Chihuahua es el estado más extenso de la República Mexicana, fue fundado el 6 de julio de 1824 y su nombre oficial es Estado Libre y Soberano de Chihuahua. Al sur limita con las entidades de Durango y Sinaloa; al este con Coahuila y al norte con los estados norteamericanos de Texas y Nuevo México. Su capital es Chihuahua y su ciudad más habitada es Ciudad Juárez. Fue habitado por varios grupos indígenas; sin embargo, hoy es conocido por los rarámuris que viven en la Sierra Tarahumara.
El estado de Chihuahua se divide en 67 municipios y un sin fin de lugares interesantes para visitar, como la zona prehispánica de Paquimé, uno de los sitios más populares para visitar en Casas Grandes. Otros puntos interesantes son Hidalgo del Parral, antigua capital de Nueva Vizcaya, y poblados mineros como San Francisco del Oro, Santa Bárbara y Valle de Allende.
Como se menciona en el Diccionario histórico de Chihuahua, el término prehispánico chihuahua no se asignaba a un punto determinado, sino a una región de montañas y llanuras delimitadas por las sierras llamadas actualmente Nombre de Dios, Gómez y Santa Eulalia. Son varias las teorías sobre el origen del término “chihuahua”. Aquí ya mencionamos dos; la de su posible procedencia náhuatl o concho, pero también se sitúa un probable origen tarahumara y hasta apache.
Cuando el gobernador Deza y Ulloa designó a la región de la zona de Junta de los Ríos como cabecera administrativa de la alcaldía del Real de Minas de Santa Eulalia, ya existía en ella una población tan numerosa como la del propio mineral y al parece se encontraba dispersa alrededor de Junta de los Ríos, pero principalmente en San Francisco de Chihuahua. Por lo tanto, Deza y Ulloa simplemente lo elevó de categoría al nombrarlo cabecera, sancionando con su autoridad este establecimiento.
Imagino que estas consideraciones sirvieron de fundamento al historiador Víctor Mendoza para proponer al general Retana como el verdadero fundador de Chihuahua, por ser él quien originalmente escogiera el poblado de Junta de los Ríos. Y también al historiador Alejandro Irigoyen Páez para sugerir lo mismo en relación con el padre Alonso Briones, ya que fue él, al fundar la misión de Nombre de Dios, quien puso las bases y fomentó el crecimiento original del núcleo urbano original.
Sin embargo, quizás el olvido más lamentable sea, como lo señala el historiador Zacarías Márquez, el de los indios Juan de Dios Barba y Cristóbal Luján, ya que siendo ellos los descubridores de los minerales que dieron origen a la existencia de Santa Eulalia y Chihuahua, ni siquiera una calle los recuerda. Acerca de ellos nos dice el corregidor de Chihuahua, don Antonio Gutiérrez de Noriega en 1753: “Esta mina (refiriéndose a la de Nuestra Señora de la Soledad, descubierta por Barba y Luján) fue la primera que resonó con su voz de plata el clarín de la fama, llegando el eco de su abundancia a todos los confines de la tierra; pues siendo dos pobres solos los descubridores, después concurrieron de todas partes diversidad de gentes para adquirir de los metales que pródiga manifestaba la tierra, en tal número que pudieron formarse, como se formaron, dos poblazones en pocos meses, y en pocos años se hizo una tan crecida que es la que hoy se llama villa de San Felipe el Real .