- Casa Ghíboro, Fornaloa, Master Lands (5 años antes)
Es el cumpleaños número 10 de Frey. En la sala principal están Saku, Nesby, Ikaros y algunos niños más. Frey mira a los lados y se pone algo triste.
Omega aparece corriendo por la puerta y gritando. Frey se alegra, le agarra del brazo y lo arrastra hacia la mesa.
—¡Espera un segundo! —dice Omega, moviendo el brazo que le queda libre—. Anthony me ha mandado un recado en Cenicia (La ciudad de al lado).
Saku y Nesby se acercan rápidamente.
—¿Entonces no vas a quedarte a jugar con nosotros? —le preguntan.
Frey comienza inmediatamente a hacer pucheros.
—¡¿Cómo se le ocurre a mi padre mandarte un recado un día tan importante para mí como este?! —grita.
—Eso mismo le pregunté yo, pero me dijo que tendría que ser yo quien fuera. Sí o sí, son órdenes de Ultron. Además, no me llevará demasiado tiempo y, si lo hago bien, estaré aquí antes de la hora de soplar las velas.
Frey lo mira con tristeza y comienza a murmurar:
—¿De verdad vas a dejarme sola en mi propio cumpleaños...?
Omega se avergüenza un poco, pero Frey enseguida parece tener una idea.
—¡Se me ha ocurrido algo genial! Como regalo de cumpleaños, ¡puedes llevarme contigo!
Ikaros se mete en la conversación y dice de forma sarcástica:
—Sí, claro. Es una idea maravillosa que la cumpleañera se vaya un par de horas de su propia fiesta.
—¡Cállate la boca! ¡Haré lo que me dé la gana, que para eso es mi día! —le grita Frey.
Omega se lo piensa un momento.
—Quizás tenga razón... ¿Estás segura de que es buena idea que me acompañes justo hoy?
Frey insiste y se lo pide por favor, poniendo ojitos. Omega hace un gesto como si se hubiera quedado deslumbrado.
—¡Así no puedo negarme! Además, si es algo sencillo y rápido, ¿por qué no?
Frey comienza a bailar y le saca la lengua a Ikaros.
Saku, por su parte, se vuelve hacia Omega.
—¡No es justo! ¡A mí tampoco me has llevado nunca a ninguna misión! ¡Quieres más a Frey que a tu propia hermana!
—No digas eso —responde Omega, abrazándola.
Ambos juntan las mejillas. Saku las tiene hinchadas de aire y continúa quejándose:
—¡Todavía no me has llevado porque siempre dices que soy muy pequeña!
—Eso es porque todavía eres muy pequeña, pero pronto te llevaré a ti también —le promete Omega.
Saku asiente y se vuelve hacia Nesby.
—Vamos a jugar.
Frey se acerca de nuevo a Omega.
—Oye, ¿y ahora cómo tienes pensado que vayamos hasta allí? Tendrás que esconderme en una mochila o algo, porque los chóferes se chivarían si no y no podemos conducir. Tampoco podemos ir en oruga porque tardaríamos demasiado.
—Nada de eso, iremos a pie —responde Omega.
—¡Eso es imposible! ¡Tardaríamos como diez horas solo en llegar hasta allí!
—¡Qué va! ¡Llegaremos súper rápido! Pero tienes que confiar en mí.
Frey lo mira con incredulidad.
—¿Eres bobo o es que ya no sabes contar?
Omega se echa a reír.
—¡Venga, prepara tus cosas y luego ve a la puerta trasera!
Al poco tiempo, Frey sale corriendo con una mochila llena de cosas.
—¿Cuántas cosas llevas ahí dentro? —pregunta Omega.
—Ropa de cambio, agua, dulces, otras botas, un peluche...
Omega la mira de una forma extraña. Frey le lanza la mochila.
—¡Deja de mirarme así! ¡Y explícame cómo se supone que vamos a salir sin que nos vean las cámaras!
—Saldremos desde la casa del árbol. Desde allí no nos verán saltar la valla.
***
Ya en la caseta, Omega se vuelve hacia Frey.
—Guarda mi katana, ponte la mochila y súbete a mi espalda.
