Construcción del Estado liberal. Crisis del Antiguo Régimen, Guerra de la Independencia. De Carlos IV a la I República (1788-1874)
UNIDAD DIDÁCTICA 13. HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE ESPAÑA: XIX
1. Implantación del liberalismo en España
El liberalismo en España encontró un entorno particularmente hostil durante sus primeras etapas de implantación. A diferencia de otros países europeos, la estructura política y social española estaba profundamente arraigada en el Antiguo Régimen, con un fuerte control de la monarquía y la Iglesia sobre los asuntos del Estado. Sin embargo, la invasión napoleónica en 1808, que desencadenó la Guerra de la Independencia, abrió la puerta al surgimiento de ideas liberales. Durante esta etapa, la lucha por la soberanía no se limitaba a expulsar al invasor francés, sino que también se convirtió en una lucha entre los defensores del absolutismo y los partidarios de un cambio hacia un sistema liberal. Este conflicto marcaría el inicio de un siglo convulso en el que se sucedieron constantes enfrentamientos entre ambas facciones.
2. La Guerra de la Independencia
La Guerra de la Independencia española (1808-1814) fue uno de los acontecimientos más significativos del siglo XIX en España. Esta guerra no solo fue una resistencia frente al dominio napoleónico, sino también un conflicto interno entre los defensores del Antiguo Régimen y los reformistas. El levantamiento popular del 2 de mayo de 1808 en Madrid marcó el inicio de un conflicto que duraría seis años y se caracterizaría por la guerra de guerrillas, la intervención británica bajo el mando del duque de Wellington y la implicación de sectores civiles. La guerra devastó el país, generando un fuerte resentimiento contra los franceses y dejando un panorama de destrucción que afectaría el desarrollo político y económico de las décadas siguientes. Este conflicto también permitió el surgimiento de movimientos liberales que veían la guerra como una oportunidad para transformar España y acabar con el absolutismo borbónico.
3. Cortes de Cádiz
Mientras la guerra continuaba, en 1810 se convocaron las Cortes de Cádiz, una asamblea revolucionaria que buscaba redefinir el sistema político español. En 1812, estas cortes promulgaron la Constitución de Cádiz, conocida popularmente como "La Pepa". Este documento representó el primer intento serio de implantar un sistema liberal en España. Entre sus principios estaban la soberanía nacional, la división de poderes, la abolición de privilegios feudales y el reconocimiento de derechos individuales como la libertad de prensa y la igualdad ante la ley. Aunque la Constitución de Cádiz fue breve en su aplicación, ya que Fernando VII restauró el absolutismo tras su regreso al trono en 1814, su influencia sería profunda y duradera. Las ideas promulgadas en Cádiz serían una referencia constante para los liberales a lo largo del siglo XIX.
4. Restauración del absolutismo
El retorno de Fernando VII en 1814 marcó el fin del breve experimento liberal y el regreso al absolutismo. Con el apoyo de sectores conservadores y la Iglesia, Fernando VII abolió la Constitución de Cádiz y restauró el antiguo orden, lo que provocó un periodo de represión conocido como la "Década Ominosa" (1823-1833). Durante estos años, los liberales fueron perseguidos y muchos de ellos se exiliaron. Sin embargo, a pesar de la represión, el absolutismo enfrentaba crecientes dificultades para mantener el control. La resistencia liberal se mantuvo activa, organizando conspiraciones y levantamientos armados, como el pronunciamiento del general Riego en 1820, que, aunque fue derrotado, se convertiría en un símbolo de la lucha por la libertad en España.
5. Emancipación de la América hispana
Mientras en España se luchaba por el control del poder entre liberales y absolutistas, las colonias americanas aprovecharon el caos para iniciar sus propios movimientos de independencia. Entre 1810 y 1824, gran parte del imperio español en América se desmoronó, con líderes como Simón Bolívar y José de San Martín liderando la emancipación de gran parte de Sudamérica. Las causas de estas independencias fueron diversas: el descontento con las políticas coloniales, la influencia de las ideas ilustradas y liberales, y el debilitamiento de la monarquía española debido a la invasión napoleónica y los conflictos internos. La pérdida de las colonias americanas fue un golpe devastador para la economía española, que dependía en gran medida del comercio con América. Además, marcó el inicio de una nueva etapa en la política española, en la que la atención se centraría cada vez más en los conflictos internos.
6. Evolución del liberalismo: de la muerte de Fernando VII a La Revolución de 1868
La muerte de Fernando VII en 1833 marcó un punto de inflexión en la historia de España. Su fallecimiento provocó una crisis sucesoria que desembocó en la primera de las Guerras Carlistas, un conflicto entre los partidarios de Isabel II, hija de Fernando, y los defensores de Carlos, hermano del rey y representante del absolutismo. Durante el reinado de Isabel II (1833-1868), el liberalismo experimentó una serie de avances y retrocesos. La regencia de María Cristina y, más tarde, de Espartero, permitieron la consolidación de algunas reformas liberales, aunque siempre bajo la amenaza de los sectores más reaccionarios. A lo largo de este periodo, los liberales se dividieron en dos facciones: los moderados, que abogaban por un liberalismo limitado, y los progresistas, que defendían una mayor profundización en las reformas. Las tensiones entre ambos grupos culminaron en la Revolución de 1868, también conocida como "La Gloriosa", que puso fin al reinado de Isabel II y marcó el inicio de un nuevo ciclo político.
7. Sexenio democrático
El Sexenio Democrático (1868-1874) fue un periodo de experimentación política en España, caracterizado por la búsqueda de nuevas fórmulas de gobierno. Tras la expulsión de Isabel II, se estableció una monarquía parlamentaria con Amadeo I de Saboya en el trono. Sin embargo, su reinado fue breve, debido a la falta de apoyo tanto de los monárquicos tradicionales como de los republicanos. En 1873, la Primera República fue proclamada, pero estuvo marcada por la inestabilidad y la división interna, lo que llevó a su colapso en apenas un año. Este periodo fue clave para la consolidación de las ideas republicanas y federalistas, aunque su fracaso inmediato demostró las dificultades de implantar un sistema democrático en un país profundamente dividido.
8. Restauración borbónica
El final del Sexenio Democrático dio paso a la Restauración borbónica en 1874, con la coronación de Alfonso XII, hijo de Isabel II. Este periodo, que se prolongaría hasta la proclamación de la Segunda República en 1931, se caracterizó por la búsqueda de estabilidad política a través del sistema de la monarquía parlamentaria y el turnismo, una fórmula que consistía en la alternancia en el poder de los dos principales partidos, el Liberal y el Conservador, bajo un pacto implícito entre las élites políticas. Durante esta etapa, España experimentó ciertos avances en términos de modernización económica y social, aunque el sistema político estaba viciado por el caciquismo y la manipulación electoral. La Restauración mantuvo una fachada de estabilidad, pero las tensiones sociales y políticas subyacentes, como el auge del movimiento obrero y las reivindicaciones regionalistas, sentarían las bases de las crisis futuras.