Proyecto de Innovación Pedagógica "El Día de la Filosofía, de la Teoría a la Praxis Filosófica"
Reflexionar sobre el pragmatismo de la filosofía en las aulas de clase tanto en educación media como en la superior, es una discusión que no se escapa del quehacer docente quien además de los cuestionamientos sobre la utilidad de su campo disciplinar debe enfrentar el desafío que encuentra al iniciar el año escolar. Sobre este panorama surge la preocupación sobre la formación filosófica de los jóvenes, esto da origen al proyecto pedagógico “El Día de la Filosofía”, el cual busca iniciar, motivar y fortalecer los planteamientos filosóficos dados a través de la historia incentivando que los estudiantes del Colegio Distrital Marco Fidel Suárez I.E.D. logren ubicar dichas doctrinas filosóficas en su contexto social, escolar y personal.
El desarrollo y trabajo de esta experiencia pedagógica parte de realizar unas lecturas sugeridas hasta la conformación de salas temáticas en donde se explica una problemática desde un ámbito filosófico. En este proceso los educandos elaboran preguntas que serán discutidas y fundamentadas desde alguna doctrina filosófica, con esta información los estudiantes de media realizan la presentación de los resultados obtenidos a través de salas temáticas que intentan romper la escuela tradicional y da despliegue a la creatividad.
Este trabajo pretende mostrar el desarrollo de la propuesta pedagógica desde la formulación del proyecto, pasando por las dificultades presentadas en la ejecución del mismo y los logros obtenidos durante el tiempo que se ha realizado. Para dar a conocer a los lectores este escrito se encuentra dividido en seis partes que abarcan algunos de los criterios que se tuvieron en cuenta para la estructuración del proyecto.
I. ‘La miseria de la filosofía’, aquí se presenta el contexto escolar, este da razón de las condiciones y necesidades propias del colegio para que la propuesta funcione y se adecue al horizonte institucional que se pretende llegar. En palabras más expertas, “el contexto se constituye en instancia y ámbito para pensar en la cotidianidad de las instituciones educativas, sus problemas, debates, dilemas, proyectos; permite aportar iniciativas de transformación que favorezcan la cualificación de los proyectos educativos institucionales, especialmente en términos de apropiación y compromiso de los actores educativos con los procesos formativos” (Álvarez, Orientaciones para el diseño, 2015, pág. 23).
II. ‘La filosofía, una asignatura que va más allá del currículo’, es la articulación entre los planes de estudio, las temáticas abordadas en clase y las formas en que estos temas se imparten, para que los estudiantes construyan y reconstruyan en el aula estos conocimientos para una mejor comprensión. El currículo facilita las rutas para lograr que los procesos de enseñanza-aprendizaje busquen y persigan los mismos propósitos, en consecuencia, “el currículo debe responder al qué, cómo, cuándo y para qué de la enseñanza” (Nacional, 2015, pág. 3).
Esta parte estará dedicado a hacer visible y evaluar la pertinencia del Día de la Filosofía en la comunidad marcofidelina[1], con sus respectivos enfoques de área y la práctica pedagógica.
III. ‘Más que dos horas de clase’, este capítulo abarca todo lo que se realiza desde el inicio del año escolar para conceptualizar, articular y argumentar filosóficamente la propuesta antes de la socialización de las salas temáticas. Para ello, esta sección se dividió en tres partes con el objetivo de explicar y presentar de manera detallada la puesta en marcha de esta actividad.
1. ‘El origen de la tragedia’, explica el posicionamiento disciplinar para poder seleccionar las temáticas que se van a desarrollar.
2. ‘La piedra filosofal’, el trabajo de y con los educandos se hace evidente porque los jóvenes no tienen o son muy básicos los conocimientos de los temas a trabajar. La estructuración y argumentación deben ser producto de los estudiantes, con el acompañamiento permanente del docente.