—¿Eres tonto o algo? Además, sea lo que sea que quieras hacer, primero deberíamos bajar y salir del patio.
—No seas tan quejica. Además, he estado probando una nueva técnica que he visto usar a Ghosfo.
—¡Me da miedo! ¡Ni hablar!
—Pues, si no hacemos eso, sí que no vamos a llegar nunca.
Frey, enfadada, resopla.
—¡Está bien! Pero, como me pase algo, te vas a enter...
No le da tiempo a acabar la frase. Se sube a la espalda de Omega, cierra los ojos y se agarra a él con todas sus fuerzas.
Omega salta al suelo y sale propulsado en línea recta hacia Cenicia.
Frey empieza a gritar.
Quince minutos después, llegan a su destino y Omega cae agotado al suelo.
Frey, todavía con los ojos cerrados, pregunta:
—¿Qué pasa?
—Ya... hemos llegado... —responde Omega, balbuceando.
Frey abre los ojos y se queda alucinada.
- De vuelta en Casa Ghíboro
Anthony entra en la sala principal y mira a su alrededor. Entonces ve a Fern pasar con algo de picoteo para los niños y se acerca a el.
—Fern, ¿has visto a mi pequeña Frey?
Fern niega con la cabeza.
—Hace un buen rato que no la veo, pero quizás esté en el baño.
Anthony asiente y se acerca a Nesby y Saku, que están jugando juntos a las comidas.
—¿Habéis visto a Frey?
Nesby se pone algo nervioso, pero Saku responde rápidamente:
—¡Igual se ha ido al baño o a por algo a su cuarto! Se fue hace un poco.
Entonces, Ikaros se acerca y agarra a Anthony del pantalón. Este lo mira y el niño le dice:
—Señor, yo sí sé dónde está. Se fue con Omega. Dijeron algo de que se iban a Cenicia, pero no sé por qué.
De repente, un cubo le golpea la cabeza. Anthony se gira hacia la dirección de la que ha venido y ve a los otros dos niños.
—¡Uy, se me escapó! —dice Saku con una sonrisa, mientras Nesby intenta aguantar las ganas de reírse.
Anthony suspira y piensa en voz alta:
—Tenía que pasar justo ahora, cuando están a punto de llegar los Bestillón...
Anthony se marcha, mosqueado, a buscar a Ghosfo.
—Vamos a tener que ir a Cenicia —le dice nada más encontrarlo.
Ghosfo lo mira, extrañado.
—¿Omega necesita ayuda o algo?
—No. Al parecer, se ha llevado a Frey con él. He intentado llamarlos a sus izovisores, pero ninguno responde.
De fondo, Cupo, Robone y Zexp están hablando. El primero se vuelve hacia su padre.
—Padre, ¿qué ocurre?
—No pasa nada hijo, no te preocupes —responde Anthony.
Ghosfo, entretanto, consulta la información de los izovisores en su terminal portátil.
—En efecto, tengo la señal de Omega en Cenicia, pero no hay ni rastro de la de Frey.
Anthony se preocupa aún más.
—Eso sí que es raro... En ese caso, tenemos que ir inmediatamente a por ellos. Espero que de verdad estén juntos.
- Giga torre Vulcan, Cenicia, Un rato después
—Me parece raro que no haya ni un guardia en un robo —comenta Omega, mirando a su alrededor.
—Menos mal, porque, después del jaleo que montaste al saltar del peñasco, todo el mundo se nos quedó mirando —responde Frey.
De pronto, se da cuenta de algo y mira a Omega con preocupación.
—Espera... ¿De verdad estamos haciendo un robo?
—No te preocupes. Es para «los buenos», así que solo estaremos intentando recuperar algo... O eso supongo.
—¡Ahora tengo más miedo! ¡Más te vale protegerme!
—Eso no es ningún problema, pero ahora tenemos que buscar un modo de subir sin que nos vean las cámaras.
Frey se asoma por la puerta y se vuelve hacia Omega.
—¿De qué cámaras hablas?
Él la mira, extrañado.
—¿Acaso tampoco hay cámaras en este lugar?
Ambos miran a su alrededor, pero lo único que ven son un montón de cables destrozados en lo que deberían de ser unos soportes para la vigilancia.
