Pintar con la mirada
Las pinturas están hechas de un material plástico.
Se crean a través de pinceladas.
Con una mano y una brocha.
Se crean y se cuelgan como cuadros.
Así es.
Hoy me he sentado a observar las vistas.
He visto una pintura.
Pero ha sido extraño.
No estaba hecha ni de acrílico, ni óleo, ni
acuarela.
Estaba allí, entre esas vistas.
Se movía, era real.
Tomé mi cámara y pulsé el botón.
Click.
La capturé.
Es curioso, nunca pensé que podía crear sin mi pincel,
y en cambio allí estaba, enfrente mía.
Supongo que tan solo necesitaba observar.
Eso era todo lo que me hacía falta para crear.
La luz
La luz me alumbra.
Me comunica y muestra,
pero a la vez me oculta.
Me ciega.
Es delicada, casi celestial.
Me hace ver con otros ojos.
Entreabiertos, porque sino, no ven.
Sigo viendo la luz cuando los cierro.
Se queda marcada entre la oscuridad.
Los abro de nuevo y allí está.
Me hace ver entre sus sombras.
Veo el aire que me rodea
gracias a ella.
Me acompaña aunque yo no quiera.
Siempre a mi vera, aunque no la sienta.
Incluso en la noche cuando el sol se va.
Siempre va a estar.
Eres la señal de que estoy viva.
La luz me alumbra.
Hasta que mis ojos se cierren
y ya no lo haga más.
Las Montañas y tú
Imagina quedarte entre la nada.
Sólo tú y nadie más. Lejos de la civilización.
Empezarías a ver más.
Tu cuerpo empezaría a observar.
Mente y alma sentirían aquello antes lleno por ruidos de calles.
Pensamientos y más pensamientos empezarían a florecer.
Comenzarían a molestar tal vez.
Llenarían ese vacío antes lleno por sonidos externos.
Cada vez más fuertes. No te podrías deshacer de ellos.
No los podrías silenciar.
Más y más fuertes.
Ya no puedo observar, solo pensar.
Día y noche, no van a parar.
Devuélveme el sonido.
Las personas que hablan y distraen.
Estoy en silencio pero mi mente habla.
Ya no quiero estar sola, no quiero reflexionar.