reprocharle:
—Mientras tú estabas tan contento por ahí "entrenando", o lo que sea que hicieras, dejaste solas a Frey y a tu hermana. Y no solo eso, sino que, además, el resto tuvieron que repartirse tus misiones, tanto los Ghíboro como los Robone estuvimos organizando equipos de búsqueda por Master Lands durante casi dos años para ver si te encontrábamos.
Frey empuja a Ikaros.
—¡No le hagas ni caso, Omega! ¡Lo importante es que has vuelto!
Mientras tanto, Saigoby agarra a Ikaros para evitar que caiga al suelo por el empujón.
Omega lo mira y se da cuenta de su presencia.
—¡Hola, Saigoby!
Este le devuelve el saludo con entusiasmo, pero Ikaros mira mal a su amigo mientras este lo sostiene en brazos.
Omega continúa:
—¿Después de tanto tiempo sigues siendo amigo de Ikaros? ¿No crees que te mereces algo mejor?
Ikaros se cruza de brazos, pero Saigoby lo suelta de golpe, sonrojado y juntando las puntas de los dedos.
Ikaros comienza a insultarlo
—¡Eres un bruto y un animal!
Frey aprovecha el descuido y, al ver a los dos hombres de antes levantarse del suelo, agarrar a Omega del brazo para salir corriendo del bar con él.
—¡Ya verás la sorpresa que se van a llevar todos! —le dice mientras se dirige a la sede de Mega.
—Pero antes quiero ir a ver a Saku —responde Omega.
—¡Si es que hoy están todos allí!
De vuelta en el bar, Lawck y Long se acercan a Ikaros y Saigoby con cara de pocos amigos, mientras hacen crujir sus nudillos.
- Sede de Mega, división de Pyrondia, Fornaloa, Master Lands (Un poco después)
Al llegar al edificio, los primeros a los que encuentran son a Nesby y a Saku, que están hablando con Ghosfo en la recepción.
Saku sale corriendo hacia su hermano y lo abraza con fuerza.
—¡Omega!
Nesby y Ghosfo se sorprenden al verlo y lo saludan.
—¡Mirad quién ha decidido regresar! —comenta Nesby con ironía.
—Te estaba esperando —añade Ghosfo.
Saku, que está dando pequeños golpes a Omega, se detiene de repente. Tanto ella como Frey reaccionan al mismo tiempo y miran a Ghosfo.
—¡¿Cómo que lo estabas esperando?! —preguntan ambas.
Omega asiente.
—He vuelto porque Ghosfo me contactó hace unos días. Me dijo que tenían información nueva y muy importante sobre Dragon Glace y Oltrum, así que decidí regresar.
Saku lo mira enfadada y le da un golpe más fuerte.
—¡¿Entonces, si el tío Ghosfo no llega a contactar contigo, habrías seguido por ahí de paseo?!
De repente, Anthony y Ultron salen de la oficina de este último mientras conversan. Al ver a Omega, ambos se quedan mirándolo.
Ultron se lleva una mano a la cara, mientras que Anthony sonríe.
—¡Mirad quién está aquí! ¡Cuánto tiempo ha pasado! —exclama Anthony.
Omega sonríe, contento de volver a verlos.
—Espero que esta vez no te vayas tan de repente sin avisar a nadie —añade Anthony—. Aunque, por cierto, ¡sigues estando castigado!
Ambos ríen.
Ultron lo mira con seriedad.
—¿Qué haces aquí? Es mucha coincidencia que aparezcas justo en este momento.
—Supongo que será casualidad —responde Omega, haciéndose él extrañado—. ¿A qué te refieres con «justo en este momento»?
—Sí, seguro que es casualidad...
Ultron se gira lentamente hacia Ghosfo y lo mira con severidad. Este aparta la mirada y empieza a silbar disimuladamente, mientras Saku, Nesby y Frey se ríen por lo bajo.
Omega decide cambiar de tema.
