El mole negro es uno de los platillos más emblemáticos y complejos de la gastronomía mexicana, especialmente de la región de Oaxaca. Su historia se remonta a la época prehispánica, aunque ha evolucionado significativamente a lo largo de los siglos.
Ingredientes básicos: Los ingredientes originales incluían chiles, especias, semillas y hierbas que eran molidos y mezclados para crear salsas complejas.
Uso ceremonial: Estas salsas eran utilizadas en ceremonias religiosas y festividades importantes.
Introducción de nuevos ingredientes: Con la llegada de los españoles, se incorporaron ingredientes como el chocolate, las almendras, el ajonjolí y diversas especias europeas.
Evolución del mole: La combinación de ingredientes prehispánicos y coloniales dio lugar a la creación de moles más complejos y ricos en sabor.
Variedades de mole: Oaxaca es conocida por sus siete moles tradicionales, siendo el mole negro uno de los más destacados.
Preparación laboriosa: La preparación del mole negro es un proceso largo y detallado que puede llevar varios días, involucrando la tostación, molienda y mezcla de más de 30 ingredientes.
Leyenda de la monja: Una de las leyendas más populares sobre el origen del mole cuenta que una monja en un convento en Puebla creó el mole al mezclar diversos ingredientes en un intento de impresionar a un dignatario visitante.
Festividades: El mole negro es un platillo central en muchas festividades y celebraciones en Oaxaca, incluyendo el Día de Muertos.
El mole negro no solo es un platillo delicioso, sino también un símbolo de la rica historia y diversidad cultural de México. Puedes encontrar más información detallada sobre la historia del mole negro aquí.
Chiles: 6 chiles mulatos, 6 chiles pasilla, 6 chiles anchos, 2 chiles chipotles
Especias: 1 cucharadita de pimienta negra, 1 cucharadita de clavos de olor, 1 cucharadita de canela, 1 cucharadita de comino
Semillas y nueces: 1/4 taza de ajonjolí, 1/4 taza de almendras, 1/4 taza de cacahuates
Otros: 1 tortilla de maíz, 1 rebanada de pan, 1 plátano macho, 1/4 taza de pasas, 1/4 taza de pepitas de calabaza, 1/4 taza de chocolate mexicano, 1 cebolla, 4 dientes de ajo, 4 jitomates, 1 litro de caldo de pollo, sal al gusto, aceite vegetal
Preparar los chiles: Desvena y despepita los chiles. Tuéstalos ligeramente en una sartén sin aceite y luego remójalos en agua caliente hasta que se ablanden.
Tostar las especias: En la misma sartén, tuesta la pimienta, los clavos, la canela y el comino hasta que desprendan su aroma.
Freír los ingredientes: En una sartén grande con aceite, fríe la tortilla, el pan, el plátano macho en rodajas, las pasas, las pepitas, las almendras y los cacahuates hasta que estén dorados.
Cocinar los vegetales: Asa la cebolla, los ajos y los jitomates hasta que estén bien cocidos.
Mezclar todo: En una licuadora, mezcla los chiles remojados, las especias tostadas, los ingredientes fritos y los vegetales asados con un poco de caldo de pollo hasta obtener una pasta suave.
Cocinar el mole: En una olla grande, calienta un poco de aceite y añade la pasta de mole. Cocina a fuego medio, removiendo constantemente, y añade el resto del caldo de pollo poco a poco. Cocina durante aproximadamente una hora, hasta que el mole espese y los sabores se integren.
Añadir el chocolate: Finalmente, añade el chocolate mexicano y cocina hasta que se derrita y se integre completamente en la salsa. Ajusta la sal al gusto.