La tribu es un espacio para celebrar la vida, un espacio humano y comunitario donde hombres
comunes nos atrevemos a dejar la soledad y compartir junto a otros varones las alegrías y las
penas, nuestras luces y sombras.
La tribu es un espacio seguro, confidencial y muy necesario para redescubrirnos y potenciarnos,
experimentando nuestra fuerza y vulnerabilidad.
Los encuentros son fraternales, sin competencia. Con absoluta aceptación del que está a nuestro
lado, por eso son circulares, no hay jerarquías ni maestros, cada uno trae una sabiduría que se
comparte entre iguales, nos escuchamos respetuosamente y nos contenemos siendo espejos unos
de otros.
Confiamos en la poderosa llama vital que cada uno trae por el solo hecho de ser humano y que
juntos podemos hacer arder como un gran fuego sagrado y masculino que nos transforma y que
puede iluminar nuestras familias y la sociedad.