Floosh nació de una incomodidad muy concreta: me daba asco entrar al baño de la oficina (o de los restaurantes, o en general, cualquier baño público).
A veces, el olor era terrible a media mañana —a pesar del aromatizante automático— o habia ocasiones en que estaba tan sucio que la señora de limpieza se molestaba. Literalmente. Se enojaba, reclamaba y cerraba el baño para limpiarlo, dejándonos sin acceso durante media hora.
Yo misma evitaba ir al baño fuera de casa por pena o por incomodidad. Y cuando no lo evitaba, lo sufría.
Probé aromatizantes, sprays y productos carísimos que solo disimulaban el olor, pero no resolvían el problema.
Siempre he creído que dejar un baño limpio es una responsabilidad personal.
No es algo que le toca solo a la señora de limpieza, ni al “dueño” del baño. Pero mucha gente no lo ve así.
Así nació Floosh: una pastilla efervescente que limpia, aromatiza y te ayuda a dejar el baño como te gustaría encontrarlo.
Un gesto silencioso de respeto —para ti, para quienes siguen, y sí… también para la señora de limpieza.