3. ‘Teoría de la guerra justa’, el trabajo grupal es uno de los aspectos más difíciles de enfrentar, porque se vinculan todas las ideas recogidas y se deben fundamentar y estructurar para lograr iniciar la tarea de la preparación y presentación de las salas.
IV. ‘Pasatiempos intelectuales’, un esfuerzo grupal que llega a la visualización del trabajo realizado durante meses, a 20 minutos de sustentación, argumentación y fundamentación teórico-práctica. La comunicación y la participación de los estudiantes de primaria y bachillerato se ponen a prueba y logran establecer que los argumentos filosóficos que se plantean estén en su propio contexto.
V. ‘Un mar de dificultades’, hace referencia a los aspectos que se deben estudiar y mejorar para no caer en los mismos errores del pasado. Se realiza una autoevaluación que reconozca las fortalezas y dificultades evidenciadas. En esta parte y la última, se trabaja sobre cuatro aspectos que son los asuntos de responsabilidad, filosóficos, técnicos y pedagógicos.
VI. ‘Sobreviviendo al diluvio’, es la recopilación de los logros obtenidos en las diferentes ediciones del Día de la Filosofía, para lo cual ya ha pasado por reconocer y trabajar sobre las dificultades y conflictos presentados y se ha hecho una reflexión para ir en constante mejoramiento y buscar un lenguaje para que las ideas sean mejor transmitidas.
[1] Forma de identificar a las personas pertenecientes a la comunidad educativa del Colegio Distrital Marco Fidel Suarez I.E.D.
La filosofía es una disciplina que está involucrada en la mayor parte de los campos del conocimiento a los cuales se acercan los estudiantes de educación media, sin embargo la asumen como una materia vieja, desgastada, inútil y sin proyección al futuro. Así se ve reflejado, cuando los mismos educandos se remiten a la pregunta ¿Para qué sirve la filosofía?
Basado en esta visión fatalista, se genera la necesidad de crear un espacio en donde los estudiantes del Colegio Marco Fidel Suárez, Localidad 6 Tunjuelito (Bogotá), logren proyectar algunos problemas filosóficos con su entorno y su contexto. De esta manera, la pregunta del ¿para qué sirve la filosofía? se reorienta por la afirmación ¡la filosofía está en tu vida!
En el libro el Antimanual de Filosofía de Michel Onfray, refiriéndose a esta disciplina dice: “Lo sé, se os ha prevenido contra la asignatura: no sirve para nada, no se entiende lo que cuenta el que la enseña, acumula preguntas sin dar respuestas, a menudo se reduce a la copia de un curso dictado y a los dolores de muñeca asociados, etc.” (Onfray, 2005, pág. 19).
Si bien, este campo del conocimiento tiene cierto tabú porque sus ámbitos laborales no son tan amplios como otras disciplinas, además de creerse que la filosofía sólo se habla de los pensamientos de la Antigua Grecia. Esta área disciplinar si bien genera muchos interrogantes, también logra producir varias respuestas ya que no se queda con una única solución.
Así las preguntas y las respuestas que los educandos se plantean en su vida cotidiana, se van a encontrar cuando se sumergen en los conocimientos que puede ofrecer la filosofía, y descubren que esos cuestionamientos sobre la vida, la felicidad y sus propias frustraciones, ya han sido trabajados a lo largo de la historia y las respuestas están planteadas y argumentadas de forma lógica.
En este orden de ideas, la asignatura de filosofía no se puede quedar en una simple repetición de la historia de Sócrates, Platón y Aristóteles, sino que debe crear procesos de reflexión sobre los sucesos que pasan en los ámbitos personales y sociales. En consecuencia, “tal propósito no se agota simplemente en una transmisión mecánica de información, sino que constituye toda una ‘iniciación’ del aprendiz por parte de alguien ‘iniciado’”. (Álvarez, Subsistema de formación de educadores en servicio: Lineamientos para la formación en el contexto de la evaluación docente, 2015, pág. 20)
El proyecto busca que esta área del conocimiento abra espacios en dónde ya existen varias respuestas ante un mismo interrogante que se presentan en un entorno epistémico, social y personal. En consecuencia “la formación filosófica implica la identificación de los supuestos, las creencias y las ideas previas de los que parten las interpretaciones que pueda elaborar el estudiante, pero también el reconocimiento de los contextos específicos en los cuales se reflexiona y se actúa para promover la apertura a nuevas opciones y alternativas.” (Ministerio de Educación Nacional, 2010, pág. 24).