Salen de la habitación y Frey se vuelve hacia Omega.
—¿Al menos puedes enseñarme qué hemos venido a buscar? Tengo mejor vista que tú, así que seguro que lo encontramos antes.
—¡Ah, sí, es verdad!
Omega saca su izovisor para enseñarle una imagen. En la pantalla aparece también un aviso de un montón de llamadas perdidas de Anthony.
—Parece valioso —comenta Frey—. Además tendremos que darnos prisa, porque igual mi padre está empezando a sospechar dónde estamos.
Sin embargo, algo más le resulta extraño.
—Aunque... Es raro que no me hayan llamado a mi en todo este rato.
Frey se toca los bolsillos y mira asustada a Omega.
—¡Mi izovisor no está!
Se queda pensativa unos instantes.
—Con suerte, lo he dejado en casa y, si nos damos suficiente prisa, podré inventarme alguna excusa.
Omega ve un ascensor y señala hacia él.
—¡No hay nada más rápido que eso!
—¿Vas a ser tan obvio? —pregunta Frey, mirándolo con incredulidad.
—¿Qué más da? Con suerte, están de mantenimiento y los trabajadores se han ido a descansar o algo. Además, tengo la información del piso en el que se encuentra lo que buscamos.
Frey resopla y entra en el ascensor con él. Una vez dentro, se acerca a Omega y le dice con tono de preocupación.
—De todas formas, hay algo que no me cuadra... Esto me da mala espina.
Una vez arriba, las puertas se abren. Ambos se colocan a cada lado de la puerta del ascensor y Omega se asoma con cautela.
—¿Qué ves? —susurra Frey.
—Negro.
—¡Eres bobo!
Frey se asoma por detrás de él y observa el lugar.
—Parece una sala vacía, con una sola habitación cerrada en el medio. Allí pone «NO ENTRAR».
Se vuelve hacia Omega, preocupada.
—¡Tiene que ser una trampa! Es imposible que sea algo tan obvio.
—Pues guíame hasta ella.
Frey comienza a empujar a Omega por la espalda para avanzar hacia la habitación.
—¿Estás seguro de esto?
Omega asiente.
En el momento en el que abre la puerta, una sombra cae desde dentro del ascensor. La figura les apunta con una escopeta y les grita:
—¡No deis ni un paso más! ¡Este no es un lugar para que estén jugando unos simples niños!
De repente, el extraño dispara. Omega se pone delante de Frey para cubrirla e intenta detener los proyectiles con su katana, pero estos explotan y ambos salen volando hacia el interior de la sala.
Poco a poco, la silueta se acerca a ellos y mira fijamente a Omega. Frey, asustada, observa al extraño mientras este habla:
—Os había subestimado. Parece que no sois unos niños normales, pero eso solo va a empeorar las cosas para vosotros. Siendo así, no puedo dejaros marchar sin más.
Omega tose y suelta una especie de risa entrecortada.
—¿Y cómo nos habrías dejado marchar? Si hubiéramos sido unos niños cualquiera, habríamos muerto con ese disparo.
Intenta levantarse, pero el extraño le pisa el pecho.
—Touché.
Omega pone una mueca de rabia. El otro se da cuenta y sonríe ligeramente.
—Vaya, parece que eres un Bloodie. En ese caso, debería acabar contigo lo antes posible.
Frey se incorpora a medias y levanta una mano para lanzar una raíz, pero esta se quema antes de llegar a tocar al extraño.
Él comienza a sonreír y se quita la chaqueta, revelando que le falta el brazo izquierdo. En ese momento, las placas y los metales de la habitación empiezan a amontonarse sobre la zona donde debería estar su extremidad, formando una especie de brazo enorme.
—¿Qué está pasando? —pregunta Omega, desconcertado.
—¡Omega, ten cuidado! —grita Frey, llorando—. ¡Tienes que salir de ahí!
La sombra se vuelve hacia Omega.
—Adiós.
El extraño intenta aplastarlo con su enorme puño, pero Omega, haciendo caso a su amiga, comienza a retorcerse para esquivar el golpe. El puño impacta contra el suelo y lo destroza, haciendo que todos caigan al piso inferior, donde ya hay luz.
