El circo moderno empezó en Inglaterra en 1768 gracias a Philip Astley, un antiguo militar que hacía trucos a caballo. Astley descubrió que, si el caballo galopaba en círculo, le resultaba más fácil mantener el equilibrio mientras hacía acrobacias. Por eso se asocia su nombre a la pista circular del circo. Probó diferentes tamaños hasta encontrar uno cómodo para el público y seguro para los artistas; al final se hizo famoso el tamaño de unos 13 metros de diámetro (42 pies), que se usa todavía. Al principio sus espectáculos eran solo de equitación, pero en 1770 añadió un payaso, música y otros artistas para que hubiera más variedad. Más tarde, construyó un techo y añadió un escenario para hacer también obras y escenas teatrales. Astley viajó a Francia y abrió un circo en París. Allí tuvo mucha importancia la familia Franconi, que continuó con este tipo de espectáculos y ayudó a que el circo se hiciera muy popular en Francia.
En esos años también aparecieron circos y espectáculos parecidos en otros países. Un jinete llamado Charles Hughes, que había trabajado con Astley, viajó a Rusia en 1773 y mostró trucos a caballo en la corte de la emperatriz. Más tarde, en 1782, abrió un local llamado Royal Circus y ayudó a popularizar la palabra “circo”.
En Estados Unidos, el circo llegó a finales del siglo XVIII. En 1793, un jinete llamado John Bill Ricketts presentó espectáculos en ciudades como Filadelfia y Nueva York. Su show tenía variedad: trucos a caballo, equilibristas, acróbatas, pantomimas (historias sin hablar, solo con gestos) y un payaso. Por eso se considera que Ricketts introdujo el circo en Estados Unidos. En aquella época el protagonista seguía siendo el caballo, y apareció una figura importante: el maestro de pista, que ayudaba a organizar el espectáculo y a presentar los números. Tanto Astley como Ricketts sufrieron un gran problema: los incendios, porque muchos circos se construían con materiales poco resistentes.
Durante el siglo XIX el circo cambió mucho. Empezaron a gustar los animales exóticos y aparecieron los menageries(colecciones de animales) que viajaban de un lugar a otro. En Estados Unidos se hizo famosa la idea de llevar animales por los pueblos, y poco a poco se unieron al circo.
Una innovación clave fue la carpa de circo o “gran carpa”, que empezó a usarse hacia 1825. Esto permitió viajar más y montar el circo en muchos sitios, no solo en teatros o edificios fijos. También crecieron los números de habilidad, como el trapecio (que se hizo muy famoso en la segunda mitad del siglo XIX). En esta época se hicieron populares los desfiles del circo por las calles para anunciar la llegada del espectáculo, con música, carrozas y animales.
Además, el circo en Estados Unidos se hizo enorme con empresarios como P. T. Barnum, que convirtió el circo en un gran espectáculo lleno de atracciones. Con el tiempo, algunos circos llegaron a tener dos y hasta tres pistas. Otro avance importante fue el transporte: a partir de 1872, los grandes circos empezaron a viajar en tren, lo que permitió llevar más material, más artistas y más animales.
En el siglo XX, el circo pasó por momentos difíciles por las crisis económicas, las guerras y la competencia del cine y la televisión. En Estados Unidos, muchos circos dejaron poco a poco el tren y los grandes desfiles, y empezaron a viajar en camiones. También aumentaron los espectáculos en estadios y pabellones en lugar de carpas.
A finales del siglo XX creció la preocupación por el bienestar animal, y en muchos lugares se limitaron o prohibieron algunos números con animales salvajes. Esto ayudó a que se hicieran más populares los circos sin animales, centrados en acrobacias, música y teatro. Un ejemplo muy conocido es el Cirque du Soleil, que mezcla habilidades circenses con una puesta en escena moderna. Hoy el circo es un arte global: hay compañías y estilos en muchos países, y se siguen manteniendo elementos clásicos como los payasos, la música, la pista y los números de riesgo, pero con formatos nuevos y más variados.