Consiste básicamente en la presentación de un alimento en forma de esferas u óvalos que tienen una textura blanda por fuera y que contienen líquido en su interior, produciendo una curiosa y agradable sensación en el comensal al introducirlas en su boca.
Los alimentos que se utilizan en la cocina molecular suelen ser compuestos orgánicos como proteínas, vitaminas, hidratos de carbono, minerales y sustancias densas como lípidos, estos al ser sometidos a diferentes procedimientos se transforman en geles, espumas, gelatinas, y otras estructuras más.