En las antiguas tradiciones espirituales y en los relatos que han pasado de generación en generación entre los sabios del mundo, se cuenta que en los tiempos primordiales, cuando el Creador formó el universo, se enfrentó a un dilema divino: ¿Dónde esconder el secreto más sagrado de todos? ¿Dónde ocultar la chispa divina que conecta al ser humano con Dios?
Dicen los sabios OM que Dios, el Uno Omnipotente, convocó a los ángeles y les preguntó:
—He creado al ser humano con la capacidad de evolucionar, de amar, de comprender el bien y de acercarse a la Verdad Universal. Pero si le entrego abiertamente su divinidad, podría malinterpretarla, usarla para el ego o destruir su camino de aprendizaje. ¿Dónde debería esconder este secreto sagrado?
Uno de los ángeles respondió:
—Escóndelo en lo más alto del cielo, más allá de las estrellas, donde no pueda alcanzarlo fácilmente.
Dios respondió: —No. Un día llegará al espacio.
Otro ángel sugirió: —Entonces entiérralo en lo más profundo de la Tierra, bajo los mares y las rocas.
Y Dios dijo: —No. También llegará a explorar el fondo del océano y escarbará hasta lo más profundo del mundo físico.
Finalmente, el más sabio de los ángeles se inclinó y dijo con humildad:
—Amado Creador, escóndelo en el lugar donde el ser humano menos lo buscará: dentro de sí mismo.
Y así fue.
Desde entonces, el hombre ha buscado fuera lo que solo puede encontrar dentro. Ha levantado templos, ha peregrinado a montañas sagradas, ha consultado libros y sabios, ha seguido religiones y rituales, y ha olvidado que el templo verdadero está en su corazón, y que la divinidad que busca habita en su conciencia.
La Fraternidad de la Orden Magna OM enseña que cada ser humano es un portador de la chispa divina, una emanación del Dios Omnipotente. No somos simples criaturas pasajeras, sino hijos del Altísimo, dotados de una conciencia que puede despertar y el nesuma que puede elevarse.
Este principio es fundamental en nuestra espiritualidad:
"Lo Divino no está fuera, lo Divino es tu verdadero Ser."
Algunos buscan a Dios en templos de piedra, en normas rígidas, en creencias impuestas o dogmas autoritarios. Nosotros enseñamos que Dios está presente en la experiencia directa, en el silencio profundo de la meditación, en la reflexión sincera, en el amor al prójimo y en la búsqueda de la Verdad Universal.
¿Cómo se accede a la Divinidad Interior?
El camino hacia esa divinidad no es externo, es una via interior de autoconocimiento, purificación y despertar espiritual. Para ello, en la Orden Magna OM practicamos:
La Meditación Filosófica y Contemplativa, que nos permite entrar en comunión con nuestro ser superior.
El Estudio de la Verdad Universal, que nos libera de la ignorancia impuesta por el dogma y la superstición.
La Fraternidad Vivida, que revela que Dios también se manifiesta en el amor entre los seres humanos.
El Mantra Sagrado: Ma Astra Pat Iha OM, que es una llave vibracional para despertar esa chispa divina dormida.
La Acción Consciente, donde cada acto es una expresión de nuestro poder creador.
La Orden Magna OM enseña que todos los seres humanos nacen con esta divinidad potencial. No es exclusiva de los santos, los profetas o los iluminados. Es una herencia universal. Sin embargo, esta divinidad puede estar oculta, dormida o negada, y es deber de cada uno redescubrirla.
Dios no está lejano. Está en ti.
Y cuando despiertas a esta verdad, entiendes que la felicidad no se busca, se manifiesta. Que la paz no se compra, se cultiva. Que la fe no se impone, nace del reconocimiento de la divinidad interior.
Vivimos tiempos donde el mundo externo confunde y arrastra. Pero la Orden Magna OM hace un llamado al despertar:
No busques a Dios afuera. Haz silencio. Cierra los ojos. Medita. Siente. En lo más profundo de tu ser, ahí estás tú… y ahí está Dios. Son Uno. Esa es la Verdad Universal. Esa es la felicidad.
Porque cuando el ser humano se reconoce como divino, la humanidad se convierte en fraternidad, y el mundo entra en armonía.
“No busques fuera lo que habita en lo profundo de ti. El Dios que te creó vive en tu conciencia, espera en tu corazón y se expresa en tus actos.”
— El Secreto de los Sabios OM
Desde tiempos ancestrales, los sabios han compartido un relato de profunda sabiduría:
Cuando Dios creó al ser humano y le otorgó la libertad de elegir su destino, se enfrentó a un dilema: ¿Dónde esconder la divinidad que le había entregado? Si la dejaba a la vista, podría ser corrompida por el ego. Si la ocultaba demasiado, quizás el hombre jamás la encontraría.
