Con cuidado, desenreda el cabello por la mañana y por la noche. Intenta no pegar tirones y empezar el cepillado desde las puntas hasta el cuero cabelludo. Este gesto estimula la circulación de la sangre, y te ayudará a lucir un pelo más bonito.
Una coleta apurada de vez en cuando puede quedar elegante, pero llevar siempre un peinado muy tirante con gomas de pelo y horquillas puede provocar la rotura del cabello. Tampoco te recojas el pelo en una coleta cuando vayas a dormir, contribuirás a que se caiga más.
El estrés es el principal enemigo de la salud y la belleza. Intenta llevar una vida saludable evitando el estrés, porque este afecta a la apariencia de tu cabello.
El pelo es un fiel reflejo del tipo de alimentación que llevas, y también las uñas. Para cuidar ambas partes, apuesta por una dieta sana y equilibrada rica en hierro, vitaminas A, B9 (ácido fólico), B12 y C, zinc y cobre. Todos estos nutrientes tienen una función esencial en el crecimiento, fortalecimiento y aspecto del cabello y las uñas.
A una persona adulta y sana se le caen unos 100 cabellos diarios, por lo que la caída diaria de cabello es normal. Solo deberías alarmarte cuando encuentres demasiados cabellos en la almohada o sobre tu ropa.
Usar demasiado champú puede ser perjudicial. La cantidad necesaria es aproximadamente una nuez. Aplícala sobre el cuero cabelludo y masajea bien. Aclara con abundante agua, con especial atención a la parte baja de la cabeza, para que no queden restos sin aclarar en la zona de la nuca.
La mascarilla sirve para hidratar, proteger y fortalecer el cabello. Aplica una vez a la semana una mascarilla que vaya bien a tu tipo de cabello y conseguirás un pelo precioso.
Debes poner unos 15 o 20 centímetros de distancia entre tu pelo y el calor que emana del secador. Si lo acercas demasiado, puedes llegar a dañarlo. Aplica un protector de calor en el cabello siempre que vayas a usar secador, planchas o tenacillas. Un buen truco para evitar que se daño es mover mucho el cabello con las manos o mover el secador, así el calor no incide en el mismo sitio durante demasiado tiempo.
Este hábito puede resultar en la aparición de caspa y otros microorganismos que se generen por la humedad. Así que antes de acostarte, asegúrate de que tu pelo está seco.
O de las tenacillas o cualquier aparato para moldear el cabello a través de temperaturas muy altas. El exceso de calor puede dañar las fibras capilares dejando un pelo debilitado, apagado y quebradizo. Úsalas solo en ocasiones puntuales y siempre protegiendo bien tu cabello con cremas y sprays térmicos.