El Caminante, un auto con historia
El Caminante, un auto con historia
Sin conocimiento de su historia, sus orígenes y su cultura, el hombre es como un árbol sin raíces
Valoramos los objetos por el papel que tuvieron en nuestra propia historia. Así, la cuna que cobijó los primeros días de nuestros hijos tiene un sentido tan particular que la diferencia de cualquier otra. Conocer la historia de las cosas les otorga sentido e identidad.
Brevemente narrada, esta es la historia de los casi 100 años de “El Caminante”:
Nació en Dearnborn, Michigan, el viernes 11 de Diciembre de 1925, aproximadamente a media mañana, cuando se le grabó el Nro. 12.901.937 en el chasis y el block de su motor. Ese mismo día, Carlos Gardel cumplía 35 años. Pocos días después se embarcó, posiblemente en el buque “Onondaga”, rumbo a Buenos Aires.
Luego de ser armado en la planta de Ford Argentina en La Boca, fue enviado por tren a la ciudad de Santa Fé, de donde fue llevado en funcionamiento los 30 kilómetros que lo separaban de la pequeña localidad de San Carlos Centro, donde la agencia Alberto y Cia. lo entregó a su primer dueño: Eduardo Amadei.
En este apacible y pequeño pueblo santafesino transcurrirían los primeros 53 años de la historia de este Ford, como auto de la familia y por lo tanto con poco uso, ya que los traslados diarios se hacían a caballo.
El 6 de mayo de 1978, Evaristo Amadei, hijo de Eduardo, me vende el auto que traslado al día siguiente en funcionamiento hasta la ciudad de Córdoba (320 Kmts.). Luego de cuatro años donde participó hasta en los festejos del mundial de futbol de 1978, lo desarmo totalmente para su restauración. Aquí detallo como fue nuestro primer encuentro
Merced a otras prioridades económicas de mi joven familia, el proceso se extendió hasta fines de 1991, cuando quedó terminado. A partir de allí, participamos de múltiples salidas del grupo de amigos que, cinco años después, se transformaría en el Primer Club del Ford T de Argentina.
Un importante capítulo de esta historia lo escribimos junto a Alfredo Civalero y Domingo Koiman a partir del 27 de Diciembre de 2000, cuando unimos el país, desde La Quiaca, al límite norte de Argentina, hasta Ushuaia, la ciudad más austral del mundo. Con setenticuatro años a cuestas, El Caminante, bajo el lema: “Soñar es querer, querer es poder, poder es llegar” y tras 5.500 kmts en 14 días de marcha a 45 k/h., vinculamos los puntos extremos del país.
Posteriormente, en Octubre de 2008, cumpliendo la Caravana Centenario organizada por el Club como parte de los festejos por los 100 años del modelo T, con la participación en algunos tramos de Bailey Rettig, socio de San Diego, California, unimos Punta del Este (Uruguay) con Valparaíso (Chile), a través de más de 2.500 Kmts y cruzando la cordillera de los Andes
Otro mojón importante en su historia fue una experiencia educativa inédita: En el 2009, El Caminante fue armado totalmente por estudiantes de una escuela técnica de Córdoba. En seis horas, 8 jóvenes “mecánicos” ensamblaron el auto totalmente, partiendo desde el chasis. De esta manera, un bisabuelo de 83 años fue a la escuela para reafirmar la vocación de estos jóvenes por los hierros.
Para completar la perspectiva de tres dimensiones faltaba una. Teníamos el largo, La Quiaca-Ushuaia, el ancho, de Punta del Este a Valparaíso. Faltaba la altura. Por eso, en la Semana Santa de 2014 y junto a otros tres Ford T, transitamos el tramo de San Antonio de los Cobres a Cachi, en Salta, pasando por el punto más alto en el mundo de una ruta regular, el Abra el Acay, a casi 5.000 metros de altura. Con tubos de oxígeno para enfrentar las cuestas más pronunciadas, ninguno de los modelos T tuvieron problema al transitar ese recorrido
En Octubre de 2019 tuvimos un grave accidente en el que El Caminante salió bastante herido.
Verlo con su carrocería retorcida, sus ruedas de madera destrozadas, su capota y tapizado arrasado, me hizo recordar este poema de Mario Benedetti que le dedico:
“No te rindas por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños,
porque cada dia es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas solo"
Así, El Caminante comenzó su marcha de regreso a los caminos, trabajando en su reparación, apoyado por muchos amigos que le conocen, especialmente MCN Restauraciones, Guillermo Watson y Nivaldo Candia
Y mientras aflojaba tornillos, lamentando sus golpes y roturas, escucho que repite: "Si pensaban que estaba acabado se equivocan, recién comienzo a tomar impulso. Estoy herido, no vencido".
Es entonces cuando apuraba la faena.
El Caminante asistió a todos los encuentros organizados por el Primer Club del Ford T de Argentina, desde 1996. Como no podía ser de otra forma, y aún incompleto, no faltó al Encuentro de Octubre de 2020, en plena pandemia y cumpliéndose un año luego del accidente
Por fín, el 19 de Agosto de 2021, El Caminante renació completo. Gracias a todos los que acompañaron el proceso de reparación, especialmente a José y Guillermo de MCN Restauraciones