Generar un espacio para la reflexión filosófica permite que esta actividad vaya acorde con el título del Proyecto Educativo Institucional (PEI) del colegio que es “Hacia la formación de ciudadanos competentes, creativos y participativos” (Colegio Marco Fidel Suárez, 2016), ya que son los mismos estudiantes los que llevan una gran responsabilidad en esta propuesta educativa. El docente del área de filosofía genera y orienta el “Día de la Filosofía” para que no caer en especulaciones y argumentos carentes de fundamentos epistemológicos, pero son los mismos educandos quienes organizan, argumentan y participan de esta actividad, trabajo que se facilita ya que el estudiantado marcofidelino muestra agrado a las actividades que implican el desarrollo didáctico de las diversas asignaturas.
La filosofía aparece en todos los planes de estudio de educación media según lo se establece la obligatoriedad en la ley 115 de 1994 de Colombia, en consecuencia, en pocas instituciones educativas se trabaja esta asignatura antes de llegar a grado décimo. Los problemas y las preguntas fundamentales de esta asignatura se tienen que abarcar durante los dos años correspondientes a lo que la normativa colombiana denomina educación media.
Sin embargo, desarrollar todas las definiciones y conceptos filosóficos con la baja intensidad horaria que establecen los colegios en su plan de estudios dificulta esta labor y se convierte una tarea titánica. Más aún cuando no existen propiamente lineamientos curriculares del área sino un documento titulado “Orientaciones Pedagógicas para la Filosofía en Educación Media” publicado por el MEN en el año 2010, que como su nombre lo indica son unas orientaciones que dan un horizonte de trabajo al docente pero no establece los limites o intereses nacionales con respecto al saber filosófico escolar.
La enseñanza de la filosofía se dificulta cuando el pasado se convierte en un referente lineal de estudio memorístico y no un contexto problemático que ayuda a iluminar las prácticas del presente de los jóvenes, el maestro debe ser un facilitador de herramientas, en donde los jóvenes contextualizan y construyen sus conocimientos con los conceptos que se les ofrece. La praxis pedagógica de la filosofía se ve compleja por la dificultad de ver el pragmatismo de esta asignatura en la vida cotidiana de los jóvenes, sin embargo cuando él se enfrenta a los problemas que afectan su entorno puede encontrar que esas mismas preguntas que ellos se hacen, ya fueron planteadas y estructuradas por alguien, y que tal vez las respuestas que necesita se encuentran en los mismos textos y temas filosóficos que se trabajan en clase.
La filosofía busca que el estudiantado encuentre un lugar de participación en todos los ambientes en que se desenvuelve y que no quede en la simple repetición de conocimientos.
“En ese sentido, la única orientación para la enseñanza de la Filosofía, no puede seguir siendo la acostumbrada historia de la filosofía que tradicionalmente publican las editoriales de texto en el país.” (Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, 2006)
Los estudiantes marcofidelinos al igual que la mayoría de la juventud están en una etapa de apatía, confundidos, retraídos por la tecnología y en ocasiones se sienten abandonados. En este orden de ideas, las preguntas transcendentales que los jóvenes se hacen como ¿Quién soy? ¿Para qué existo? ¿Qué es la felicidad? ¿Quién o qué es dios?, son interrogantes que no tendrán respuesta de carácter científico, pero que ya muchas personas en la historia han problematizado y que definitivamente no nos enfrentamos al fin del mundo.
