Esta serie, compuesta por 10 dibujos, aborda el renacer frente al colapso de nuestras memorias, explorando con agudeza la crisis de la edad adulta temprana y la imperiosa necesidad de reinvención. Inspirada en el simbolismo del "retorno de Saturno" —ese tránsito astrológico que ocurre entre los 28 y 30 años, asociado a rupturas, decisiones drásticas y replanteamientos de identidad—, la serie se convierte en un registro visual de los desplazamientos emocionales que acompañan dicha etapa vital.
Por primera vez en toda la trayectoria de dibujos de la artista, no hay figuras humanas representadas. En su lugar, los espacios cobran protagonismo: escenarios reales o imaginados que fueron habitados o deseados, y que al ser revisitados desde la memoria adquieren nuevos significados. En ellos, los objetos, las vestimentas y los detalles del entorno emergen como testigos silentes, cargados de tramas, silencios y evocaciones.
Estos dibujos funcionan como fotografías ilustradas, donde el tiempo opera como catalizador de la resignificación. Lo cotidiano se convierte en portal de lo simbólico: eventos transformados en costumbres, lugares marcados por lo que ya no está, y objetos que se aferran a la huella de lo vivido.
El espacio, más allá de su materialidad, se revela como un contenedor simbólico de experiencias. En esta serie, se convierte en un archivo emocional que reconstruye lo que se fue, lo que nos cobijó y lo que aún resuena como sombra o eco. La composición rigurosa del trazo subraya esta intención: los objetos, normalmente secundarios, se vuelven protagonistas de una narrativa que ya no se centra en el cuerpo, sino en el "dónde" habitaron esos cuerpos.
En conjunto, "El Retorno de Saturno" revela su potencia en la manera en que convierte el espacio en una memoria viva y al objeto en un espejo emocional. Acoge la fuerza devastadora con la que se manifiesta la crisis de la edad, la intensidad de los diálogos internos, y la violencia de derramarnos desde adentro hacia afuera.