El Malilla comenzó dentro del rap callejero, pero posteriormente encontró su sello personal en el reguetón urbano, al que añadió expresiones, acentos y temáticas propias del entorno mexicano. De esa fusión nace lo que hoy se conoce como “reguetón mexa”, un subgénero que adapta el ritmo caribeño a la realidad social, cultural y lingüística de México.
Su crecimiento artístico se consolidó entre 2022 y 2024, cuando lanzó varios sencillos que se viralizaron en plataformas como YouTube y Spotify, acumulando millones de reproducciones. En entrevistas ha comentado que tiene más de 500 canciones grabadas, muchas de ellas inéditas, lo que refleja su disciplina y productividad musical.
Su primer gran salto llegó con el EP “Poeta Callejero” (2023) y, más tarde, con el álbum “Ñerostars” (2024), que marcó un antes y un después en su trayectoria. En 2025 su presencia internacional se consolidó al ser invitado al festival Coachella, donde representó al reguetón mexicano ante audiencias globales, portando la bandera mexicana y destacando por su energía en el escenario.