De esta manera “Cuando el niño las conoce, comprende que no está solo. Que otros, antes que él y a su alrededor, se han enfrentado y se enfrentan a los mismos asuntos. Así puede nombrar lo que le inquieta, crearse imágenes para domar sus miedos, ponerles cara a los fantasmas de su conciencia.” (Meirieu, 2010, pág. 172)
La filosofía no se queda con la percepción popular que es una “forma de pensar” sino que estos pensamientos tienen que estar fundamentados y sustentados bajo criterios lógicos, “no se trata de conocimiento básico aplicado sino de conocimiento demandado que busca ser útil para alguien” (Ministerio de Educación Nacional, 2002, pág. 49), y que durante la historia de la humanidad estas preguntas ya han sido planteadas y sus respuestas estructuradas, sin caer en el error de creer que existe una verdad absoluta. En este orden de ideas “los estudiantes y el profesor deben hacerse preguntas significativas que permitan construir conocimientos relevantes para su formación social y hacer consciente su construcción como sujetos” (Ministerio de Educación Nacional, 2002, pág. 53)
Esta propuesta pedagógica se enfoca también en las problematizaciones y las respuestas que se van encontrando en dicho proceso, las respuestas la van construyendo los estudiantes con el acompañamiento del docente para que estén fundamentadas y resignificadas desde el saber filosófico y no desde una sabiduría popular o la simple especulación. Así, el educando no sólo comprende y conoce las preguntas, además van adquiriendo la capacidad de dar respuestas a estos interrogantes de forma fundamentada.
El colegio Marco Fidel Suárez tiene establecido una intensidad horaria de 2 horas semanales para la asignatura de filosofía, esto significa que el docente del área sólo se encuentra una vez por semana con cada uno de los cursos. Por esta razón cumplir con lo establecido en el Decreto 1850 de 2002 del Ministerio de Educación Nacional (MEN) que reglamenta la organización de la jornada escolar es una utopía, y establece 40 semanas de trabajo, pero, cumplir con estas 40 clases al año es un imaginario, ya que existen varias actividades académicas que provienen de los proyectos transversales, entrega de boletines, izadas de banderas, entre otras, que reducen el poco tiempo que se dispone para la asignatura de filosofía y este se ve mermado por las mismas actividades que tiene la institución educativa.
Ante esta evidente carencia de tiempo para trabajar en las temáticas que se tienen que abordar desde la asignatura, se creó la propuesta pedagógica denominada el “Día de la
Filosofía” que intenta abarcar de manera más profunda los contenidos, fortaleciendo así los ejes curriculares de esta asignatura. Aclarando que currículo que “es un plan, un programa, que intenta materializar la propuesta formativa. Como tal, es un mapa del territorio educativo y, en consecuencia, los actores relacionados con él somos intérpretes.” (Álvarez, Subsistema de formación de educadores en servicio: Lineamientos para la formación en el contexto de la evaluación docente, 2015, pág. 23). En síntesis, el currículo pretende que exista una articulación en los ambientes escolares, y que la educación, la sociedad y la cultura de los estudiantes estén en continua relación.
Desde el 2013, el primer miércoles de cada mes de agosto se realiza dicha actividad, cuyo objetivo principal es conocer varios principios filosóficos desde la perspectiva de los jóvenes, sin abandonar los planteamientos y argumentos de los personajes que durante la historia han trabajado este “amor a la sabiduría”. En el desarrollo de esta propuesta pedagógica se ha configurado una puesta en marcha que busca una forma distinta de la enseñanza-aprendizaje de algunos conocimientos básicos de esta área disciplinar, por consiguiente no queda en la tradicional transmisión de conocimientos sino en la construcción colectiva de los mismos y la socialización de las reflexiones que se encontraron en el camino.