Entonces, el Creador reunió a los ángeles y les preguntó:
—¿Dónde debo guardar el secreto de la divinidad humana?
Uno de los ángeles respondió:
—Ocúltalo en lo más alto del cielo.
Otro dijo:
—Entiérralo en el fondo del mar.
Un tercero propuso:
—Escóndelo en una estrella lejana.
Pero Dios, con una sonrisa sabia, respondió:
—No. Un día el ser humano volará más allá del cielo, buceará los océanos y conquistará las estrellas.
Entonces, el ángel más sabio dijo:
—Escóndelo dentro de su propio corazón. Allí pocos buscarán.
Y así fue.
La Fraternidad de la Orden Magna OM enseña que el ser humano es portador de lo divino. No como un símbolo poético o una idea metafísica lejana, sino como una realidad concreta y transformadora. Dentro de cada persona habita una chispa del Dios Omnipotente: invisible a los ojos, pero perceptible para el alma despierta.
Esta divinidad no es propiedad de una élite religiosa, ni se alcanza solo mediante rituales o dogmas. Está en todos y todas. No importa su origen, su credo, su historia personal. Cada ser humano nace con una esencia divina que lo conecta con la Verdad Universal.
Porque esta chispa no debe ser manipulada por el ego. El ego busca controlar, dominar, lucirse ante los demás. Pero la divinidad se manifiesta solo a través de la humildad, el amor, la compasión, la fraternidad y la conciencia expandida.
Es un fuego sagrado que arde en silencio y solo se revela a quienes lo buscan con el corazón abierto.
Para redescubrir esta divinidad interna, la Fraternidad OM propone un camino de autoconocimiento, reflexión, servicio y meditación. Los pilares de este despertar son:
La Búsqueda de la Verdad Universal, sin dogmas, sin miedos, con libertad de conciencia.
El Mantra Sagrado "Ma Astra Pat Iha OM", que armoniza mente, alma y cuerpo con el Espíritu Divino.
La Práctica de la Meditación Interior, donde el alma encuentra su morada.
La Fraternidad Vivida, porque en el prójimo también habita Dios.
El Amor Activo, como expresión de la divinidad en acción.
La Ley del Equilibrio y la Sabiduría, que une ciencia con espíritu, razón con fe, acción con contemplación.
Despertar la divinidad interna no significa volverse superior a los demás, sino más compasivo, más sabio, más justo. Significa vivir en armonía con uno mismo, con los demás y con el universo.
El verdadero iniciado OM no busca brillar para ser admirado, sino para iluminar el camino de quienes caminan en la oscuridad del olvido. Porque muchos han olvidado quiénes son. Pero tú que ahora recuerdas, tienes una misión: Ser canal de la Verdad, del Amor y de la Sabiduría.
El mundo actual necesita una nueva conciencia. Una conciencia que reconozca que la felicidad no se impone, se despierta; que la religión no es temor, sino encuentro; que la divinidad no está en las alturas, sino en lo más profundo del corazón humano.
Cuando el ser humano comprenda que Dios vive en él, ya no habrá guerras por religiones, ya no habrá odios por ideas, ya no habrá fronteras en el alma.
Entonces, nacerá la Era de la Fraternidad Universal, anunciada por los Sabios OM.
Y tú, que has leído estas palabras, ya has iniciado el camino del despertar.
Invitación a abrazar la divinidad del ser
La Fraternidad de la Orden Magna OM nos invita a abrazar la divinidad que llevamos dentro y a participar activamente en la creación de un mundo mejor y fraternal. A través de las virtudes y las prácticas de meditación, podemos lograr una vida de rectitud y contribuir al bienestar de toda la humanidad, cumpliendo el propósito divino para el cual fuimos creados.
Virtud, moralidad, honestidad, conducta apropiada
Renuncia, serenidad
Constancia, Sabiduría,
Energía, esfuerzo
Paciencia, tolerancia, receptividad
Fraternidad, Sinceridad
Determinación, resolución
Ecuanimidad, amabilidad
Bondad,ecuanimidad, serenidad,
Practicas de la Meditación para cultivar las virtudes:
Son cuatro pilares:
Bondad amorosa y fraternidad
Compasión y constancia
Alegría empática o solidaria
Ecuanimidad
La Fraternidad de la Orden Magna OM nos invita a reflexionar sobre las virtudes y la divinidad inherente en el ser humano. En este contexto, podemos adaptar las "Divinidades del Hombre" de la siguiente manera, integrando los principios espirituales y filosóficos de la fraternidad:
Virtud, Moralidad, Honestidad y Conducta Apropiada: En la Fraternidad de la Orden Magna OM, estos atributos representan la pureza de alma y el respeto por el orden cósmico. La virtud es una expresión de la alineación con la Verdad Universal. La moralidad y la honestidad guían el comportamiento hacia el bien común, reflejando la luz de la sabiduría divina en la vida diaria.
