CAMPO Y MÚSICA, MÚSICA Y CAMPO

Arafo:

una melodía rural desde la sor/noridad de Caracolas



Quizá sea un cliché que no abarque, como comprobaremos, toda la significación de Arafo, pero su fama como El pueblo de la música auguraba que debía formar parte de Matria sí o sí.


Así que le/s damos la bienvenida, villa y villeras y villeros de Arafo y al resto del mundo entero, al reper[terri]torio musical que es MATRIA1 : esa otra capa geobiográfica-histórica-social-económica-cultural del mapa isleño que Caracolas ofrece con las letras de sus canciones explorando con la lupa y el oído puestos en las mujeres canarias. Desde la cumbre hasta la costa.


Cual trovadoras2 del siglo XXI somos las mujeres cantantes, sonantes y contantes que escuchamos, registramos y nos inspiramos desde la sor/noridad3 en las vidas de mujeres mayores de 65 años que, en esta ocasión, nos ceden sus vivencias como araferas -nativas o acogidas- dedicadas al empaquetado del tomate y la papa en este municipio y sus alrededores para dejar constancia y transmitir, así, este capítulo de la historia agraria, laboral, comercial, que muestra otro matiz de la ruralidad y en la que se refleja también su cotidianidad en general. Siempre desde su visión propia.


La visión de Juana, Enedina, Pili, Gloria, Maruca, Nena, Lala, Tita, Ydilia y Concha nos permite continuar la senda de Caracolas en el mapa de Matria, ya que somos mujeres caminantes / vamos sin prisa por la tierra / conectando las raíces / elaborando la madeja / con hebras de colores / y texturas diferentes / trenzadas con la fuerza / del silencio / despejando la maleza / para abrir las cuatro veredas / avivando los susurros / convirtiéndolos en voz


Un resumen perfecto de nuestro proceso, origen y finalidad. Pues mutamos de caracoles de tierra -la banda original mixta que impregna nuestra propuesta de estilo de vida y música lento y atento a la humanidad y al terreno que habitamos- a caracoles marinos en las costas insulares de Matria. Reper[terri]torio musical de Caracolas, la banda musical exclusivamente femenina, en el que la concha en sí de la caracola deviene en instrumento por el que resuenan los soplidos (nuestras canciones) que dan eco a susurros (las historias obtenidas en las entrevistas) a los que damos altavoz tal como lo hicieron los bucios4 de un tiempo no tan lejano … y siguen haciéndolo ahora, surcando fenómenos y experiencias particulares y comunes de las mujeres más veteranas del archipiélago canario.


¿Oyes la señal del bucio/caracola? Una por cada caracola de la banda. Ya salen al escenario. Re-presentan a las empaquetadoras de Arafo. Mujeres hechas canción para contar sus historias rurales de transformación del campo, de lo rural, de ellas mismas en aquel contexto, y del pueblo. “Por el camino verde, camino verde, que llega a la ermita, la fuente se ha secado, las azucenas están marchitas, hoy he vuelto a pasar” era una de las coplas de Antonio Molina que podían tararear ejerciendo su labor. No les dejaban charlar en el empaquetado, sin embargo en Matria vienen a conversar con todas y todos.



Empaquetadoras: calibradoras, seleccionadoras, envasadoras.

Temporeras.

Trabajadoras.