—Bueno, ¿habéis avanzado algo con la investigación durante este tiempo?
—Por desgracia, no mucho —responde Ultron—. Hemos seguido algunas pistas, pero todo ha estado extrañamente calmado, salvo por los problemas de Aequora y Yoima, claro. Me temo que todo esto ha sido culpa de Klaiber.
—¿Por qué dices eso?
—Tuvimos algunos problemas con él, pero eso no viene al caso.
Ultron aparta la mirada, evitando dar más explicaciones.
Omega continúa preguntando:
—Si las cosas han estado tan tranquilas, ¿qué ocurre ahora? ¿Por qué está todo el mundo tan agitado por aquí entonces?
Ultron levanta la maleta que lleva en la mano.
—Tenía que dejarlo todo organizado porque esta noche parto hacia el sur, hacia Atempi.
—¡¿Te vas al Desierto Krono?! —lo interrumpe Omega, sorprendido.
Ultron niega con la cabeza.
—No. Mi destino es Oni District, en Necropolis. Dentro de once días se celebrará una reunión muy importante sobre un asunto serio, al parecer solicitada por Vassilet, el apoyo de Borne en el distrito. Me reuniré allí con los encargados generales de Mega, tanto de Tokidza como de Yoima, además de con los encargados de otros distritos de Necropolis.
—Oh... —murmura Omega, algo desilusionado.
Ghosfo carraspea para llamar la atención de Ultron.
—¿No te olvidas de algo un poco más importante?
Ultron suspira.
—Está bien. Lo cierto es que, después de esa reunión, hemos quedado con alguien en Kagumachi, en Crioida, que parece tener información valiosa sobre Oltrum. Sin embargo, no me reuniré con esa persona hasta dentro de veintisiete días, durante la noche del Karappo Shigetsu Matsuri, que se celebra cada tres años. Según me comunicó, esa misma noche también se ha reunido allí con mi hermano.
Los ojos de Omega se iluminan de emoción.
—¡Entonces iré contigo! ¡No necesito equipaje, ya tengo todo preparado!
Los demás se preocupan ante su repentina efusividad, pero Ultron lo frena antes de que siga hablando.
—No te emociones tanto. Sí, ahora que has vuelto, podrás acompañarme, pero cogerás un vuelo directo dos días antes para reunirte con nosotros en Kagumachi.
—¡No! ¡Iré esta misma noche! Así podré demostrarte lo mucho que he mejorado antes de que llegue el gran momento.
Ultron vuelve a negar con la cabeza.
—Es solo una reunión diplomática aburrida que no tiene nada que ver contigo. Además, tardaremos más de lo normal en llegar porque tengo que ir recogiendo a gente por el camino. No tenemos pensado enfrentarnos a nadie. Lo mejor que puedes hacer es quedarte aquí y aprovechar que llevas cinco años fuera para ponerte al día con tu familia.
Omega baja la mirada.
—Sí... Me da pena irme ahora.
Sin embargo, enseguida recupera el entusiasmo.
—¡Pero estoy muy impaciente! Llevo muchos años esperando este momento. Además, es posible que, de camino yendo a tantos sitios, encontremos más pistas sobre tu hermano.
Saku aprieta los puños, frustrada, y se acerca a Omega para abrazarlo.
—Llevo mucho tiempo esperando a que vuelvas, pero si, a cambio de eso, puedes traer a nuestros padres de vuelta, me harías muy feliz.
Anthony sonríe y se dirige a Ultron.
—Bueno, Ultron, ya sabes que incluso las misiones más sencillas pueden complicarse. Además, ¿qué es solo un mes más comparado con cinco años?
Ghosfo asiente.
—Quizá sea una buena idea. Así también podrá ir conociendo al resto del equipo ahora que va a trabajar con nosotros tan de cerca.
—¡Yo también estoy de acuerdo! —añade Nesby, animándolo.
Ultron suspira, resignado, y finalmente se rinde.
