Son tres los ejes vertebradores de nuestras clases y los que definen nuestra forma de entender la educación musical en la escuela.

1. Carácter individualizado

El primero de ellos es nuestro carácter individualizado. Sabemos que cada persona es diferente, aprende de una manera distinta y presenta necesidades, ritmos e intereses propios. Por ello, adaptamos todas nuestras clases —tanto las colectivas en grupos reducidos como las individuales de instrumento— para que todo el alumnado pueda aprender, avanzar y alcanzar sus propias metas.

Nuestro objetivo es que cada alumno y alumna encuentre un camino de aprendizaje ajustado a sus posibilidades, con objetivos alcanzables, progresivos y realistas, que le permitan crecer con seguridad, motivación y confianza en sí mismo.

2. Carácter lúdico

El segundo eje es nuestro carácter lúdico. Tratamos de hacer nuestras clases lo más dinámicas, atractivas y motivadoras posible, buscando siempre que el alumnado se divierta tanto como se esfuerza.

Y este aspecto es muy importante: queremos que el alumnado y las familias comprendan que aprender música requiere esfuerzo. En ese proceso hay actividades especialmente atractivas y otras que pueden resultar menos llamativas, pero que también son necesarias para avanzar. Aun así, todo aquello que pueda plantearse de una forma más cercana, creativa y divertida, lo trabajamos de ese modo, porque creemos firmemente que disfrutar del aprendizaje favorece la motivación y el compromiso.

3. Aprender dentro de una sociedad musical

El tercer eje vertebrador es el valor que aporta el hecho de formar parte de una sociedad musical. Aprender música en este contexto convierte la formación en una experiencia mucho más rica, cercana y significativa.

Si por algo se caracteriza nuestra banda es por su pluralidad, y creemos que contar con una gran compañía durante este proceso es fundamental. Aquí aprendemos ayudándonos unos a otros, hacemos piña y compartimos valores esenciales vinculados a la música y a la banda, como el trabajo en equipo, el compromiso con el grupo, el esfuerzo individual y colectivo y la solidaridad.

Además, todo esto es posible gracias a cerca de un centenar de músicos y músicas de nuestra banda que, de manera voluntaria, ofrecen su tiempo para compartir su música como integrantes de la Artística. Para nosotros, este aspecto es fundamental, ya que refleja unos valores que consideramos esenciales y que forman parte de la identidad de nuestra sociedad musical.

Ser músico o música de la Artística supone representar una asociación casi bicentenaria, además de la asociación cultural más antigua de nuestro pueblo. Esto, además de ser un orgullo, implica también asumir y transmitir una manera de entender la música y la convivencia basada en unos valores que nos identifican, nos unen y nos ayudan a crecer también en el plano personal.

Un proyecto educativo reconocido

Nuestra forma de trabajar, caracterizada por el compromiso, la cercanía con el alumnado y sus familias y la gran importancia que otorgamos al plano pedagógico, ha hecho que nuestra escuela haya sido reconocida como uno de los 10 mejores proyectos educativos de la Comunidad Valenciana, en un premio otorgado en 2021 por el Institut Valencià de Cultura.

Este reconocimiento supone para nosotros una gran satisfacción y refuerza nuestra convicción de que una enseñanza musical de calidad debe ir mucho más allá del aprendizaje técnico, poniendo siempre en el centro a las personas, sus necesidades y su desarrollo integral.