Fotografía de la escuela en el año 1925.
Fotografía de la escuela en el año 2026.
El 12 de junio de 1925 el Consejo General de Educación decidió crear en la Capital de San Juan una Escuela Superior de Niñas: “Que el nombre de la nueva Escuela debe evocar para las niñas que serán sus alumnas la figura histórica de una mujer ejemplar, madre que dio a la patria el más grande de sus genios civiles, obrera que dignificó el trabajo manual de energía moral que proyecta hasta las generaciones actuales la luz de su valor educativo”.
El Director General de escuelas Graciano Reca dispuso: "Denominar “Paula Albarracín de Sarmiento” a la escuela Superior de Niñas creada por resolución del H. Consejo General de Educación del 15 de junio de 1925”.
Fue nombrada Directora de la misma, la Maestra Normal Señorita Clelia E. Astudillo, con la asignación familiar de 250 pesos e imputación al inciso 4°, ítem 3°, partida 1 del Presupuesto vigente, dando comienzo a su labor, inaugurando las clases de la flamante escuela, el 7 de julio de 1925.
De tal manera quedaba fundada la Escuela Superior de Niñas “Paula Albarracín de Sarmiento”, con asiento en la Ciudad de San Juan, cuya vida se ha prolongado hasta hoy, irradiando cultura a través de sus aulas las atendidas por maestras que, en toda su trayectoria, se esmeraron en darle a la Escuela lo mejor de su entusiasmo.
El fundador fue el Dr. Graciano Reca, desempeñando la Dirección General de Escuelas de la Provincia, inspirado en la memoria de la madre de Sarmiento “Paula Albarracín de Sarmiento”.
El Dr. Graciano Reca era porteño, a quien lo trajera a nuestra provincia, el Dr. Aldo Cantoni. Ocupó dicha Dirección desde 1923 a 1925.
La escuela “Paula Albarracín de Sarmiento” ocupó al fundarse un edificio que se terminaba de construir para una escuela no determinada. El 2 de julio de 1925 fue librada a su nuevo edificio, bajo la inauguración del gobernador de la Provincia Dr. Federico Cantoni, autoridades escolares, ministros, alumnos y docentes de otras escuelas.
Producido el terremoto del 15 de enero de 1944, la ciudad quedó prácticamente destruida, salvándose sólo una mínima parte, entre la que se contaba esta escuela. Sin embargo, no corrió esta suerte para ella, porque habiendo quedado la casi totalidad de las reparticiones sin techo, inclusive la Casa de Gobierno, la Escuela “Paula Albarracín de Sarmiento” debió ser trasladada al edificio de la Sociedad “Obreros del Porvenir”, que por suerte había quedado en pie, en buenas condiciones.
El 15 de febrero de 1952, tuvo la inauguración del nuevo edificio escolar, en cuyas instalaciones funcionarían la Superior “Sarmiento” por la mañana y la “Paula Albarracín de Sarmiento” en el turno tarde. El costo de la obra ascendía a $ 62.013, ocupando el terreno, una manzana y la construcción antisísmica. Consta de dos plantas, con 42 aulas, dependencias menores y dos amplios salones: una para actos, llamado “Salón Cultural Sarmiento”, que es un verdadero teatro, y otro para ejercicios físicos de los alumnos, con una capacidad el edificio para 1280 alumnos.
El plantel con que contó la Escuela en su iniciación, constaba de 8 maestras y 290 alumnas, número considerable para el momento, sobre todo tratándose de una escuela de reciente fundación y que comenzaba a funcionar a mitad de año.
La Directora formó la Sociedad Cooperadora con padres de la comunidad educativa. Incorporó una nueva materia: Telar. Cuyo propósito era criar gusanos de seda para obtener ese producto y utilizarlo en labores de mano, tejiendo en telar. Como así también, creó la Biblioteca de la escuela gestionando la adquisición de libros varios.
Al comenzar el curso lectivo del año 1971, encontramos una disposición del gobierno escolar, en que la Escuela “Paula Albarracín de Sarmiento” debe ser mixta.
Como lo hemos puntualizado precedentemente, la Escuela adquirió de pronto un inusitado movimiento, dada la novedad de una escuela para niñas entonces, y la suerte de comenzar con un personal que se interesó desde el primer momento por su buena marcha, además de iniciarse en un edificio nuevo y propio.
Fue así como la Escuela comenzó a crecer por impulso de su propia gravitación, con los resultados que iban trascendiendo en la sociedad circundante y hasta la actualidad, a través de la implementación de proyectos innovadores que buscan dejar huellas en la comunidad.
De esta manera se desarrolla la actividad en esta querida Escuela, cuyo nombre es ya un símbolo.