EVANGELIO DEL DOMINGO 2 DE MAYO 2021.
1. TEMA: El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.
2. MOTIVACIÓN Y SENTIDO: Con motivo de la cena de despedida consumida con los Doce, el Señor pronuncia una catequesis, donde les presenta el objetivo del sarmiento, es dar fruto y para ello tiene que estar unido a la vid. Nuestro objetivo como discípulos de Jesucristo es ser sus testigos y no podremos cumplirlo si no estamos unidos a él.
3. ORACIÓN INTRODUCTORIA: Permite que baje hasta el corazón el evangelio que vamos a leer y encuentre en él un centro de acogida donde pueda resonar con todas las vibraciones posibles. Es Dios mismo quien te atrae y te habla al corazón. Se trata de un “rumiar”, que va haciendo que la Palabra vaya calando dentro, hasta quedar del todo hecha carne propia. Déjate seducir por la Palabra. Sigue sus hondos impulsos. Quédate con algún verso o frase.
4. LECTURA del santo evangelio según san Juan 15,1-8.
¿Han escuchado todos, el pasaje del Evangelio?
4.1. ¿Qué dice y cómo? Jesús les dice que "sus Palabras permanezcan en ellos". Por su Palabras serán limpios y escuchados. Ya se lo había dicho en otra ocasión: "Las palabras que os he dicho son espíritu y vida".
4.2. ¿Qué hace y cómo? Jesús se presenta como la «vid verdadera», llena de vida; los discípulos son «sarmientos» que viven de la savia que les llega de Jesús; el Padre es el «viñador» que cuida personalmente la viña para que dé fruto abundante. ¿Cómo hace el Padre para que la viña de fruto? El Padre corta y poda estas ramas con el amor que todo enólogo tiene por su viña, para que dé buenos frutos, y esta es la buena noticia
4.3. ¿Cómo el evangelio de Juan 15,1-8, ilumina nuestra vida? Es difícil imaginar una "nueva evangelización" sin facilitar a las personas un contacto más directo e inmediato con los evangelios. Nada tiene más fuerza evangelizadora que la experiencia de escuchar juntos el Evangelio de Jesús desde las preguntas, los problemas, sufrimientos y esperanzas de nuestros tiempos. La vida cristiana no brota espontáneamente entre nosotros. El evangelio no siempre se puede deducir racionalmente. Es necesario meditar largas horas las palabras de Jesús. Sólo la familiaridad y afinidad con los evangelios nos hace ir aprendiendo poco a poco a vivir como él.
Cada uno de nosotros puede ver la vida y el trabajo de Dios en otros, en el ministerio, en el amor, en el compromiso, valentía, resiliencia y la gentileza y compasión común y corriente de la vida diaria. A mi alrededor encuentro a mucha gente sencilla que está dando fruto en abundancia. Me sorprende el testimonio de amor y fidelidad que están dando continuamente, de forma callada… Estas personas están muy unidas a Jesucristo. Viven una vida intensa de oración, de forma muy sencilla pero muy seria; tal vez repitiendo oraciones aprendidas o rezando el rosario, pero es una forma de estar con Cristo y unirse a él fuertemente, viven con pasión la Eucaristía porque encuentran en ella la fuerza para superarse cada día. Para mí son el testimonio vivo del sarmiento unido a la vid que da fruto en abundancia.
Tengo en mi mente a una mujer que ha cuidado de sus dos hermanas enfermas, de su mamá y de sus sobrinos sin llamar la atención, también pienso en el hombre que llevaba varios años en la droga y alcoholismo y que ahora lleva 6 meses limpio, es un hombre nuevo, que no hace daño a nadie, gracias a la Palabra que ha recibido del sacerdote de la parroquia.
Cuando estamos unidos a Jesucristo la savia de su amor circula por nosotros y nos lleva a producir fruto sin que estemos pensando en ello. Pero, también tenemos que saber aceptar la poda. Muchas situaciones dolorosas que nos pueden dejar confusos son una oportunidad para superar errores y purificar nuestra fe en el Señor. Al final todo contribuye a mejorar nuestro fruto.
Hoy la gente quiere sacerdotes contemplativos y laicos, santos, dedicados al anuncio del Evangelio, con espíritu de servicio, con humildad y eficacia de presencia. El rezo del rosario en el mes de mayo, la adoración eucarística, la oración silenciosa ante el Santísimo Sacramento, el rezo de Laudes y Vísperas son ocasiones para poner a Jesús en el centro. De hecho, Jesús señaló una forma sencilla de permanecer con él; uno permanece en él sí "sus palabras permanecen en nosotros". Este es el camino que tomó María, su madre, que "guardaba todas estas cosas en su corazón". Es el camino que eligió María, hermana de Lázaro, que quedó a los pies de Jesús.
5. Oración final. Padre, mi gran y buen viñador. Que esta oración me ayude a descubrir todo lo que tenga que «podar» en mi vida, para poder unirme plenamente a tu amada vid, Cristo, que me da la gracia para vivir en plenitud, como discípulo y misionero de su amor.
Revisión de vida.
1. ¿De dónde recibo la savia que necesito para ser un sarmiento injertado en Cristo?
2. ¿Verifiquemos, cuánto tiempo dedicamos a la oración? ¿Al estudio de la Palabra de Dios?
3. ¿Qué facilidades y qué dificultades encuentro para estar unido a él?
ME PARO.
El paro prolongado que vivimos con la pandemia, nos está llevando a la inseguridad, a la falta de iniciativa, a la desconfianza, a la intolerancia, a perder el entusiasmo. Con una mirada desde la fe nos dice que los acontecimientos siguen su ritmo, en apariencia indiferente a la felicidad de los humanos. Pero el hombre es siempre superior a los sucesos externos por una fuerza interior que mantiene. De modo que sólo la persona débil se deja aplastar por ellos. OJO, esa fuerza interior, el hombre la encuentra en Dios, Padre bueno que vela por nosotros. La fe es más fuerte que todos los sufrimientos juntos.
A Cristo, preso ante Anás, le dan una bofetada injusta, pero el reacciona desde el mismo, desde su libertad interior: si he hablado mal, declara lo que está mal; pero si he hablado bien, ¿por qué pegas? Juan 18,23
Querido Dios, unos tienen y no pueden. Otros pueden y no tienen. Nosotros que tenemos y podemos, te damos gracias (Scouth)