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Los 40 son los nuevos 20
Por Marito Sosa
“Los 40 son los nuevos 20” es un eslogan muy típico de algunos hombres y de varias mujeres que, obviamente, pasaron ya las cuatro décadas de vida, (por lo menos en este mundo), y que, con esta sencilla pero pícara frase, pretenden convencernos y convencerse de que, mágicamente, sus años se han dividido por la mitad…
Esto, muy lejos de ser cierto, convierte a estas personas, y sobre todo a las mujeres, (que es de quienes voy a hablar en esta oportunidad, aunque bien podría todo esto ser aplicado a los hombres claro), en peligrosas cuarentonas con delirios de grandeza, y con un síndrome pre adolescente que las convierte en seres increíblemente aún más caprichosas y en personas todavía más insoportables…
A continuación, les dejo una detallada lista de las características, usos y costumbres, y del estilo de vida de estos seres, seres que transitan por los mismos lugares que nosotros, y lista que dejo tan solo para que todos, (y todas), estemos atentos…
-Cuando ellas olvidan algo te suelen decir: “Ay!, Yo soy Dory”, pretendiendo emular a una simpática y olvidadiza pez de color azul, que protagoniza una película animada de Disney llamada ”Buscando a Dory”. Pececita que nada tiene que ver con ellas en sentido alguno, ya que, por la cantidad de celulitis que llevan acumulada a esa altura, y por la seria distancia que las separa de la realidad, serían más parecidas a la ballena de “Free Willy” con síndrome pre menstrual, o bien, a Moby Dick con serios síntomas de Alzheimer, que a la simpática y joven Dory.
-Cuando intentan utilizar un celular de última generación, una computadora, un GPS, un iPod o cualquier dispositivo similar, te dicen: “No!, yo con la tecnología no me llevo bien”, queriendo así convencernos de que sus problemas se resumen tan solo a eso, y olvidando que, tampoco saben cocinar ni un huevo frito, mucho menos saben coser, aún menos todavía saben planchar, tejer o bordar, y para no sonar un tanto machista, tampoco saben coger.
-Si es que pueden manejar un vehículo que no sea más chico que el carrito del supermercado, y al llegar a destino, y si es que no se perdieron en el camino, te dicen: “Yo nunca aprendí a estacionar el auto”, bueno tesoro, no aprendiste a estacionar, no aprendiste a doblar a la izquierda, (por lo menos no en un lugar que sea a la mitad de una cuadra), no aprendiste a no darle arranque cuando el motor ya está en marcha, nunca te enteraste para qué sirve la luz amarilla del semáforo, tampoco entendiste nunca como entrar y salir de una rotonda, y mucho menos comprendiste cómo funciona la ley del Offside.
-Cuando alguien les pregunta porque no salen y conocen a alguien, a algún lugar, lugar que podría ser a una plaza, un bar o bien un boliche, te responden: “¡No, pasa que yo ya no salgo!” ¡no salís del bingo hija de puta! Dejas a tus hijos con tu mamá, (la que tiene todavía más celulitis, más Alzheimer y más divorcios que vos), y te vas todas las noches a las maquinitas, (porque tampoco entienden cómo funciona una ruleta ni mucho menos el póker ni el Black Jack), a gastarte la plata de la pensión alimenticia que te pasa cada mes el casi mártir de tu ex marido. El ex marido a estas alturas se encuentra dándose martillazos en los huevos con una maza de cinco kilos para prevenir que eso del matrimonio no le vuelva a pasar.
-Si finalmente decide salir, lo hacen para acompañar a una de sus amigas a algún bar para que la misma conozca a alguien, dado que está sola desde la caída del imperio romano, y que, cuando uno la ve realmente a la luz del día, no puede comprender como un ser vivo, (y cuando digo ser vivo me refiero a: hombre, mujer, transexual, gato, perro, oveja, pato, gallina, cornalito, hongo, liendre, virus o bacteria), haya podido cogerse semejante ejemplar, acto solo y únicamente comparable con el de mantener sexo oral con el cadáver de Janis Joplin.
-Lejos de resignarse y con la frente bien alta, comienza con una estricta dieta, y comienza también a correr, nadar, a hacer spinning, gimnasia, esgrima, pesas, Pilates, a broncearse en cama solar, y tres religiosas veces por semana va a la peluquería, peluquero que ciertamente, hace un tiempo que piensa muy seriamente en cerrar y en poner una remiseria para no tener que escucharla más, pero piensa también que, esta mujer es capaz de vender su auto para que tenga que llevarla y seguir soportándola.