Los ejercicios y desarrollo de los temas planteados en esta actividad son asesorados por el docente quien se encarga de orientar los temas para que no queden únicamente desde las perspectivas de los jóvenes, sino que busquen el enfoque de argumentación filosófica. Lo importante es permanecer en el quehacer docente y la orientación filosófica de las temáticas, y que se debe enseñar lo indispensable y necesario y no dejar que los jóvenes desarrollen los temas que deseen, abandonando la fundamentación de cada temática y quedando en simples subjetivismos carentes de argumentación.
Con la intención que los estudiantes vayan construyendo sus propios conocimientos desde una base que se les pone al frente, “El Día de la Filosofía” es un proyecto donde se hace visible una propuesta enseñanza-aprendizaje del saber filosófico escolar de manera colectiva, que si bien se concreta en un día, se articula conceptualmente desde el inicio del año escolar, en donde las temáticas a trabajar se formulan.
Este proyecto busca abarcar temas que se conviertan en propuestas de interés en los jóvenes y que ellos mismos con la orientación del docente encuentren las preguntas y respuestas, temáticas determinadas por el profesor para que no se pierda el horizonte filosófico y se caiga en contenidos carentes de argumentación y sustento teórico. Así como lo plantea Guillermo Bustamante en su artículo El Maestro Cuadrifronte, lo que tiene que primar entre el maestro y el estudiante es el saber, el docente es el que sabe, el que conoce su área, es quien está autorizado a establecer los temas que se van a ver en clases, cuando la relación con el saber se pierde quedamos en una situación semejante a ellos y es posible que los educandos cuestionen los planes de estudio. En consecuencia, “cuando la relación con el otro está mediada por el saber, la función del maestro es en relación con el saber –perdonen la redundancia-, no con los estudiantes” y continúa “El maestro puede ser una autoridad moral pero con su relación con el saber” (Bustamante Zamudio, 2012, pág. 95).
En este sentido, la propuesta pedagógica tiene una articulación de procesos que están ocultos para quien visita las salas. En primer lugar, la selección de los temas a trabajar, cómo ya se argumentó es competencia del maestro, no se puede delegar esta función a los estudiantes porque se pierde el horizonte pedagógico.
Los alquimistas creían en la posibilidad de transformar metales bases en oro o en plata, en esta parte del proceso tienen estudiantes en un estado natural primario y se van forjando en elementos valiosos, capaces de organizar, fundamentar y articular de manera coherente alguna temática del área de filosofía.
Establecidos los temas a trabajar, que corresponden al número de salas que se trabajan durante este día, se forman grupos de trabajo conformados por 15 personas en promedio, responsables de organizar, estructurar y presentar la temática asignada de manera innovadora, sin abandonar la fundamentación filosófica rompiendo el esquema de la exposición tradicional, bajo el lema “no presente algo que a usted le produzca sueño”. De esta manera, los estudiantes cuando tienen que fundamentar algún tema acerca de la filosofía no se quedan con los conocimientos que provienen del pensamiento popular sino que están en la capacidad de argumentar y analizar dichos temas, por ejemplo, al tratar el tema del positivismo ellos deben saber que no se trata de una nueva técnica de coaching empresarial, en donde la eficacia y la motivación personal son el pilar, sino que es una corriente filosófica que afirma que el verdadero conocimiento proviene de la ciencia y por ende es indispensable buscar bases epistemológicas desde el método científico.
En esta fase del desarrollo del Día de la Filosofía se generan unos ambientes de “decisiones democráticas” que causan tensión pero que al final todos terminan aceptando de forma grupal. En esta parte de la actividad ya los grupos están conformados, las lecturas asignadas y es donde comienza el trabajo de acompañamiento con los estudiantes. Lo primero es escuchar a los jóvenes las interpretaciones que tuvo cada uno de ellos acerca del texto que les correspondió, esto se realiza en una mesa redonda de cada uno de los grupos y aquí se pone en evidencia quien ha realizado la respectiva lectura y es donde se empieza a ejercer la invitación por parte del docente para acelerar los avances del trabajo.