—¡Frey! ¿Estás bien? —pregunta Omega.
Ella asiente, todavía llorando.
De entre los escombros surge el enorme brazo formado por piezas metálicas, revelando por fin su verdadera forma ante Omega.
El extraño los mira furioso.
—¡Ahora sí que me habéis tocado los cojones!
Lanza un puñetazo hacia Omega, que consigue esquivarlo.
—¡¿Pero qué es esooo?! —exclama Omega, alucinando ante lo que acaba de ver.
Por quedarse mirando, recibe el segundo golpe, que lo lanza por los aires contra una pared.
Antes de que pueda reaccionar, el brazo remata el ataque con un último golpe, intentando aplastarlo contra ella.
Cuando retira la mano, Omega aparece semi incrustado en la pared. Ha conseguido cubrirse parcialmente con los brazos, pero el golpe le ha dejado una enorme herida sangrante en la cabeza. Finalmente, cae al suelo desmayado.
La parte superior de su pelo comienza a teñirse de un tono carmesí.
El extraño lo observa y ladea la cabeza, asombrado.
—Al parecer, también eres un Asla...
No pudo terminar la frase debido a que Frey, tras ver la cabeza de Omega, entre lágrimas, comienza a emitir una especie de grito ensordecedor que deja al extraño medio aturdido.
—¡Cállate de una vez puta niñat...! —le grita el hombre mientras intenta cubrirse los oídos.
Sin embargo, vuelve a ser interrumpido, esta vez por una enorme armadura que irrumpe en la habitación, destrozando la pared y mandándolo por los aires.
De entre las ropas del hombre cae un pequeño orbe negro envuelto en llamas. La armadura lo recoge del suelo y, tras observarlo, emite un suspiro de alivio.
—Menos mal...
La armadura se vuelve hacia la niña.
—¿Está todo bien?
Frey, todavía asustada, lo mira con cautela.
—¿Q-quién eres?
—Tranquila, soy Ultron.
Frey se tranquiliza un poco, asiente y le da las gracias.
Ultron se dispone a quitarse el casco, pero entonces ve al extraño intentando levantarse. Rápidamente, le pone un pie encima para impedir que escape.
—¡Hagas lo que hagas, los «Orbes» siguen perteneciéndonos a los «Dragons»! ¡Debería ser decisión nuestra qué hacer con ellos! —le grita el extraño.
—Mejor cállate. Primero, no "os pertenecen" y, segundo, Zero no estaría muy de acuerdo contigo.
El hombre se enfada.
De repente, Omega parece comenzar a recobrar el sentido. Ve siluetas borrosas y formas extrañas. Frey se acerca a él para comprobar si está bien, pero Omega consigue enfocar una figura: Ultron.
En ese instante, empiezan a llegarle recuerdos confusos. Ve la silueta de un ser enorme con cuernos, llamas carmesí y a su hermana cuando era un bebé, llorando.
De repente, abre totalmente los ojos y se abalanza contra Ultron, al mismo tiempo que dos naves voladoras llegan y se colocan en el hueco que ha dejado la armadura al llegar.
Ultron agarra a Omega en el aire por el torso y estira el brazo para mantenerlo alejado y evitar que le golpee. El extraño se ríe, pero Ultron pisa con más fuerza, haciendo que deje de reírse y suelte un quejido de dolor.
De la primera de las naves se bajan Anthony y Ghosfo.
Frey se tapa la cara, avergonzada. Los dos hombres miran hacia Omega y Anthony le grita:
—¡¿Qué demonios estás haciendo?!
—¡¿Y qué te ha pasado en la cabeza?! —Continua Ghosfo.
Pero Omega no los escucha. Sigue gritando, con lágrimas en la cara:
—¡Voy a acabar contigo, maldito asesino!
Al mismo tiempo, Anthony ve a su hija tirada en el suelo y corre a abrazarla.
—¡Frey! ¿Estás bien? ¡Estaba muy preocupado! Tu izovisor no daba ninguna señal y me temía lo peor.
Frey lo abraza llorando.
—¡Yo pensaba que estaba en mi habitación! Quería volver antes de que os dierais cuenta, ¡pero todo ha salido muy mal!