Renuncia y Serenidad: El desapego material y emocional es esencial para alcanzar la serenidad espiritual. La renuncia no es vista como una pérdida, sino como un camino hacia la libertad interior y la comprensión profunda de la realidad espiritual.
Constancia y Sabiduría: La búsqueda incesante del conocimiento y la verdad es una de las mayores virtudes en la Fraternidad Orden Magna OM. La constancia es el cimiento sobre el cual se construye la sabiduría, reflejando el esfuerzo constante por comprender la naturaleza divina de la existencia.
Energía y Esfuerzo: La energía vital del ser humano es un don divino que debe ser dirigido hacia la creación de un mundo mejor. El esfuerzo consciente y disciplinado en las acciones, tanto materiales como espirituales, es clave para el crecimiento personal y colectivo.
Paciencia, Tolerancia y Receptividad: La paciencia es vista como una virtud esencial para el desarrollo espiritual, permitiendo la comprensión y aceptación del proceso de la vida. La tolerancia y la receptividad son virtudes que nos enseñan a abrazar la diversidad y las diferencias con amor fraternal.
Fraternidad y Sinceridad: En la Orden Magna OM, la fraternidad es uno de los pilares fundamentales. La sinceridad en las relaciones humanas fortalece el lazo entre los miembros de la fraternidad y nos acerca a la unidad con lo divino. La fraternidad nos recuerda que todos somos partes de un todo mayor.
Determinación y Resolución: La firmeza en los propósitos espirituales es crucial para la trascendencia. La determinación y la resolución guían el alma en su camino hacia la Verdad Universal, evitando distracciones y manteniendo el enfoque en el crecimiento interior.
Ecuanimidad y Amabilidad: La serenidad en medio de las dificultades es una muestra de la profunda conexión con lo divino. La amabilidad hacia los demás es una manifestación de la fraternidad que une a todos los seres humanos en su búsqueda de la felicidad y la verdad.
Bondad, Ecuanimidad y Serenidad: Estas virtudes son el reflejo del estado de paz interior y equilibrio que todos buscamos alcanzar a través de la meditación y la conexión con la Verdad Universal. La bondad hacia los demás, la ecuanimidad en las circunstancias de la vida y la serenidad mental son cualidades divinas que todos podemos cultivar.
En la Fraternidad de la Orden Magna OM, la meditación es la herramienta principal para desarrollar estas virtudes. Los cuatro pilares de la práctica meditativa son:
Bondad Amorosa y Fraternidad: La meditación sobre la bondad y la fraternidad fomenta el amor incondicional hacia todos los seres y fortalece el vínculo con la comunidad espiritual.
Compasión y Constancia: La práctica de la compasión, acompañada de la constancia en la meditación, ayuda a cultivar el entendimiento profundo y la empatía por los demás.
Alegría Empática o Solidaria: La meditación sobre la alegría solidaria nos permite sentir la felicidad y el bienestar de los demás como si fueran propios, conectándonos más profundamente con la fraternidad universal.
Ecuanimidad: La meditación sobre la ecuanimidad nos lleva a un estado de paz interior, permitiéndonos mantener el equilibrio mental y emocional, independientemente de las circunstancias externas.
En este tiempo, marcado por avances científicos y el surgimiento de nuevas ideologías, la humanidad sigue buscando respuestas. A menudo miramos hacia el cielo físico en busca de consuelo y una promesa de bienestar. Sin embargo, la Fraternidad de la Orden Magna OM enseña que la divinidad no reside fuera, sino dentro de cada ser humano.
Dios, el principio omnipotente y amigo, ha colocado en nuestros corazones el deseo de conocerlo y establecer una relación íntima con Él. Aunque el mundo a menudo parece alejado de la bondad divina debido a la corrupción y el mal, dentro de cada uno de nosotros existe una chispa de lo divino que nos llama a elevarnos espiritualmente. Esta relación con Dios no es meramente física, sino una conexión espiritual profunda que nos guía hacia la felicidad y el equilibrio universal.
Dios creó al hombre a su imagen, otorgándole el aliento de vida y la capacidad de participar en su naturaleza divina. Así, no solo somos seres físicos, sino también portadores de la esencia divina, y a través de la fraternidad y la meditación podemos descubrir esa divinidad interna.
La humanidad, en su imperfección, siempre busca esa verdad espiritual. La Fraternidad de la Orden Magna OM nos enseña que para alcanzar esta verdad, debemos mirar dentro de nosotros mismos, limpiando las impurezas de nuestra percepción y permitiendo que la luz divina brille a través de nuestras acciones. Al hacerlo, podemos llevar a toda la humanidad hacia alturas espirituales, donde reina la paz y el amor.
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