El principal argumento utilizado en esta fase es la imposibilidad de avanzar o participar activamente de la propuesta pedagógica, cuando el estudiante no conoce o no tiene un acercamiento al texto, el trabajo colectivo empieza a tener trabas y su participación no es significativa, “con la ayuda de este sistema el individuo y la masa se encuentran igualmente sometidos, la sumisión individual y general adquieren el carácter de disciplina y resulta físicamente imposible al alumno más inclinado a la pereza el apartarse un segundo del estudio y la obediencia” (Saldarriaga Vélez, 1999, pág. 15).
Al final, es un trabajo grupal que requiere la colaboración y motivación de todos los educandos para lograr reflexionar y argumentar sobre la temática expuesta. Esto genera ambientes de tensión entre los mismos estudiantes, y entre los estudiantes y el docente, ya que si en esta fase no hay claridad del tema y la forma en que se va a dar la discusión frente al texto, los avances serán muy limitados en las dos horas de clase que se tiene.
Aquí empiezan a surgir los interrogantes y las respuestas que se van a trabajar en las salas y así como lo dice Estanislao Zuleta[1] dice que “La tarea de la filosofía es elevar el nivel de profundidad de la reflexión y poner en cuestión las evidencias del sentido común de lo establecido social y políticamente y lo que se cree como legitimado”.
[1] Filósofo, escritor y pedagogo colombiano, nacido en Medellín 1935-1990
La apatía y el desinterés de estos jóvenes marcofidelinos se logra cauterizar cuando frente a ellos se les pone un obstáculo y una actividad que los desafíe, que rompa las filas y las paredes del salón de clase y que ellos se pongan a trabajar de manera diferente aquellas asignaturas que se han convertido en una “mamera”[1]. Los mismos estudiantes cuando logran entender el fin de la lectura, proponen las preguntas a resolver, se ven obligados a investigar las posibles respuestas que van a dar a los asistentes a la sala que ellos van a organizar. En este sentido, los jóvenes logran romper las cadenas del Mito de la Caverna[2] y buscan criterios que puedan tener el carácter filosófico que se requiere.
En la puesta en marcha de la organización y estructuración de la sala, cada grupo empieza a fundamentar la temática establecida y teniendo claro el horizonte epistemológico, los mismos educandos buscan los elementos y materiales que les facilite la argumentación, la participación de los asistentes y la discusión del tema en cada espacio asignado. El despliegue de la imaginación de los estudiantes se ve reflejado cuando ellos bautizan su sala. Cada sala debe tener un nombre que cautive al público solo con escucharlo, un ejemplo de nombre de salas que se han generado “Pobre, Contento y Esclavo” que trabajó la filosofía de
Foucault; “El Bar de Moe’s” que utilizando este personaje de la serie de televisión Los Simpson fundamentaron la filosofía existencial.
A medida que el tema se va aclarando y fundamentando conceptualmente, el trabajo en equipo se hace evidente cuando ellos se motivan a que la decoración de sus salas este acorde a la sustentación del tema y asimismo sea vistosa y llamativa para que la gente asista con mayor agrado. Por consiguiente, los jóvenes poseen diferentes actitudes y aptitudes que explota cuando se les orienta en actividades que rompen la monotonía de las filas y las paredes del salón. Lo importante es que comprendan el tema o concepto a trabajar y que tengan la capacidad de exponer dicha temática, responder las preguntas que surjan de los estudiantes asistentes, confrontar los planteamientos adversos que resulten de la idea principal del tema y dejar claras los conceptos básicos que de forma didáctica se expongan.
Los muchachos que por desinterés, falta de tiempo o cualquier otro causal no se acercan a las lecturas sugeridas para la realización de esta actividad, se ven relegados ante el proyecto, pero se vuelven propositivos y participativos en funciones para decorar, organizar exponer y fundamentar los temas propuestas de manera colaborativa. Los mismos jóvenes buscan salir de la minoría de edad, ellos descubren que el “sapere aude”[3] es una forma de comprometerse no sólo con su trabajo, sino que su responsabilidad también afecta estar labor colaborativa.
