La misión del Apostolado de Reparación del Padre Celestial es:
Adorar, reparar y consolar los Corazones Dolorosos de Jesús y de la Santísima Virgen María, especialmente por las ofensas cometidas contra Dios Padre, los sacrilegios e indiferencias al Santísimo Sacramento, y los pecados del mundo entero.
Nos consagramos al Padre Celestial para vivir una espiritualidad profundamente:
Trinitaria: guiados por el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Cristocéntrica: tomando a Jesucristo como modelo de entrega y obediencia.
Eucarística: reconociendo y adorando a Jesús verdaderamente presente en la Eucaristía.
Mariana: caminando de la mano de la Virgen María, Madre Dolorosa de la Divina Reparación.
Con humildad, silencio y servicio, buscamos vivir en gracia y santidad, evangelizando y reparando mediante la oración, la penitencia, la adoración y el amor.