Actualmente la evaluación tiene gran relevancia dentro de nuestro sistema educativo, pero se está abogando por un modelo de evaluación única y final donde el alumnado demuestre su aprendizaje en un único examen. Un modelo tradicionalista que evalúa únicamente el aprendizaje memorístico y que otorga solo al profesor la facultad y responsabilidad de evaluar.
La evaluación debe ser entendida como un proceso de adquisición de competencias, destrezas, conocimientos, habilidades, valores, así como debe ofrecer al alumnado una visión de cuál es su punto de partida y tras un trabajo donde haya tenido que investigar, buscar, resolver, entender, etc., cual es el su evolución.
Para entender correctamente el término de evaluación es necesaria una aproximación terminológica, como expone López, M. S. F. (2017), la evaluación es la valoración -dar valor- que se lleva a cabo, a partir de la observación y análisis de los datos, ya sea del proceso de aprendizaje con el fin de tomar decisiones orientadas a mejorar el trabajo y ayudar a progresar (evaluación para el aprendizaje y como aprendizaje), o de la consecución de unos objetivos o del nivel de dominio en el uso de la lengua, con el fin de llevar a cabo un juicio o una calificación (evaluación del aprendizaje).
Asimismo existen distintos procedimientos de evaluación, distinguiendo así entre: