Bienvenidos al mundo del malabarismo, mazas, bolas, aros ... os esperan para jugar y aprender, pero ... ¿sabéis algo de malabarismo? ¿dedicamos unos minutos a poner nuestras ideas en orden? ¿Alguien sabe hacer malabares?
Pensad, diseñad, construid ... organizaremos, explorad el material, tomad decisiones y cread vuestros materiales.
Todo es posible si trabajos juntos.
¿Probamos?
¿Qué hace falta para hacer malabares?
¿Qué tal es nuestra coordinación?
¿Podemos hacer malabares juntos?
Propuesta didáctica:
A través de este taller experimentaremos con la construcción, la exploración de materiales y el diseño creativo, integrando nociones básicas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) desde una perspectiva lúdica y significativa.
En un primer bloque, se propone la exploración libre de los materiales disponibles: globos, arroz, legumbres, papel, cartón, cintas, botellas, cinta adhesiva u otros elementos cotidianos. Se invita a los participantes a observar, manipular y experimentar, formulando preguntas como: ¿qué pesa más?, ¿qué vuela mejor?, ¿qué forma resulta más fácil de lanzar y recoger? El objetivo es despertar la curiosidad y el pensamiento investigativo.
El segundo bloque se centra en el diseño y la construcción de los malabares. A partir de pequeñas consignas abiertas, cada participante (o pequeño grupo) diseña y construye sus propios objetos de malabares, tomando decisiones sobre forma, peso, tamaño y equilibrio. Se fomenta la prueba y el ajuste continuo, entendiendo el error como parte esencial del proceso de aprendizaje y mejora.
En el tercer bloque, se ponen a prueba los objetos construidos a través del juego y el movimiento. Los participantes experimentan lanzamientos, desplazamientos e intercambios, observando cómo las decisiones de diseño influyen en el resultado. Las propuestas evolucionan de lo individual a lo colectivo, compartiendo descubrimientos, comparando soluciones y aprendiendo de las creaciones del grupo.
Propiciar un clima de confianza, experimentación y curiosidad.
Acompañar el proceso sin dirigir en exceso, permitiendo que surjan hipótesis propias.
Evitar juicios cerrados; priorizar preguntas que inviten a reflexionar (“¿qué pasaría si…?”).
Valorar el proceso de diseño y la implicación por encima del resultado final.
Facilitar materiales variados y accesibles que inviten a la creatividad y la resolución de problemas.
Crear un espacio de diálogo en un plano de igualdad.
Compartir qué decisiones de diseño se tomaron, qué funcionó mejor y por qué.
Reflexionar sobre cómo el cuerpo y el objeto construido interactúan y se influyen mutuamente.