Profesionales a las que llegamos a tiempo -lamentablemente no con todas- de reconocer su contribución a la economía. Pues Arafo no debe el que ha sido un gran potencial exportador agrícola sólo a su suelo, el clima y el agua, sino asimismo a las personas que lo han poblado. Y de entre ellas también a sus mujeres, como comprobarán en la exposición detallada de sus vivencias en esos roles. Por lo que en tiempos de reclamación de soberanía y seguridad alimentarias, kilómetro cero y comercio justo como medidas de sostenibilidad humana y medioambiental -reducción de huella de carbono, gestión del agua ante la sequía, control de nuevas plagas e introducción de nuevos cultivos afectando la biodiversidad como adaptación o por productividad, todo ello vinculado al cambio climático y la competencia en el mercado global- siempre emerge en Matria la memoria histórica de conocimiento de estas raíces (literales), cuestionamiento de modelos de desarrollo e interconexión multisituada de casos más o menos similares. En Arafo se centra en la distribución de las cosechas trascendiendo la visión bucólica del campo e introduciendo la más comercial, estructural, laboral, dejando claro las duras condiciones en las que se llevaron a cabo, sobre todo en este sector demográfico femenino tan desprovisto de derechos en los años que rememoran, aún en dictadura franquista y todavía posteriormente. Invitamos a complementar nuestro material con “Guía Mujeres rurales de Canarias a través de la Historia” de la Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias - Dirección General de Ordenación, Innovación y Calidad, que incluye el documental Mujeres empaquetadoras de tomates (Lagarta Comunicación, 2019) y su guía de actividades, así como visionar otra pieza documental titulada Aparceros (Ikastor Films, 1972). Ambas referencias centradas en Gran Canaria, lo que otorga un valor diferencial a EMPAQUETADORA en Tenerife en el conjunto de las islas.


La papa. El tomate. Este último en San Isidro (Granadilla) o Arico, asimismo en Tenerife, y Telde, La Aldea, Fataga, … en Gran Canaria, o en Gran Tarajal (Fuerteventura). Ambos cultivos han dejado profundos surcos en nuestra tierra y tejen una madeja que deshilamos suavemente no más para averiguar la pauta que sigue. Una pauta o patrón en el que los puntos vertebran una memoria que incluso la pandemia de Covid-19 evidenció destacando las profesiones esenciales durante el confinamiento y estado de alarma, feminizadas muchas de ellas. Mujeres esenciales como las ramas que sostienen una tomatera o el bulbo de la papa enraizado en la tierra. Ni más ni menos que nuestra alimentación.

Sabor. Paisaje. Relevo generacional. Los testimonios de estas diez mujeres entre los 70 y los casi 90 años de edad evidencian la necesidad continua de mejoras en los convenios así como de prestigio social hacia las profesiones relacionadas con el campo, en cualquiera de los puestos de su cadena de valor. Es una constante en Matria por Caracolas musicar el conocimiento ecológico tradicional, en ocasiones verdadera etnoagronomía, algo que en EMPAQUETADORA se ha ampliado al registro de la tecnologización del campo canario incluso antes de su maquinización porque las prácticas y la sabiduría popular, entendida como no-intelectualizada ni académica, también es conocimiento técnico y tecnológico que se transmitió así en su momento -y para el presente proyecto- de forma oral. Ya fuera por analfabetismo o no, es decir, no todo lo no-escrito ha sido necesario escribirlo. Nuestras empaquetadoras araferas no recibieron cursos de manipulación ni de higiene ni seguridad laboral como los conocemos en la actualidad, lo cual no significa que no conocieran bien sus tareas aún sin el sentido científico y macroeconómico de las mismas pero ¿acaso sucede siempre así con todo hoy en día?

Quizá haya que continuar desmontando la mirada costumbrista, válida en el sentido de tradicional pero no con las connotaciones elitistas de baja cultura. Tampoco turistificadas en torno a lo folclórico, típico o pintoresco. Observen con atención la sistematización de su actividad y el rico vocabulario en vías de extinción que utilizan. Pareciera muchas veces que hiciéramos arqueología social y lingüística ... Porque EMPAQUETADORA muestra, como viene sucediendo una y otra vez en Matria, ya no sólo la sustitución sino la obsolescencia y pérdida de vocabulario y su homogeneización. Sintomático de la uniformización glocalizadora … y urbanita. Denominaciones pre-dominantes de unas visiones, jergas, culturas, agriculturas, sobre otras. En Matria evitamos su inVISIBILIZACIÓN, desAPARICIÓN, desPRESTIGIO, ya que como trovadoras actuamos para revivir existencias y reavivar memorias.




Día de la Mujer Rural

Octubre de 2024

Villa de Arafo (Tenerife)