-Cuando definitivamente asumen que están solas, (y no por propia elección), comienza la etapa que yo denomino como “compulsiva”. Todo es de arrebatadas, todo es mucho, todo es poco y todo es nada. La primera e indefectible idea que les dispara el cerebro, es viajar por el mundo, pero sucede que su mundo se resume a viajar a Disney, (nueve veces en un mismo año), al punto de que ya el muñeco de Mickey no las soporta más, por lo que termina disfrazado de Pluto, cosa que no resultó ser solución ya que, como el dicho dice: “A falta de Mickey buenos son los Plutos”. A Machu Pichu, (catorce veces en el mismo año que viajo a Disney), al punto de que el chamán que habita en cuzco, y a quien ella visita en cada viaje, y harto de escucharla, hizo cambio de profesión, cambio de domicilio, cambio de número telefónico, cambio de nombre, y, por las dudas, cambio de sexo.
-El siguiente paso, y después de notar que, además de haber reventado sus catorce tarjetas de crédito, y también otra docena de tarjetas de débito mientras paseaba, durante los próximos veinte años seguirá pagando sus viajes por “el mundo”, es un paso bastante más económico, la que vendría a ser la segunda idea que, en un descomunal esfuerzo, su cerebro disparó: “estudiar”. Por lo que comienza un curso de computación, (ni en sus noches de bingo estaba tan mal quemado el dinero), un curso de yoga, otro de reiki, otro más de piano, uno de pintura, uno más de costura, e incluso toma clases de japonés, latín, arameo antiguo, chino mandarín, de teatro, de escoba de quince, y hasta un curso acelerado de disc-jockey.
-Comienza también, y como para ponerse en “onda”, a mirar y escuchar programas cool como los de Capusotto, Pettinato, Dolina y hasta del gordo Casero, programas que existen desde hace veinte años, y programas que también hace veinte años que no logra entender, ya que hace también veinte años que mira al pelotudo de Federico Bal bailando con la retardada de Laurita Fernández en el lamentable programa de Tinelli, o bien, las novelas turcas, novelas que tampoco entiende, por cierto.
-Pero, lo que en verdad la entusiasma en esos momentos, es la terapia, “la vida no sería vida sin que yo pudiera pagarle a alguien para que me escuche”, piensa ella, muy lejos de extrañar a sus verdaderos amigos, y con absoluta seguridad de que, aquella psicóloga de unos cincuenta años, (también divorciada, celulítica y con Alzheimer), es la solución a todos sus problemas, (aunque no los tenga), empieza a concurrir a terapia con esta señora tres veces por semana, y visita incluso a otra psiquiatra que le recomendó esta psicóloga, otras tres veces a la semana. Psiquiatra que también le recomendó ver una nutricionista, por lo que la visita otras dos veces por semana, por lo que le queda poco tiempo para ver a la psicopedagoga y al pediatra, y aún menos tiempo para ver a su ginecóloga, a la infectóloga, a la esteticista, a la manicura, a la pedicura, a la depiladora y a su tarotista, y todavía le queda menos tiempo para reunirse con la abogada que tramita los papeles de su divorcio, (desde hace quince años), y prácticamente nada de tiempo para ir hasta el servicio médico de su trabajo, en donde también por recomendación, consulta a una escribana y a un contador, y, en su tiempo libre, duerme.
-Pero las cosas no mejoran, sino que, por el contrario, empeoran, y ya cuando hasta el adefesio de su amiga desapareció de la faz de la tierra para no tener que escucharla más, decide buscar su referente como mujer en esta vida tan injusta para ella. Por razones más que obvias, su primer gran referente es Cristina, o, CFK, como se hace llamar, y allí comienza su flamante pero no por eso poca cosa, frenética militancia política. De esta manera es como decide afiliarse a “La Cámpora”, al “Movimiento Evita”, al “Batallón Militante”, a “La Kolina”, a la “Túpac Amaru”, al “Frente Nuevo Encuentro”, a “MILES”, y a todo movimiento conocido y por conocerse. Su vida ahora es la política, almuerza en McDonald’s, desayuna en StarBuckcs, y duerme en una unidad básica. Ella no se pierde ningún acto de ningún político, (incluso va a los de otros partidos políticos), con una remera de Milagro Sala, una bandera de Juana Azurduy, una bincha que cita el “Ni una menos”, una gorrita con la leyenda de “No fue magia”, y el rodete que aprendió a hacer con la pelotuda de Karina Rabolini.
Y así fue como su mejor amigo gay se mudó junto con su peluquero a Asturias, o por lo menos eso se cree, ya que no han dejado remitente alguno, su incogible amiga se borró con ellos. A ella le obligaron a sacarse la remera de Milagro Sala, (quien incluso terminó presa), la gorrita del “no fue magia”, y la bandera de Juana Azurduy, (elementos que fueron quemadas en plaza de mayo en un acto público), le prohibieron utilizar el “ni una menos” hasta en su WhatsApp y la expulsaron de dicha ONG. Su madre se mudó con su ex yerno junto con sus hijos, y tampoco dejaron ni siquiera un digito de un código postal, y entonces fue como dicho partido político fue sumando ejemplares similares a este, y así fue como finalmente terminó perdiendo las elecciones.