Una manera más sana de gestionar los conflictos
Sobre este espacio...
Hemos recogido vivencias que han sufrido diferentes miembros de la comunidad educativa. Nuestro objetivo ha sido el de compartir, valorar y reflexionar sobre las conductas violentas, así como aprender de qué manera se han logrado resolver los conflictos sin necesidad de recurrir a la violencia física o verbal.
Cada historia finaliza con la reflexión personal del alumnado, que, a través de las entrevistas, da voz a estas experiencias y transforma el conflicto en una oportunidad de aprendizaje, empatía y construcción de una convivencia basada en el respeto, el diálogo y la cultura de paz.
Esta historia trata sobre una profesora y un alumno. Ocurrió en un centro de la sierra, en el curso de 2º PMAR. En esa clase constaba de 8 alumnos, siendo uno de ellos un alumno muy conflictivo.
Un día, el alumno, en su dinámica de conducta desafiante tanto al profesorado como al resto de sus compañeros, mientras la profesora estaba explicando en la pizarra, la profesora al darse la vuelta se percató de que el alumno estaba comiendo castañas. La profesora le dijo que dejara de comer castañas ya que una de las norma de convivencia prohibía el consumo de bebida y de comida. El alumno tiró la mesa, se levantó y fue hacia la profesora, le tiró una castaña, la insultó e intentó agredirla.
Sus compañeros ante aquel caso de violencia hacia una persona de la comunidad educativa, tuvieron la iniciativa de controlar a su compañero agarrándolo. El alumnado llevó al alumno conflictivo a dirección y, al acabar la clase, la profesora fue a hablar con él. Como ya estaba más relajado, le pidió perdón a la profesora, ya que estuvieron hablando y reconoció sus errores, finalmente, lo expulsaron de una a dos semanas.
La estrategia que la profesora usó era hablar con él cuando estuviera tranquilo.
Reflexión: Me parece mal.
Artículo creado por Nagore Flores Delgado
En 2024 en un instituto de Punta Umbría, un profesor tuvo que llamar por teléfono a una madre. La llamada tenía como tema principal comunicar a una ,madre que su hijo sería expulsado del instituto debido a la agresión que había sufrido otro copañero de clase por parte de su hijo. La actitud de la madre no era buena, porque estaba expulsando a su hijo al día siguiente de haber agredido a su compañero. El profesor intento explicarle que le avisaba un día tarde porque se había enterado al día siguiente de la agresión, pero la madre no le dejaba explicarle y no dejaba de interrumpirle. Entonces la madre enfadaba le amenazo con arrancarle la cabeza, el profesor la colgó y fue a hablar con la jefa de estudia para saber que hacer. La jefa de estudio le aconsejo que la denunciara. Entonces la denuncio y a la hora del juicio no se presento, y el profesor no gano el juicio por falta de pruebas.
Reflexión:
La calma del profesor nos enseña que si actuamos de forma agresiva no llegaremos a la solución del problema.
Artículo creado por: José Francisco Ledesma Ferreira
Nota para el lector:
La siguiente historia que narraremos utiliza nombres falsos para guardar la privacidad de las personas afectadas.
Esta historia tiene como protagonista a Ernesto y a su pareja Elena en Granada. Tras visitar el Parque de las Ciencias de dicha ciudad, Ernesto y su pareja decidieron que ya era tarde y que tenían que volver a Córdoba.
Ernesto era el conductor del coche, y mientras circulaba por una de las rotondas colindantes al Parque, una conductora de aproximadamente 25 años de edad, salió desde el interior de la rotonda con dirección a la próxima salida, cruzando para ello las vías desde el interior. Al hacer esta maniobra, la conductorá chocó violentamente con el auto de Ernesto.
Al sentir el impacto Ernesto y su pareja salen a ver de que se trataba, poniéndose su chaleco para poder ser vistos por los demás conductores ya que había tráfico denso y estaba anocheciendo. El acompañante de la conductora, un hombre al cual Ernesto le calcula al menos 56 años de edad, procedió a caminar hacia su dirección mientras, con actitud violenta, insultaba a Ernesto.
Mientras el hombre comenzaba a insultar, Ernesto mantuvo la calma de la situación retrocediendo unos paso hacia atrás para evitar una confrontación. Mientras que Ernesto controlaba la situación, su pareja estaba llamando a la policía.
Tras la llegada de las autoridades el hombre escapo por miedo a ser identificado, abandonando a su hija (que era la conductora y responsable del accidente). Las autoridades tomaron los datos de la conductora, se le inmovilizo el coche y recibió una bronca por parte del policía. La conductora en todo momento se caracterizó por tener una actitud molesta, típica de una mujer joven con soberbia.
Ernesto llegó a su destino feliz de resolver el problema y con el dinero del seguro, por lo que pudo arreglar el coche sobrándole dinero suficiente para pagar el mantenimiento del coche el resto del año.
Reflexión: La calma de Ernesto, nos enseña hacer lo bueno que es llamar a las autoridades.
Artículo creado por Boris Emmanuel Mendoza Hernández