Simón Fahey
“Todo se fue dando de manera muy natural…no sé si me propuse alguna vez dedicarme a la música”(…) sin embargo hoy, no me imagino dedicándome a otra cosa…”
“Todo se fue dando de manera muy natural…no sé si me propuse alguna vez dedicarme a la música”(…) sin embargo hoy, no me imagino dedicándome a otra cosa…”
Por Vanina Ledesma
Interprete, cantante, actor…un artista de mundo, que elige como “su lugar” ...nuestro Maipú, su ciudad natal. En sus palabras, esta ciudad le dio las cosas más importantes de su carrera…y de su vida. “Las cosas importantes, me pasaron acá…”
Lo había visto en el escenario…en vivo y en la tele…y sabía que iba a entrevistar a uno de esos artistas que tiene un gran recorrido como profesional compartiendo obras y presentaciones con otros artistas reconocidos pero que siempre vuelve a sus orígenes…nieto de mi querido compañero de danza y amigo, Raúl (por quien conocí muy de cerca los primeros pasos de su nieto como intérprete), y declarado fan de “Sandro”; Simón Fahey me recibió en el living de su casa para una charla que me permitió conocer a una persona increíble, apasionada en todo lo que hace, y amante de sus raíces y su familia.
Y estas características que me permiten presentarlo, definen sin duda su carrera y marcaron sus inicios…porque Simón halló en el seno de su hogar, la inspiración y condiciones para comenzar a cantar, primero como un juego…que nunca dejó de jugar.
Afirma que “no tuvo conciencia de cuando comenzó con la música” pero está seguro de que fue en su casa, con su hermano y porque casi estaba escrito que sería artista, siendo que en su familia la música y el arte estuvieron muy presentes, de la paterna: “por el lado de mi padre hay cantantes y músicos” y que, por el lado de su mamá, “mi abuelo no cantaba, pero bailaba” y su abuela estuvo a cargo de la dirección de Cultura en Maipú, que además se la recuerda como autora de la letra del himno local.
Simón vuelve a su infancia y sonríe: “Comienzo porque en casa había un casette de Sandro dando vueltas por casa yo lo ponía y cantaba” …mi hermano comenzó a tocar la guitarra y jugábamos a cantar… (…) él me acompañaba… (…) además “mi viejo” tenía unas grabaciones de recitales y yo las miraba por horas…tengo en claro que empecé por mi admiración hacia Sandro, pero todo se fue dando de manera muy natural, como un juego…no sé si alguna vez me propuse dedicarme a la música”.
Respecto de su formación: “el inicio de toda mi carrera está asociado a mis clases con Luis Figueroa (que era el profesor a cargo del coro de la Municipalidad de Maipú por los inicios del 2000)…era muy exigente y durante años iba él a casa de mi abuela o yo viajaba a Mar del Plata a tomar clases.” Asegura que incluso fue éste profesor quien le “abrió las puertas a otros estilos y artistas”
Como anécdota relata que una vez fue a una fonoaudióloga y lo felicitó por su voz, impecable y cuidada: “Ahí tomé conciencia, con los años, de lo que había sido Luis Figueroa”…no solo un referente muy importante, sino quien me enseño con suma exigencia…con clases particulares desde mis doce años (…) Justo la edad más complicada para la voz, por lo cambios… (...), por suerte seguimos en contacto y nos escribimos”. Con este primer profesor, no solo aprendió a usar y explorar con su voz, a interpretar nuevos artistas y a cuidar el recurso prioritario de un cantante: su voz. La fonoaudióloga le había pedido: “Felicítalo de mi parte a ese profesor tuyo…”
Su formación inicia cuando termina la educación secundaria, pero luego de esos seis años continúa profesionalizándose, estudiando y trabajando con la música en lo que se convirtió en una carrera que lo llevó a muchos escenarios en nuestro país y fuera de él., siguió estudiando con José Ángel Trelles[1]; aproximadamente tres años trabajó en la interpretación de las obras, lo cual completó con sus clases de teatro. Siguió con otros como Amelita Baltar y también con quien lo conecta a Opus Cuatro, Marcelo Balsells.
