Ediciones Bonaerenses es la editorial del gobierno de la Provincia de Buenos Aires y ha lanzado sus primeros títulos, entre ellos se encuentra “Buenos Aires Fantástica”, un libro de relatos que es el resultado de un concurso realizado entre estudiantes secundarios de toda la provincia.
La organización del certamen estuvo coordinada por la Dirección General de Cultura y Educación y la Unidad Bicentenario del Ministerio de Comunicación Pública.
Participaron 2.200 estudiantes, de todos los distritos escolares de la provincia, con relatos sobre “mitos urbanos”, de sus localidades respectivas. Quienes concursaron tuvieron que sortear diferentes jurados –distrital, regional y provincial- que eligieron los 25 cuentos que componen el libro.
Una de las ganadoras es una alumna –que egresó en la última promoción 2020- de la Escuela Pública de Enseñanza Secundaria N° 8 “Esteban Echeverría”, de José León Suárez, Fiorella Scheihing.
El relato seleccionado se titula “Día 321”. Ambientado en las calles de General San Martín, transita el género fantástico de la mano de nuestra historia política del siglo diecinueve, con sus enfrentamientos entre “unitarios” y “federales”, donde el pasado y el presenten se confunden en una experiencia fantasmagórica.
Esta jóven, que hoy cuenta con 19 años, además de la literatura se apasiona con la música, como estudiante del Conservatorio de Música de General San Martín "Alfredo Luis Schiuma", destacándose en la interpretación con cuerdas, a través del violín y el chelo. Además tiene su propio grupo, Shadom Rock, orientado a la música celta.
En la presentación del libro se reseña: “En cada ciudad, en cada pueblo, en cada pequeño lugar de la provincia, hay historias extraordinarias que casi todos conocen, pero muy pocos se animan a desentrañar”. “La propuesta fue convertir esas historias en materia de escritura”.
“Estos cuentos irrumpen en los modos en que se nos representa habitualmente la realidad y nos provocan sorpresa y desconocimiento. En ellos reside la fuerza del género fantástico y de una experiencia literaria que juega con nuestro asombro.”
Este libro representa una bocanada de aire fresco, en una sociedad que por momentos parece haber olvidado el hábito y el placer de la lectura. Dicen que los y las jóvenes viven a mil. Sin embargo, esta producción literaria nos muestra que hay quienes aún pueden saborear momentos dedicados al arte y la creación, afortunadamente, también en nuestra ciudad.
¿Cómo se manifestó tu preferencia por el violín?
Conocí el violín en la Iglesia un sábado a la mañana durante el sermón. Una violinista llamada Katia interpretó un himno para la congregación.
Acto seguido la dibujé y le dije a mis padres que quería aprender (tenía 8 años en ese momento).
Durante sus primeros años como violinista, ¿tenías como objetivo particular ingresar a alguna Orquesta Estable?
Estudié de los 8 a los 11 violín. Luego de unas clases con mi profesora particular, empecé a turnar horarios del colegio con los del taller en la escuela de danza y música de la plaza. No fue hasta los 12 que entré a la Sennaf, ahí me encontré cómoda y acompañada. Luego me cambié de colegio al IAF donde se encontraba como taller extracurricular violoncello y Orquesta, pero las clases de cello no tenían profe y si tenían, solo por unos meses. Así fue como me volví una cellista autodidacta durante los años que no estaba en el taller ni en la orquesta Sennaf, para integrarme con un nuevo instrumento y a la vez acompañando el aprendizaje de compañeros de la misma academia. Ese fue un período en el que se renovó mi dificultad como música de orquesta, ya que me costó mucho sumarme.
Seguido a ello entré a la orquesta Ensamblebanda, donde me costó aún más la inserción; todas las actividades anteriores a estas dos últimas orquestas eran en violín y con profesor; a pesar de la falta de estos con tiempo logré asentarme y querer más la música orquestal.
Fue hasta el 2017 en que me mantuve entre las tres orquestas (Sennaf, academia y Ensamblebanda IAF) y a la vez con participaciones extra en la orquesta escuela de Gral. San Martín (estando aún en estudiando en la escuela), que decidí entrar a la primer orquesta estable con la que cuento hoy en día: la Juvenil de San Martín.
Empecé como pasante y luego de dos audiciones fallidas y con el ingreso fortuito al conservatorio y buen acompañamiento de profesores allí mismo, hoy en día me encuentro becada. La orquesta no sólo es un objetivo a cumplir, es un proceso, de mérito propio y común para los músicos jóvenes, cada audición debe ser una meta más alta, y así conlleva un esfuerzo constante para mejorar.
¿Quiénes son tus referentes en la música?
