Ambas afecciones son producidas por virus, se contagian de forma similar y se transmiten muy fácilmente.
La gripe es un proceso más intenso que comienza de forma más brusca con una fiebre muy alta por encima de 38º, dolores musculares y de cabeza muy intensos y que normalmente incapacita al enfermo.
Un resfriado suele cursar con estornudos, tos, moqueo y raramente fiebre alta, normalmente el enfermo puede seguir con su vida normal.
Muchos medicamentos presentar problemas al combinarlos con el alcohol, a otros puede que no les afecte si te tomas una copa de vino. Pero ante la duda la mejor opción es no hacerlo o consultar con tu farmacéutico.
El alcohol tiene efecto sedante por lo que cualquier medicamento que estés tomando que afecte al sistema nervioso central, como relajantes musculares, antidepresivos, somníferos...potencia su efecto de modo que debes evitar su combinación.
Es peligroso beber alcohol si estás tomando algún tipo de fármaco para la ansiedad, ya que dependiendo de la dosis y de la cantidad de alcohol ingerida puede llegar a producir somnolencia e incluso una depresión respiratoria.
Los antihistamínicos que usas para la alergia potencian su efecto sedante si los combinas con alcohol.
Si tomas antibióticos con alcohol puede llegar a produc¡rse una disminución del efecto del antibiótico o producir un aumento de la intoxicación etílica.
Tomar antiinflamatorios como aspirina, ibuprofeno etc junto con alcohol puede afectar a la mucosa gástrica.
La respuesta es que ninguno es mejor que el otro, ya que ambos son medicamentos que calman el dolor y bajan la fiebre. La principal diferencia radica en que el ibuprofeno tiene también efecto antiinflamatorio, por ello el paracetamol está más indicado para dolores que no cursen con inflamación, como dolor de cabeza, dolores por procesaos gripales etc.
El paracetamol no deben consumuirlo personas con problemas hepáticos y el ibuprofeno es mejor tomarlo con comida para no dañar el estómago.
La fiebre es una señal que envía nuestro cuerpo cuando existe una infección y que sirve para luchar contra ella. Al aumentar la temperatura corporal disminuye la proliferación de los microorganismos estimulando así al sistema inmunitario.
Se considera fiebre a partir de 38, menos es febrícula. Una temperatura por encima de 40-41º es muy importante bajarla ya que puede crear graves problemas en el organismo si persiste en el tiempo.
El protector solar debe estar en perfectas condiciones si queremos asegurarnos de que cumple con la protección que indica. Por eso desde FarmaciaKielsa te recomendamos que si el protector solar que tienes en casa, es el que usaste durante el verano y que pasó horas expuesto al sol, no lo uses ya que al haber estado sometido a temperaturas muy altas lo más probable es que haya perdido su eficacia, y no te protegerá como debe. Si por el contrario el envase ha estado bien cerrado y no ha salido de tu casa puedes aprovecharlo.
Lo ideal es mantenerlo en lugar limpio, fresco y seco, en el interior de un botiquín. Debemos mantenerlos entre 25-15º y no exponerlos al sol. En contra de lo que hace la mayoría no debemos almacenarlos en el baño ni cocina, ya que en estas estancias es donde hay más cambios de temperatura.
Por ley en los prospectos de los medicamentos debe aparecer cualquier efecto adverso que este medicamento haya producido. Eso no quiere decir que te vaya a ocurrir a ti. Actualmente los prospectos clasifican los efectos adversos según su probabilidad de aparición, mostrándose como raros, muy raros o frecuentes. Si te fijas la mayoría de los efectos adversos que nombran se dan en proporciones muy muy bajas, así que si tu médico te ha prescrito un fármaco, es el indicado para ti.
Depende de tipo de medicamento y para qué lo necesites.
Existen muchos diabéticos, por ejemplo, que toman de forma crónica antidiabéticos o antihipertensivos. Otros medicamentos sólo deben tomarse para tratar síntomas agudos como los antihistamínicos o anticatarrales. Algunos como los antibióticos, deben usarse durante el tiempo dictado por el médico, que suele ser mínimo una semana.
Ante la duda nunca se debe duplicar una toma, si no estás seguro al 100% de si la has tomado, lo indicado es esperar a la siguiente toma. Lo ideal en personas polimedicadas es asegurar las tomas con un pastillero que nos indique si hemos realizado o no la ingesta del medicamento.
Si tenéis cualquier otra duda, poneros en contacto con nuestros profesionales. Estaremos encanatados de ayudarte en todo lo que necesitéis.
En este caso la respuesta es un no rotundo. Un antibiótico es un medicamento usado para tratar una infección bacteriana. Los resfriados suelen estar producidos por virus de forma que el uso de un antibiótico en esta caso no serviría de nada, e incluso podría llegar a perjudicarnos, ya que a la larga un mal uso de los antibióticos hace que desarrollemos resistencia a los mismos y cuando los necesitemos no encontremos el efecto deseado.
Por lo tanto, nunca debemos automedicarnos ni tomar algún antibiótico que ya hayamos usado en otra ocasión. Es muy importante que sea el médico quien prescriba e indique el tipo de medicamento y dosis, al automedicarnos con un antibiótico no indicado podríamos estar aumentando la infección y agravar nuestro problema de salud.