[1] Forma despectiva para referirse a algo que produce fastidio, en este caso las asignaturas que más dificultades académicas le producen.
[2] Es una alegoría escrita por el filósofo Platón de la antigua Grecia. Este pensador afirma en este escrito que los hombres permanecemos encadenados a una realidad que se nos presenta de manera engañosa y que al liberarse de estas cadenas podría mirar hacia atrás y vería cosas que le crearían confusión y molestia. Sin embargo, cuando logran liberarse de estas ataduras podrá desprenderse de creencias y verdades que están muy arraigadas en la persona, pero que lo conducirá a nuevos puntos de vista que lo alejarán de la ignorancia.
[3] Expresión del Latín que significa “Ten el valor de usar tu propia razón”, usada por Inmanuel Kant en su ensayo ¿Qué es la Ilustración? (1784).
Durante el desarrollo y organización de esta actividad se presentan dificultades que se han puesto en evidencia durante todo el proceso y que son reiterativas en algunos estudiantes año tras año, dichos obstáculos han sido identificados por los niños, jóvenes y maestros que asisten a cada sala temática mediante encuestas y observación.
Así, estos inconvenientes son centro de atención para el desarrollo de esta actividad en el siguiente año, enfatizando para no cometer los mismos errores y se busca que esta práctica pedagógica en la siguiente edición reduzca dichas falencias y así el trabajo rinda más frutos, de esta forma, “el conflicto no debe eludirse, evadirse o invisibilizarse. Al contrario, es la ocasión para reflexionar, replantear y fortalecer la convivencia y el diálogo” (Álvarez, Subsistema de formación de educadores en servicio: Lineamientos para la formación en el contexto de la evaluación docente, 2015, pág. 33).
Los aspectos a mejorar que se han detectado durante proceso han sido divididos en cuatro perspectivas para facilitar su reconocimiento y del mismo modo proporcionar alternativas de solución para las futuras ediciones del evento:
Asuntos de responsabilidad:
En ocasiones el compromiso de algunos estudiantes no es significativo y su desinterés es tan evidente que genera problemas de comunicación entre los grupos de trabajo, por lo cual no existe un acercamiento a las lecturas, lo cual deriva en una dificultad para el avance grupal de la temática asignada y no logran ser propositivos ante la actividad. Esto genera que el trabajo hecho el día de la actividad queda recargado en algunas personas y no se logre distribuir equitativamente las labores durante el desarrollo de las salas.
Al momento de la presentación de las salas la forma en que los estudiantes de media abordan el tema no es cautivador para los más jóvenes del colegio, en este sentido, motivar a los estudiantes de primaria y bachillerato que ingresen de manera autónoma no es tan fácil, porque no cumplen las expectativas para los espectadores haciendo que unos sitios tengan mayor asistencia que otros.
Asuntos filosóficos:
Los jóvenes tratan de fundamentar desde su saber, desde la opinión, y no en relación con el saber y fundamentación impartida, “en efecto, no se puede considerar como una herramienta ready made que se puede utilizar sin examinar su conocimiento” (Morín, 2001), es necesario que los estudiantes intenten explicar los temas desde el lenguaje que ellos usan a diario, aunque la labor docente hace énfasis en no abandonar el carácter y el lenguaje filosófico propio de la actividad.
Asuntos técnicos:
A pesar que las clases destinadas para la organización y fundamentación de las salas es suficiente, los organizadores no hacen buen uso del tiempo lo que implica que cuando se acerca la fecha de la actividad tengan que trabajar el doble para finiquitar los aspectos que no alcanzaron a realizar en clase. También los estudiantes tienden a oscurecer las salas y escuchar música a alto volumen, aspecto en el cual se hace reflexión argumentando que no todas las cosas buenas se hacen a oscuras, las buenas argumentaciones no pueden ser ocultas o disfrazadas por el ruido y la oscuridad.