—Está bien, puedes venir. Pero espero que sigas mostrando esa determinación durante todo el camino.
Omega asiente con efusividad.
Frey se ríe, encantada con la decisión.
—¡Me parece perfecto!
Agarra a Omega del brazo y tira de él.
—¡Nos iremos a casa a hacer las maletas! Así también podremos pasar algo de tiempo con Lizzy y sus hermanos cuando lleguemos a Oni District.
Sin embargo, Ultron y Anthony niegan con la cabeza al mismo tiempo.
—¡Ni se te ocurra pensar que voy a dejarte ir para que te expongas a tantos posibles peligros otra vez! —le advierte Anthony a su hija.
Ultron apoya sus palabras.
—Tu padre tiene razón. Aunque no preveamos ningún peligro, siempre estaremos expuestos a los bandidos o incluso a encontrarnos con los miembros de Dragon Glace. Además, sigues siendo una niña y ni siquiera tienes algún entrenamiento.
Frey hincha los carrillos, indignada.
—¡Yo también soy fuerte y útil! ¡Pero nunca me habéis dejado demostrarlo, a diferencia de a Cupo y a Omega! ¡Y, aquella vez, si no hubiera sido por mí, Omega habría muerto!
Ultron interviene, cada vez más enfadado.
—¡Se acabó! Me reuniré únicamente con Omega a las 22:00 en el puerto, ¡y punto!
Después, se dirige a Frey.
—Puedes aprovechar para despedirte de él hasta entonces.
A continuación, vuelve a mirar a Omega.
—Y tú puedes aprovechar para comer algo, comprarte ropa y asearte. Sigues teniendo el pelo sucio desde la última vez que nos vimos.
Omega asiente, algo avergonzado.
—Lo he intentado, pero se me ha quedado de este color.
Todos se quedan asombrados y lo miran con extrañeza.
Frey vuelve a enfadarse, pero Saku la anima a calmarse.
—Venga, acompáñame a ayudar al bobo de mi hermano a prepararse.
Después, se gira hacia Nesby.
—¿Quieres acompañarnos tú también?
Antes de que ninguno de ellos pueda salir por la puerta, Anthony los detiene.
—¡No arméis mucho jaleo en casa! Además, os espero a todos en el Fornaloa Fountain para cenar a las 20:00.
Todos reaccionan con alegría y entusiasmo.
Los tres chicos, junto con Omega, que tiene cara de no enterarse de nada, se dirigen hacia la casa Ghíboro.
Al salir algo "golpea" a Ultron en al frente, justo entre ceja y ceja, y él se mira hacia ahí extrañado pero dejándolo pasar.
- Puerto de Fornaloa (21:55)
Omega aparece con una mochila enorme, acompañado de Saku, Anthony, Ghosfo y Nesby.
Ultron los mira con el ceño fruncido.
—¡Ya era hora! ¿Es que no podéis ser puntuales ni una sola vez? —les regaña.
Después, se fija en la enorme mochila de Omega.
—¿Estás seguro de que quieres llevar esa mochila tan enorme?
Omega asiente con decisión.
—Sí.
Ghosfo se cruza de brazos y replica:
—El barco todavía no ha zarpado, Ultron. Tampoco hace falta ponerse así.
Omega se gira hacia Anthony y hace un gesto de agradecimiento.
—Gracias por todo, Anthony.
Este sonríe y responde:
—¿Ves? ¿A que este sitio nuevo no estaba tan mal?
Todos comienzan a despedirse de los dos viajeros. Sin embargo, Ultron se da cuenta de algo y mira a su alrededor.
—Un momento... ¿Dónde está Frey? ¿No va a venir a despedirse de Omega?
Anthony suspira.
—Después de terminar la cena, se enfadó y salió del restaurante dando un portazo.
Ultron pone los ojos en blanco y suspira.
*Menos mal que no tengo que aguantar a una cría así. Esto solo me da la razón en no llevarla.*
Entonces, se dirige a Omega.
