La inspección de ascensores es una de las obligaciones más relevantes dentro del marco de la seguridad industrial en España. Quien busca información sobre este tema no solo desea saber si debe cumplir una exigencia legal, sino comprender qué se revisa, cada cuánto tiempo es obligatoria la inspección, qué riesgos existen al no realizarla y cómo garantizar que el ascensor funcione de forma segura para las personas.
La inspección de ascensores es un control técnico reglamentario que verifica que el equipo cumple las condiciones de seguridad exigidas por la normativa vigente. No se trata de un mantenimiento preventivo ni de una revisión voluntaria. Es una inspección oficial, realizada por un organismo de control independiente acreditado.
Su finalidad es prevenir accidentes, reducir riesgos mecánicos y eléctricos y asegurar que el ascensor ofrece garantías de uso seguro durante toda su vida útil. Según datos del sector de la elevación en España, más del 70 % de los ascensores en servicio supera los 15 años de antigüedad, lo que incrementa la probabilidad de fallos si no se aplican controles periódicos adecuados.
La inspección de ascensores en España está regulada principalmente por el Real Decreto 88/2013, que aprueba la ITC AEM 1 “Ascensores”, integrada en el Reglamento de Aparatos de Elevación y Manutención.
Esta normativa establece:
Qué tipos de ascensores están sujetos a inspección obligatoria.
La periodicidad de las inspecciones.
Los criterios técnicos que deben evaluarse.
La necesidad de que la inspección sea realizada por un organismo autorizado.
El cumplimiento de esta normativa no es opcional. La falta de inspección puede derivar en sanciones administrativas, paralización del ascensor e incluso responsabilidades legales en caso de accidente.
La periodicidad de la inspección depende del tipo de edificio y del uso del ascensor:
Ascensores en edificios industriales o de pública concurrencia: inspección cada 2 años.
Ascensores en edificios con más de 20 viviendas o más de 4 plantas: inspección cada 4 años.
Resto de ascensores: inspección cada 6 años.
Estos plazos están definidos en la ITC AEM 1 y deben cumplirse de forma estricta. Superar el plazo supone un incumplimiento reglamentario.
Durante una inspección reglamentaria de ascensores se analizan, entre otros aspectos:
Estado de los sistemas de suspensión y tracción.
Funcionamiento de frenos y dispositivos de seguridad.
Sistemas eléctricos y de control.
Protección de puertas y enclavamientos.
Señalización, iluminación y comunicación de emergencia.
Condiciones del foso y del cuarto de máquinas.
El resultado de la inspección se documenta en un informe oficial, donde se clasifican las posibles deficiencias detectadas. Algunas pueden requerir corrección inmediata antes de autorizar el funcionamiento del ascensor.
No realizar la inspección de ascensores dentro de los plazos legales implica riesgos relevantes:
Multas económicas impuestas por la administración competente.
Inmovilización del ascensor hasta subsanar las deficiencias.
Incremento del riesgo de accidentes por fallos no detectados.
Posibles responsabilidades civiles o penales en caso de siniestro.
Desde un punto de vista de gestión, la inspección no debe verse como un trámite, sino como una herramienta preventiva que protege a las personas y al patrimonio.
La inspección debe ser realizada por un organismo de control autorizado, independiente del mantenedor del ascensor. Esto garantiza objetividad técnica y cumplimiento estricto de la normativa.
Empresas especializadas como SIMECAL, con amplia experiencia en inspecciones reglamentarias de aparatos elevadores, aportan valor añadido al proceso al combinar conocimiento normativo, criterio técnico y capacidad de asesoramiento tras la inspección.
Una correcta gestión de la inspección de ascensores aporta beneficios claros:
Mejora continua de la seguridad del equipo.
Detección temprana de deficiencias técnicas.
Reducción de costes por averías graves.
Cumplimiento normativo sin improvisaciones.
Mayor confianza de los usuarios del edificio.
La Comisión Europea y organismos técnicos del sector coinciden en que los controles periódicos reducen significativamente la tasa de accidentes en equipos de elevación, especialmente en ascensores antiguos.
¿La inspección de ascensores sustituye al mantenimiento?
No. El mantenimiento es obligatorio y continuo, mientras que la inspección es un control reglamentario independiente que verifica el cumplimiento de la normativa.
¿Quién es responsable de pasar la inspección del ascensor?
El titular del ascensor, normalmente la comunidad de propietarios o el propietario del edificio.
¿Qué ocurre si el ascensor no supera la inspección?
El informe indicará las deficiencias detectadas y los plazos para corregirlas. En casos graves, el ascensor puede quedar fuera de servicio hasta su reparación.
¿Se puede usar el ascensor si la inspección está caducada?
No. Superar el plazo legal sin inspección supone un incumplimiento y puede dar lugar a sanciones y a la inmovilización del equipo.
¿Cuánto cuesta una inspección de ascensores?
El coste depende del tipo de ascensor, su ubicación y características técnicas. Lo recomendable es solicitar un presupuesto ajustado a cada instalación.
La inspección de ascensores no es un trámite administrativo ni una formalidad puntual, sino un pilar esencial de la seguridad industrial en España. Su correcta realización permite garantizar la protección de las personas, asegurar el cumplimiento de la normativa vigente y reducir de forma significativa los riesgos técnicos y legales asociados al uso diario de estos equipos.
Comprender qué exige la normativa, respetar los plazos de inspección y atender de manera adecuada las posibles deficiencias detectadas constituye una responsabilidad directa del titular del ascensor. Integrar la inspección dentro de una gestión preventiva evita sanciones, paralizaciones inesperadas y situaciones de riesgo que pueden tener un alto impacto económico y reputacional.