Además de estudiar canto, técnica vocal e interpretación de obras, también hizo teatro, aunque no se reconoce como actor, ya que lo hace como formación complementaria para sus shows de canto.
Su llegada a Opus cuatro[2] se relaciona a lo que él mencionó como “esas cosas” que Maipú “le dio”. Resulta que el grupo estaba en nuestra ciudad actuando y tras bambalinas, aborda a Marcelo y le pide clases particulares. El resto de la historia casi que ni es necesaria contarla…Simón de la mano de ese profesor, llega a formar parte de Opus Cuatro.
Fuera de su ciudad natal, además de estudiar pudo trabajar de lo que él afirma “es lo que más me gusta hacer, aunque no es fácil mantenerse en esta profesión” Y al llegar a esta reflexión, viene a la charla los reveses de la pandemia para los artistas. Como casi toda la entrevista, entre risas, se anima a decir que, si en algún momento dejase la música, se dedicaría a cocinar…Sin dudas, el arte es lo suyo. “ Me cuesta pensar verme haciendo otra cosa que no sea cantar, que es lo que me “llena” completamente”…
Tuvo algunos privilegios en ese camino tan difícil y placentero a la vez, como la ocasión en que participa de un taller casi personalizado con Nora Cárpena “ella tiene un manejo del escenario, un ritmo del escenario… que cuando comencé sentí que trabajar a su lado me permitía tener una enseñanza personal”. En realidad, ese “taller” fue su participación trabajando en la obra dirigida por Cárpena “El regreso de un sueño” …
Junto a Selva Alemán, Virginia Lago, Arturo Puig, entre otros, participa de una obra de teatro leída a la que accede también, por una oportunidad que también, una vez más, se le da en Maipú. La cantante femenina que era Manuela Bravo no podía cantar y Simón la reemplazó. Así se fue de gira con la obra “Darse Cuenta”.
Reitera una frase que él desea dejar en claro: “Las cosas importantes me pasaron en Maipú” (…) “Todo comenzó acá…”
En este punto, Simón destaca con orgullo e infinita ternura…esa familia que a todo le dijo “si” …con un papá médico, una mamá docente y muchos hermanos...él y su inclinación a la música, tuvo todo el apoyo a pesar de las dificultades. “En casa siempre me apoyaron, sin su apoyo no hubiera podido (…) es que nunca me dijeron “no…yo veía el esfuerzo tremendo que hacía mi vieja (último año mío de secundaria) para que yo estudiara en Buenos Aires…no había transporte a Hurlingham…y si ella no me decía que sí, no hubiese conocido tantos artistas que me llevaron a otros…y así.”
Además de otros géneros, artistas y escenarios, esta carrera le llevó a diferentes puntos del país, de América (Colombia, Chile, Uruguay, etc.) y del mundo. “Tuve la suerte y este país me dio la posibilidad de recorrer este país que es hermoso y de conocer gente maravillosa en mis giras…”
En cuanto a sus presentaciones, asegura que cada una le parece “fantástica”, que cada una tiene su magia…aunque algunas son imborrables, como lo fue “pisar el suelo del Colón” o Cosquin: …“Siempre que tengo una presentación digo “esta fue inolvidable” imborrable (…) por suerte mi familia me ha podido acompañar algunas veces…me acuerdo “mi vieja” y Valentina en el Colón, estaba sombrada con semejante obra de arte.”