En un principio lo fueron The Piano Guys(cello), pero a medida que avancé artísticamente mis referentes ya no fueron intérpretes sino compositores: John Williams, Hans Zimmer, Marcus Viana, Giovanni Sollima, 2Cellos, Hildegard, Vangelis, Apocalyptica, Lorena McKeenyth
Contanos sobre tu primer concierto y el último ¿Qué ha cambiado en cuanto a tus emociones y crecimiento?
Mi primer concierto no lo recuerdo totalmente y es difícil definirlo. Creo yo que un concierto conlleva salir de las cuatro paredes que rodean las prácticas matutinas (que al principio no son tan numerosas) y enfrentarse a un nuevo contexto. Siendo así, mi primer concierto fue en la casa de una clienta de mi papá, que en ese momento era jardinero.
Mientras él cortaba el pasto y quitaba la maleza yo desempolvaba mi violín y resonaba las cuerdas en una casa ajena, a modo de concierto de cámara.
He tocado para la congregación con mi primer profesora pero no cuento con algún relato que pueda relatar en este momento.
Si tuvieras la opción de tocar un dúo con un artista, ¿quién sería y por qué?
Hay muchas opciones, pero sin duda la más interesante sería con Apocalyptica, un cuarteto de violoncellos que tocan rock metal meneando la cabeza al son de la batería. Suena muy divertido y sin dudas un momento inolvidable.
Fuera de broma, estaría bueno tocar con André Rieu, y ponerme un vestido de princesa para interpretar “Fascinación” a dúo.
¿Qué música preferís tocar, clásica, rock…? Porque te escuché tocar algo de forma sublime,de Soda Stereo, por ejemplo
Preguntarme qué música me gusta más es como decidir entre violín y cello… amo la fusión, los mashups y enganchados, no podría decidirme en una sola opción; siempre busco lo nuevo, lo insólito e increíble que sólo puede ser creado por la persona que realmente se identifica con su música. Siendo así te puedo nombrar la música celta, el chamamé, la música electrónica de los 80s, Dvorak y Brahms, Star Wars, Rock Nacional,etc.
¿Qué trabajo hacés como arreglista?
Ser arreglador de música pasa desapercibido para la gente no musical, a veces también para los músicos iniciales. Es el encargado de escribir música en partituras de una forma muy precisa y especializada en un grupo o agrupación instrumental en particular. Un arreglista puede transcribir el canon para piano y violín o arreglar el tema de la carroza de fuego para orquesta sinfónica.
Empecé a utilizar programas de escritura en 2016, estando en el conservatorio para
grupos pequeños de muestras de violín organizadas por mi profesora. El primer arreglo inconcluso que tengo es “Persiana Americana”; en manuscrito… eso debido a que no tenía los conocimientos necesarios para hacerlo en ese momento.
Hoy en día ofrezco laboralmente la confección de arreglos para músicos de mi entorno, colegas egresados y docentes. Una cosa llevó a la otra y actualmente me siento interesada por la composición, quién sabe, el camino musical nunca se acaba.
¿Cómo sería Fiorella sin su violín?
No sería nadie. Seguramente estaría haciendo patinaje o algún deporte extremo, la verdad el violín me atrajo por su adrenalina al momento de salir al escenario…
¿Qué presentaciones tenés próximamente?
Próximas fechas!:
21/10 concierto con la juvenil de San Martín 19hs en el complejo plaza, interpretaremos nuevamente la 4ta sinfonía de Tchaikovsky
22/10 concierto de Trío Elegíaco en Caseros, comunicarse conmigo para la reserva
26/10 muestra de alumnos de la profesora Carolina Chiappe de violín en el conservatorio de San Martín
28/10 Concierto solista de violín en la Biblioteca Raffo 18hs. También organizada por la profesora en representación al Conservatorio, entrada gratuita. Interpretaré junto a Andrea Dongarrá (docente del Conser) la sonata “Thun n° 2” de Johannes Brahms para piano y violín
22/11 concierto con la orquesta Espuma en el complejo plaza
16/12 muestra de mis alumnos en la Sociedad Coral Alemana de Villa Ballester
¿Qué te gustaría compartir a cualquiera que se quiera acercar a tocar el violín?
Si estas deseando aprender violín, mandate. Al principio puede costar y van a haber dudas durante las primeras notas; pero lo más importante es intentarlo.
La música está disponible para todos, no tiene edad ni tiempo; un día empezás y no lo soltás más, como me pasó a mí. Lo más grato vendrá cuando compartas música con y para los demás, sean amigos, colegas, orquestas o alumnos; porque compartir es dar, y dar es recibir.