—Venga, sube de una vez.
Mientras todos terminan de despedirse, una bocina resuena por el puerto. Es la señal de que el barco está a punto de zarpar.
***
Ya en el camarote, Ultron le explica a Omega el plan.
—Llegaremos al puerto de Atempi dentro de unas once horas y media. Allí nos reuniremos con Kroshy, una amiga mía. Ella es la semidiosa del tiempo y la encargada general de Mega en Tokidza.
Ambos continúan hablando durante un rato más.
Un tiempo después, se escucha un golpe procedente de la mochila de Omega.
Ultron desenvaina su espada, cubierta de llamas, y apunta directamente hacia ella.
—¿¡Qué ha sido eso?!
Omega se coloca rápidamente delante de la mochila y la cubre con los brazos.
—¡No pasa nada! ¡Tranquilo, relájate!
De repente, del interior de la mochila sale Frey, con cara de cansancio.
—Perdona, Omega. No he conseguido permanecer en silencio hasta que Ultron se durmiera...
Ultron la agarra por los hombros y la pone de pie, mirándola con expresión seria.
Omega y Frey intercambian una sonrisa incómoda.
Ultron inspira profundamente y después suelta el aire.
—Vale. ¿Alguno de los dos puede explicarme qué rayos está pasando aquí?
Ambos apartan la mirada, avergonzados, e intentan inventarse una excusa al mismo tiempo.
—¡Es que...!
—¡Bueno, verás...!
Ultron los mira alternativamente hasta que se detienen.
—A ver, Omega... ¿Te ha vuelto a convencer para venir contigo?
Frey sonríe con dolor, como si aquellas palabras le hubieran clavado algo por dentro.
Ultron se masajea las cejas y suspira.
—Está bien. Lo primero que haremos será pagar el pasaje de Frey. Esto es ilegal.
Sin embargo, la niña lo interrumpe rápidamente.
—¡Ya compré mi pasaje, junto con el de Omega!
El chico asiente, orgulloso.
Ultron lo mira, incrédulo.
—¿Es que su padre no controla nada de lo que compra esta niña?
***
En su casa, Anthony estornuda de repente.
—Achís... Igual he cogido algo de frío.
***
De vuelta en el barco, Ultron parece haberse tranquilizado un poco.
—Está bien. Mañana, alguien de la sede de Atempi te acompañará de vuelta en el siguiente barco que salga hacia Fornaloa.
Mientras habla, saca su izovisor y comienza a escribirle a Kroshy.
Cuando termina, levanta la mirada hacia Frey.
—Y, a todo esto, si tienes un pasaje, entonces también tendrás una habita...
Antes de que pueda terminar la frase, alguien llama a la puerta.
Ultron se acerca extrañado y la abre. Al otro lado se encuentra el revisor.
—Aquí traemos la cama para la señorita Ghíboro —anuncia.
Frey sonríe y les da las gracias.
—¡Muchas gracias! Podéis dejarla por allí.
De repente, cuatro hombres enormes entran en el camarote cargando una cama muy grande.
Ultron los observa con una sonrisa forzada.
*Es increíble todo lo que tengo que aguantar con estos críos...*
Una vez terminan de montar la cama, los cinco miembros de la tripulación salen del camarote y cierran la puerta.
Ultron se vuelve hacia los chicos.
—¡Ya está bien por hoy! Nos vamos a dormir. Mañana llegaremos al puerto de Atempi a las diez de la mañana, así que quiero que todo esté recogido para entonces.
—¡Pero si todavía no tenemos sueño! —se queja uno de ellos.
—¡Sí, aún es pronto! —protesta el otro.
Ultron no les hace caso y apaga la luz mientras los dos siguen de pie, quejándose.
Sin embargo, el camarote no llega a quedarse completamente a oscuras, ya que el pelo fluorescente de Ultron sigue iluminando ligeramente la habitación.