Este proyecto nació mucho antes de ser una marca. Nació de una tradición, de una historia familiar y de esos momentos simples que se convierten en recuerdos imborrables.
Detrás de cada mate hay una charla, una ronda familiar, un consejo y un momento compartido. Para nosotros, el mate es mucho más que una infusión: representa unión, compañía y las raíces que nos unen con los que amamos.
La inspiración de este emprendimiento viene de mi abuela, una persona que transmitió el valor de las pequeñas cosas y la importancia de compartir. Entre mates, charlas y momentos inolvidables, nació la idea de llevar esa misma esencia a otras personas.
Queremos que cada mate que llegue a sus manos tenga algo más que un diseño o un material de calidad. Queremos que lleve consigo una historia, una emoción y la posibilidad de crear nuevos recuerdos.
Este proyecto es una manera de mantener viva una tradición que nos acompañó durante años y transformarla en algo que pueda llegar a más familias, amigos y personas que disfrutan de ese momento único que solo el mate puede dar.
Gracias por acompañarnos en este camino.
Hoy este sueño sigue creciendo, y ya no lo camino solo. Junto a mi compañera de vida Rocío seguimos construyendo este proyecto con la misma ilusión con la que nació.
Queremos llevar la cultura del mate a cada hogar, lograr que cada persona pueda encontrar en un mate un momento de tranquilidad, una charla compartida o un recuerdo por crear.
Sabemos que detrás de cada mate hay una historia diferente: familias que se reúnen, amigos que conversan, personas que encuentran compañía en una simple cebada. Por eso queremos que nuestros productos no sean solamente objetos, sino parte de esos momentos especiales.
Trabajamos día a día para que aquella tradición que comenzó en nuestra familia pueda llegar a muchas más personas y convertirse en parte de nuevas historias.