Ghosfo se lleva una mano a la nuca.
—Vaya lío se ha formado para una simple prueba de seguridad de la torre...
Ultron se disculpa con todos.
—Lo siento. No sé cómo ha podido producirse una coincidencia tan horrible. Y, por cierto, ¿alguien puede hacer algo con Omega?
Se quita el casco.
Anthony niega con la cabeza.
—Esto no ha sido culpa tuya.
Entonces, se dirige al chico y grita:
—¡Omega, ya basta! ¡¿Se puede saber que te pasa?!
Omega parece reaccionar, aunque sigue alterado y mirando a Ultron con rabia.
—¿¡Entonces todo este tiempo has sido tú quien provocó el incendio y mató a mis padres!?
Ultron lo mira, extrañado.
—¿Qué...?
Anthony también se queda desconcertado.
—¡Eso es imposible! ¿Por qué dices algo tan horrible de alguien como Ultron?
Ultron abre la mano y deja caer a Omega al suelo. El chico sigue enfadado pero se queda quieto.
Ultron, todavía en shock, mira a los presentes.
—Yo creé esta armadura, la «Juggernaut», en honor a mi hermano Oltrum...
Ghosfo interviene inmediatamente.
—¿Sabes lo que eso significa? ¿Recuerdas que las llamas de aquella noche también eran carmesí, como las de tu hermano?
Ultron asiente.
Ghosfo continúa, pensativo:
—Todo este tiempo hemos enfocado la investigación como si se hubiera tratado de un ataque Akoom, pero, con esto, todo podría cambiar...
—¡No! ¡Es imposible! —grita Ultron—. ¡Mi hermano jamás habría hecho algo así! ¡Ninguno de ellos lo habría hecho, ni siquiera Nödrik! Por muy probable que sea que ahora los tres estén en Dragon Glace, jamás harían algo así y, además, en todo caso los necesitarían vivos, ¿no?.
Ultron dirige entonces una mirada seria hacia el desconocido.
—Klaiber, ¿sabes algo de esto?
Klaiber mantiene la mirada fija en el suelo, inexpresivo.
Ultron lo observa unos instantes antes de añadir:
—Ya hablaremos luego.
Anthony, que ha permanecido en silencio, interviene con expresión severa:
—Si todo esto fue cosa de tus hermanos, lo van a pagar muy caro. Aquella noche hubo demasiadas pérdidas como para dejarlo pasar.
Mientras habla, abraza a su hija.
Ultron los mira, después dirige la mirada hacia Ghosfo, que contempla su propia mano mecánica con expresión vacía.
Finalmente, Ultron responde:
—Sí, lo sé. A partir de ahora, enfocaremos la investigación en ello.
Ghosfo intenta intervenir, pero las palabras apenas le salen.
—¿Y si... si lo de aquella noche no fue lo que pensamos? ¿Y si fue un rapto? ¿Y si se pasaron usando la fuerza y todo acabó mal? Nunca encontramos ningún cuerpo ni ningún rastro... Al menos, de ninguno de ellos...
Klaiber sigue serio.
Omega, que ha escuchado todo aquello sin entender nada, mira a los presentes con desconcierto.
—Espera... ¿Entonces mis padres están vivos? No entiendo nada.
Ultron le da una colleja.
—¡Ay! ¿¡Y eso a qué viene!? —se queja Omega.
Ghosfo interviene con calma.
—Está bien. También merece saber lo que pasó.
Respira hondo antes de comenzar a hablar.
—Aquella misma noche ocurrió lo mismo que a vosotros en otros lugares. Y, al igual que tú y tu hermana, otros niños como vosotros consiguieron salvarse.
Todo queda en silencio.
Anthony estrecha a Frey contra su pecho. Ghosfo intenta encontrar las palabras adecuadas sin echarse a llorar.
—Pero eso no fue todo... Esa misma noche fue cuando la mamá de Frey... Y cuando mi familia...
Omega cambia de actitud al ver las expresiones de los demás.
—¿Por qué estáis tristes? Si mis padres podrían estar vivos, los demás también podrían estarlo, ¿no?
