pensar la luz
revista del programa de cine y producción audiovisual de la universidad mayor de san andrés
editorial
El siguiente texto fue incluido en la convocatoria de la segunda edición del festival internacional de cine de la universidad mayor de san andrés:
No aspiramos a que piensen igual a nosotros, nos interesa conocer su propia visión, definición, idea, exploración sobre la decadencia en sus contextos.
Todos los imperios a lo largo de la historia han tenido sus momentos dorados, empapados de gloria, luz y corazones rebosantes de esperanza por el devenir. Sin embargo, también han tenido sus épocas de oscuridad, momentos en los que todas las piezas que conformaban esa sociedad comenzaron a periclitar hasta convertirse en quimeras de lo que alguna vez fueron. Eso es la decadencia, una época de transición que encamina a las sociedades al eclipse de su gloria de antaño.
Ahora nuestra generación está viviendo una de esas transiciones históricas: la decadencia del imperio más grande que haya registrado la humanidad en sus libros. Es un tiempo de decadencia global, reforzada por la aparición de pandemias de impacto mundial, el azote de las economías por las crisis monetarias, el reforzamiento de los padecimientos psicológicos que sufren cada vez más y más jóvenes, las guerras que se ciñen como un funesto crepúsculo sobre Europa, la amenaza nuclear y la degradación de nuestro medio ambiente por el cambio climático.
Es una época de ruido y caos, asfixiada por la mayor y más constante presencia de problemas globales, quizá ignorados por generaciones pasadas. Le toca a nuestra generación afrontar este nuevo mundo, y también nos toca a nosotros reflexionar acerca del mundo en el que nos tocó vivir. Esa es la principal motivación de la existencia de este festival, la oportunidad de crear un espacio donde jóvenes realizadores, inquietos por la situación actual del mundo, puedan reunirse, conversar y presentar sus trabajos, siempre en pos de explorar los múltiples corolarios que implican vivir en una época de decadencia.
Y, como punto álgido, buscamos rescatar la belleza que late en el fondo de toda esa aparente oscuridad. Al final, y como decíamos en un inicio, no somos la primera generación que afronta una época de decadencia, y probablemente no seremos la última tampoco. A pesar de lo abrumador que pueda parecer este desafío, siempre existirá el refulgir de una esperanza al final de todo sinuoso camino, pero esa esperanza solo se puede construir a través del diálogo y el reforzamiento de los lazos humanos a través de espacios que permitan esos ahondamientos sin cohibirse. Este festival, en última instancia, busca ser uno de esos espacios.
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