En esta fase, la imagen surge a partir de experiencias oníricas personales que han comenzado a adquirir un papel central en la construcción simbólica de mi obra.
La indagación sobre las dinámicas entre cuerpo y mente, presente desde periodos anteriores, encuentra aquí una nueva dirección. La incorporación de objetos y personajes externos a la figura autorreferencial desplaza progresivamente el enfoque hacia lo social, los vínculos interpersonales y las memorias compartidas. Lo onírico, por tanto, deja de ser una esfera autónoma para ser cuestionado: ¿de dónde emergen estas imágenes del sueño?, ¿cómo se conectan con las vivencias, las emociones y las escenas de la vida cotidiana que han sido reprimidas o desplazadas?
Este cuerpo de obra se origina en una experiencia específica: la conciencia de poseer un agudo sentido de la orientación en la realidad, que se transfiere también al plano onírico. Soñar con espacios recurrentes, en los que cada sueño revela una nueva habitación, pasillo o detalle de una misma casa, permite al "cuerpo onírico" desplazarse, reconocer rutas y reconstruir mapas. El dibujo se convierte entonces en una herramienta para cartografiar estos espacios simbólicos, registrando las coordenadas de una arquitectura mental que insiste en desplegarse.
Esta serie de trabajos en curso propone una cartografía emocional que vincula el sueño con el inconsciente, ya sea individual o social. Las imágenes plasmadas reconstruyen escenas que no pertenecen del todo ni al mundo interno ni al externo, sino que habitan el umbral donde ambos se interceptan. Este umbral —entre memoria, deseo y obsesiones; entre experiencia vivida y ficción onírica— es el terreno donde se desarrolla esta etapa de mi trabajo artístico: una forma de exploración que persiste en preguntar y en dibujar aquello que insiste en aparecer cuando todo está aparentemente en reposo.
El tema surge de mi interés por los procesos psicoanalíticos, teniendo en cuenta las observaciones propiciadas en el segundo periodo de mis dibujos (serie "Incertidumbre", 2015-2019), en el que abordé temas como las memorias inconclusas o bloqueadas de la infancia, las decisiones paralelas de una misma materia dividida ingenuamente entre cuerpo y mente, y el espacio (lugar) visto más allá de su estructura, como contenedor y activador de recuerdos.
"Intento desarrollar una conexión entre los supuestos significados del sueño y los acontecimientos sociales —conscientes o inconscientes— que nos atraviesan, con el fin de comprobar las formas en que estos se enlazan sigilosamente en la realidad".
Al soñar he experimentado, por ejemplo:
Fantosmia (oler algo que no está) en el sueño.
Sonambulismo.
Sueños premonitorios, que se entrelazan más con la idea de lo místico o paranormal.
Falsos despertares.
Sueños lúcidos y recurrentes: esta última experiencia, en particular, me ha incentivado a intentar recrear una especie de cartografía de los lugares que, gracias a mi buen sentido de la orientación, recorro en el plano onírico.
Otros tipos, aparte de los convencionales o pesadillas, son: sueños metafóricos, sueños de persecución y sueños compartidos.