Anthony se pone aún más serio. Al verlo, Frey comienza a llorar de nuevo y lo abraza con fuerza.
Ghosfo muestra una expresión de profundo dolor.
Omega baja la mirada.
—Lo siento...
Se acerca a Ghosfo y lo abraza. Ultron, por su parte, coloca una mano sobre el hombro de su amigo.
—Está bien —responde Ghosfo, agradecido—. Gracias.
Frey sigue muy afectada.
Ghosfo respira hondo y se vuelve hacia Ultron.
—En cuanto volvamos a la sede, me pondré a recopilar toda la información que pueda.
Ultron asiente.
—Lo primero que haremos será interrogar a Klaiber para encontrar a Oltrum.
Ambos se dan un apretón de manos.
Anthony interviene mientras sigue abrazando a su hija, que poco a poco se ha quedado dormida en sus brazos.
—Contáis con todo el apoyo que necesitéis de la familia Ghíboro.
Omega levanta la cabeza, entusiasmado.
—¡Y también podéis contar conmigo!
Anthony lo mira con seriedad.
—Omega, eres demasiado joven. Todavía no puedes meterte en esos líos.
—¡Eso es injusto! ¡Son mis padres, así que también es asunto mío!
Ultron interviene con expresión severa.
—No. Todavía eres muy pequeño y muy débil para buscar problemas con Dragon Glace. Mega se encargará de todo.
Omega se vuelve hacia él, indignado.
—¡No me subestimes! ¡Seguro que esos de Dragon no sé qué no son para tanto!
Ultron se masajea las cejas, exasperado.
—No tienes ni idea de lo que estás diciendo. Y no debería perder el tiempo explicándote estas cosas, pero, resumiendo, Dragon Glace es un grupo formado por algunos de los asesinos y guerreros más fuertes del planeta. Lo creó mi hermano Nödrik con el objetivo de abrir un portal a la dimensión de los Akoom y acabar con todos ellos.
Hace una pausa antes de continuar.
—El problema es que los «Dioses» lo prohibieron porque esos bichos son demasiado fuertes. Si lo hacen, lo único que pasará es que acabarán matándonos a todos. ¿Contento?
—¡No! ¡Tengo más dudas! ¿Cómo pueden abrir un portal al mundo de los Akoom? ¿Por qué son tan fuertes? ¿Por qué los «Dioses» lo prohibieron? ¿Para qué querían a mis padres? ¿Quién es este tío? ¿Para qué quería la caja? ¿Por qué no nos juntamos todos? ¡Quizás, si nos uniéramos, podríamos con los Akoom y dejaría de haber esas filtraciones de las que siempre os quejais y dejaría de morir gente! Además, ¡también hay Akoom buenos, como Skaru, que podrían ayudarnos!
Ultron pone los ojos en blanco.
Klaiber comienza a reírse.
—¡Hasta el chaval lo entiende! Deja de ser tan cobarde y de hacerle caso en todo a tu papuchi, así jamás vamos a acabar con el problema de los Akoom.
Ultron se cubre de llamas, enfadado. Acto seguido, da un pisotón a Klaiber.
—¡No! ¡Los Akoom nos superan infinitamente! ¡Lo mejor es que todo siga como hasta ahora! ¡Y se acabaron las preguntas!
Después de decir aquello, mira hacia arriba con expresión preocupada.
*Menos mal que, por suerte, llevamos once años sin que se produzca ninguna filtración...*
Klaiber continúa riéndose por lo bajo, aunque con cierta expresión de dolor.
Omega se cruza de brazos.
—¡Eso no es justo!
Ultron resopla y se vuelve hacia Anthony.
—Será mejor que volváis a casa tranquilamente. Por lo que tengo entendido, estabais de celebración del cumpleaños de Frey, ¿no?.
Anthony asiente.
—Gracias.
Se dirige hacia la nave con su hija en brazos, mientras ella parece que comienza a despertarse.
Ultron vuelve a disculparse por lo ocurrido con Klaiber, pero Anthony lo interrumpe.
—No te preocupes. Al fin y al cabo, todo ha salido bien.
Mientras habla, mira a Omega, que sigue observando a Ultron con mala cara.