Y en relación al “hoy” y sus proyectos, con una sinceridad maravillosa, Simón describe lo que a la mayor parte de la población le ocurre en torno a este futuro tan incierto, más para un artista. La pandemia le presenta un escenario complejo, en donde él tiene claro que dentro de las situaciones y proyectos que no puede prever, tiene claro que seguirá estudiando y buscando siempre ser aún mejor. Y que por lo pronto, de nuevo en Maipú está disfrutando de un desafío que por momentos le genera inseguridades y nervios porque es la primera vez que lo hará; y es enseñar a cantar a otros. “Quiero enseñar a interpretar…es la base…es lo que en verdad se transmite…”. No un buen cantante…no alcanza, tal como él mismo refleja: un buen interprete para transmitir desde el alma al público. “Eso es lo que la gente se lleva, la interpretación y las emociones que vivió al escucharte”
También proyecta otras presentaciones, pero hasta que el “mundo se reacomode es imposible”. Y mientras tanto, planea grabar con su pianista Cabello y si es posible, repetir la presentación pos cuarentena en el Club Social donde “su público” y el “flaco” hicieron lo suyo. Resulta que el “flaco del social” enseguida le dijo que “si” y la gente, lo acompaño: “Yo veía gente mayor como la “Negrita "Errecalde y muchas personas que ni me las esperaba…
Con esto y más, su carrera no para de sorprenderlo. Por eso cuando piensa en hacer “otra cosa”, solo se le ocurre, cocinar...con ese amor y placer con que lo hace para su familia…para quienes elabora empanadas, ñoquis y “casi cualquier cosa” a la parrilla.
En algún momento de la entrevista, le advertí a Simón: “esto no sale en la entrevista, pero cada vez que mencionas a Maipú, te nace una sonrisa de gusto” …sonrisa que se repetía cuando hablaba de su mamá, de su familia o de sus paseos por la plaza Alvarado.
Sin dudas, Simón como todos los que sentimos que nuestro lugar es acá, tuvo, encontró y le pasaron las cosas más importantes en esta ciudad. Hoy Simón, y por cosas de la pandemia, tiene la oportunidad de “devolver un poco de tanto”, a través de talleres municipales y de algunas presentaciones como la reciente en el Club Social, en donde muchas de sus fans (señoras mayores que él no esperaba por el contexto actual de cuidado), pudieron disfrutar de cerquita y después de tanto encierro, de su show. Expresa Simón. “Fue fantástico” …con entradas agotadas y emociones a “flor de piel”…
Para cerrar una charla que nos ha llevado por distintos recuerdos, anécdotas y reflexiones, le pregunto qué le diría a alguien que comienza a cantar: “Lo primero que diría es cuidar la voz, y buscar un buen profesor. Considero que esa es la clave. Son aquellos que te guían a “largo plazo”, tal vez no sean los “más famosos”, pero no indica que no sean excelentes. Como algunos que él tuvo la suerte de tener y que, con exigencia y profesionalismo, le marcaron el camino. Como Luis, director de un coro municipal en Maipú.
Como ultima anécdota, cuenta este artista maipuense que a pesar que todo en su carrera se dio casi de manera natural tuvo algunos obstáculos o situaciones como aquella ocasión en que se presentó en “torneos bonaerenses” y no le fue bien, le indicaron que “no interpretaba bien”, o incluso un profesor de canto que le manifestó que no llegaría a nada como cantante. Por suerte, o por esa “inconciencia” que te otorga la juventud, tal como Simón dijo, siguió adelante con su sueño, generando y regalando emociones en cada presentación con ese disfrute de quien ama lo que hace, la experiencia de una trayectoria increíble y la humildad de quien a pesar de todo, sabe que seguir aprendiendo es la mejor forma de honrar su profesión.
[1] José Ángel Trelles es el seudónimo artístico de José Ángel Amato, cantante, intérprete de musicales y compositor argentino de canciones.
[2] Opus Cuatro es un grupo argentino de música folklórica y tradicional del continente americano, creado en La Plata en 1968. Los miembros fundadores fueron Alberto Hassan (primer tenor), Antonio Bugallo (segundo tenor), Lino Bugallo (barítono) y Federico Galiana y (bajo). Para 1972 Antonio Bugallo se había retirado del grupo, siendo reemplazado por Aníbal Bresco. Poco después se retiraría también su hermano Lino, ingresando en su lugar el boliviano Hernando Irahola. Más adelante A. Bresco sería reemplazado por Rubén Verna y Marcelo Balsells, sucesivamente. En 2012 Marcelo Balsells se retiró para ser reemplazado por Andrés Bugallo, sobrino de Lino y Antonio y en 2015 deja el conjunto Alberto Hassan para ser reemplazado por el tenor Simón Fahey. Por último, a fines de 2018 deja en grupo Andrés Bugallo para dar lugar al ingreso de Diego Namor en la cuerda de tenor II.