El/la docente (adulto), por orden de lista, irá llamando a cada alumno/a, el cual tendrá que compartir con toda la clase cómo se siente al comienzo y al final de la jornada, con el fin de ver la evolución que se produce a lo largo del día en cada alumno/a. Además, tendrá que explicar porqué se siente así y, si fuera un sentimiento desagradable para él/ella, proponer una solución para ponerle remedio y cambiar de estado de ánimo. Si se diera el caso de que alguno de ellos/as no sepa como gestionar o cambiar esa emoción desagradable, el resto de compañeros/as podrán ofrecerle su ayuda. Mientras tanto, los demás esperarán su turno sentados en la alfombra de la asamblea escuchando atentamente.