—¡Omega, ven aquí!
El chico se gira.
—¡Ya voy! ¡Dame un segundo!
Se vuelve hacia Ultron y lo mira con determinación.
—¡Me haré más fuerte! ¡Y entonces podré enfrentarme a quien sea! Me da igual que sea tu hermano, todos los Akoom o incluso tú. Si así consigo volver a ver a mis padres, ¡lo haré!
Ghosfo sonríe.
Ultron comienza a reírse.
—Si fuera tan fácil, ya lo habríamos hecho nosotros hace años. Pero, en ese caso, espero que lo que acabas de decir no sean solo palabras. Ahora vete, que te están esperando.
Frey, al darse cuenta de que Ghosfo no los acompaña, se vuelve hacia él.
—¿Tio Ghosfo, tú te quedas aquí? ¿No vas a volver con nosotros para soplar las velas?
Ghosfo asiente.
Ultron interviene:
—Tu tío y yo tenemos que arreglar unas cosas por aquí. Luego nos acercaremos a la fiesta.
Frey sonríe.
—¡Vale! ¡Pero volved pronto!
Los tres suben a la nave y se marchan.
Ya sentado en la nave Anthony se vuelve hacia Omega.
—¿En qué estabas pensando al llevarte a Frey a una misión? ¡Y encima sin consultármelo!
Omega se cruza de brazos.
—¡Nunca las dejas hacer nada divertido! Ni a ella ni a mi hermana. ¡Ni siquiera pueden salir de casa sin que las siga una banda de escoltas detrás!
—Es por vuestra seguridad. Tenéis todo lo que necesitáis y más. ¿Por qué ibais a querer poneros en peligro para pasarlo bien? ¡Y más en un día como hoy, siendo el cumpleaños de Frey!
—¡Precisamente! Como regalo de cumpleaños, quise llevarla a una misión. Además, se suponía que era una misión sencilla, ¿no?
Anthony lo mira con severidad.
—Eso es muy irresponsable. Sabes perfectamente que incluso los encargos más sencillos pueden volverse peligrosos. ¿Qué habríais hecho si Ultron no hubiera aparecido? ¡Mira cómo has acabado, con esa herida en la cabeza!
Antes de que puedan seguir discutiendo, Frey interviene.
—¡La culpa es mía! ¡Yo presioné a Omega para que me llevara!
Anthony se calma un poco y suspira.
—Mañana hablaremos más sobre esto, pero los dos vais a estar castigados durante una buena temporada.
Sin mediar palabra, Omega salta de la nave y cae sobre los árboles.
Anthony y Frey se asoman y miran hacia abajo sorprendidos.
—¡Papá, para! ¡Tenemos que ir a buscarlo! —suplica la niña.
Anthony niega con la cabeza.
—No. Seguro que es una rabieta, ya se le pasará. Seguro que volverá pronto.
Ambos se quedan mirando desde la puerta abierta cómo los árboles se alejan bajo la nave.
- De vuelta en la Giga torre Vulcan
Ghosfo mira a Ultron.
—No te preocupes. El chico puede ser muy cabezón a veces, pero tiene mucho potencial. Al fin y al cabo, soy yo quien lo entrena normalmente.
—Eso me da igual ahora mismo —responde Ultron, serio—. Mi máxima prioridad debe ser encontrar a mis hermanos y aclarar las cosas. Si tu hipótesis del rapto es cierta, significa que Nödrik ha vuelto a ir demasiado lejos. Y todo por su maldita ambición de ser el más fuerte.
Tras una breve pausa, cambia de tema.
—Al menos, ahora tenemos un pequeño hilo del que tirar gracias a este bobo de aquí. Ponle unos grilletes de Vacuicita de la nave antes de que escape otra vez por favor.
Ghosfo mira el pie de Ultron y le hace una señal para que dirija su mirada hacia ahí, indicándole que compruebe qué hay debajo.
Ultron mira hacia su pie.
Debajo solo queda un montón de chatarra.
Ambos se quedan mirando los restos durante unos instantes.
Entonces, Ultron entra en cólera, arde en llamas y suelta un grito tan potente que todo lo que lo rodea comienza a estremecerse.