Mi vida profesional ha estado ligada estrechamente a las actividades electorales desde muy diversos ángulos; conozco los trabajos de preparación y desarrollo del proceso electoral, desde la casilla, que es el universo en el cual confluyen las expectativas y experiencias de construcción democrática, hasta las resoluciones judiciales que habrán de determinarlas.
He atestiguado y acompañado el trabajo que, con todo profesionalismo, realiza el personal de los órganos administrativos electorales, las vicisitudes que se pasan para ajustar y cumplir en tiempo con lo proyectado y dispuesto en la normativa y en las disposiciones que, frecuentemente, suelen modificarse en el camino, sacando siempre las tareas adelante. Así como la esperanza ciudadana en construir país a través de la fuerza de un voto.
Esta experiencia profesional y de vida reitera mi compromiso con la equidad, la justicia y los principios rectores para la totalidad de la sociedad coahuilense.