El electroformado es un proceso de fabricación que permite crear piezas ligeras con estructura metálica sólida mediante la deposición controlada de metal.
A través de un sistema electrolítico, el metal crece de forma uniforme sobre un modelo base, replicando cada detalle con precisión y permitiendo controlar espesor, resistencia y acabado final.
Molde y preparación
Este se realiza en resina a partir de moldes de silicón, definiendo completamente la forma, volumen y detalles que tendrá la pieza final.
La calidad del molde es fundamental, ya que el metal reproducirá cada detalle superficial.
Recubrimiento conductivo
Una vez terminado el molde, se aplica una capa de material conductivo que permite el paso de corriente eléctrica.
Este recubrimiento garantiza que el metal pueda depositarse de manera uniforme en toda la superficie, incluyendo zonas profundas o de difícil acceso.
Crecimiento estructural
La pieza recubierta se introduce en una solución electrolítica inicial en cobre lo que proporciona firmeza, estabilidad y uniformidad para posteriormente pasar al recubrimiento final en plata donde comienza el crecimiento estructural final.
Mediante corriente controlada, el metal se deposita gradualmente hasta alcanzar el espesor requerido, formando la estructura sólida de la pieza.
Acabados finales
Después del baño de plata, la pieza pasa por un proceso de acabados finales donde se realiza pulido mecánico, limpieza y revisión detallada.
En esta etapa se uniforma la superficie y se define el tipo de brillo o textura solicitada. Cada pieza es inspeccionada antes de su entrega para asegurar consistencia en calidad y presentación.
A diferencia de técnicas tradicionales, este método permite controlar con mayor precisión el espesor estructural, reducir peso sin comprometer resistencia y replicar detalles finos de manera uniforme.
Cada etapa, desde la elaboración del mandril hasta los acabados finales, se ejecuta bajo revisión constante para garantizar consistencia en volumen y calidad.
Uno de los factores clave de nuestro taller es el control directo del proceso completo.
No tercerizamos etapas críticas. Desde la preparación del modelo hasta el acabado final, cada fase es supervisada internamente, lo que permite detectar variaciones a tiempo y mantener uniformidad en producción.
El control del espesor en el crecimiento estructural y la inspección final pieza por pieza garantizan estabilidad, resistencia y presentación consistente para clientes que trabajan en mayoreo.