Factores como el tiempo, la disciplina y el desplazamiento autónomo de los niños y jóvenes en ocasiones no son manejados de manera apropiada, lo que genera congestiones en las rotaciones por las salas temáticas, además mantener la disciplina en los pasillos del colegio se dificulta porque los asistentes o los organizadores se demoran en ingresar e iniciar las salas derivando en que los tiempos no sean ajustados a la programación de la actividad.
Asuntos pedagógicos:
En anteriores ediciones para la calificación de las salas se tenía en cuenta solo el resultado final y dicha evaluación la hacían los docentes y egresados asistentes, porque ellos desde sus saberes y experiencia se consideraban como un agente importante del ejercicio. Este aspecto ha ido cambiando y se califica todo el proceso de la actividad, si bien es importante los comentarios y aportes que hacen los asistentes, ellos tienen una visión muy sesgada de todo el proceso que se realiza y en ocasiones por cuestiones técnicas o de disciplina el trabajo final se ve estropeado, de ahí que aspectos como el saber disciplinar, la autoevaluación y la heteroevaluación sean consideradas como aspectos a tener en cuenta para obtener la nota de cada sala temática.
Las actividades propuestas en el marco del Día de la Filosofía generan expectativas y compromisos por parte de los agentes participantes, en consecuencia se han obtenido logros que fortalecen la propuesta y genera compromisos con la comunidad educativa para que las temáticas tratadas sean del agrado de cada uno de los educandos organizadores y los estudiantes que asisten a las salas, asimismo los docentes pertenecientes a la institución abren los espacios para el mejor desarrollo de este evento. Los logros que se han obtenido de esta propuesta pedagógica también se trabajan en cuatro perspectivas y se pueden mencionar los siguientes:
Asuntos de responsabilidad:
Gracias al trabajo autónomo de los estudiantes organizadores frente a las lecturas sugeridas, se evidencia que ellos se vuelven propositivos ante las posibles formas de abordar las temáticas propuestas por el docente. De igual manera, aspectos como la creatividad, el trabajo colaborativo y la capacidad de formular preguntas que generen debate, son algunas de las facultades que se van adquiriendo por parte de los jóvenes.
Los niños de primaria y bachillerato también demuestran autonomía al momento de asistir libremente a las salas que deseen, generando un ambiente de orden y participación colectica en la institución educativa.
Asuntos filosóficos:
Muchos conceptos y temas propios de la filosofía quedan aprehendidos por los asistentes y los estudiantes organizadores, esto se evidencia cuando tiempo después los mismos educandos hacen relaciones entre los temas de la clase y las temáticas trabajados en la actividad, después el trabajo con cada uno de los cursos se facilita ya que se habla desde los saberes filosóficos adquiridos y el lenguaje que se utiliza es el propio del área.
Asuntos técnicos:
Los estudiantes tienden a oscurecer las salas y trabajar con bajos niveles de luz, esta concepción ha ido cambiando porque aspectos como el arte es imposible trabajarlo a oscuras, porque usted nunca va a encontrar la exposición de un museo en las penumbras. Además, la utilización de los elementos que posee el colegio se ha optimizado.
Asuntos pedagógicos:
Los estudiantes organizadores, los asistentes y los docentes participan de esta actividad de manera autónoma y pueden hacer un autogobierno de manera satisfactoria, además, se descubren diferentes capacidades de los educandos y aptitudes para la decoración, la música, dominio de grupo, organización y liderazgo.
Asimismo, los docentes proponen nuevos temas para la siguiente edición y valoran el trabajo que se proyecta hacia los más pequeños del colegio, es por este motivo, que el Día de la Filosofía se ha institucionalizado como proyecto transversal, lo que genera mayor compromiso por todos los miembros de la comunidad educativa.
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