Nos preguntamos qué es real cuando la razón duerme: lo que se ve, lo que se sueña, lo que se oculta tras las máscaras. Entre verdad y apariencia, certeza y duda, la música y la filosofía se cruzan para pensar una realidad que, cuando dejamos de mirarla de frente, empieza a llenarse de sombras.
“Nada después de tu mirada, nada después de este instante de luz.”
Ese instante de luz es exactamente el momento platónico en el que la verdad se revela y ya no se puede volver a la ignorancia. Cuando esa luz ha sido vista, ya no hay regreso posible a la comodidad de la penumbra.
La luz de la razón es capaz de iluminar un mundo sumido en un estado de noche oscura y tormentosa. Tal vez la música, como la filosofía, no venga a protegernos de la intemperie, sino a abrir en ella una grieta por donde asome lo real. Y eso es, precisamente, lo que llamamos Escuchares.