La Historia de Distribuidora El Chivo: Un Legado Familiar de Trabajo y Superación
En el corazón de Quetzaltenango, una historia de esfuerzo y dedicación comenzó a escribirse en 1985. Fue el Señor Raúl Alfaro, junto a su esposa Carmen Letona de Alfaro, quienes decidieron dar el primer paso para construir un negocio que hoy, más de 30 años después, sigue creciendo y dejando huella en la región. Así nació "Depósito El Chivo", un pequeño establecimiento ubicado frente al colegio "María Auxiliadora", donde vendían harina, afrecho y granillo de primera y segunda.
Pero la vida tiene caminos inciertos y, en 1986, un trágico suceso tocó la puerta de la familia: el fallecimiento de la señora Carmen. Sin embargo, las hijas del matrimonio, Ivonne y Nilda, no dudaron ni un segundo en seguir apoyando a su padre. Juntas, mantuvieron vivo el negocio familiar, adaptándose a las nuevas necesidades de sus clientes. Con el tiempo, la demanda de materiales de construcción creció, y así, el primer camión de cemento y un poco de hierro hicieron su aparición en el negocio.
A medida que pasaban los años, el negocio siguió expandiéndose. En 1990, Don Raúl vio la necesidad de alquilar una bodega más grande para poder abastecer la creciente demanda. El catálogo de productos fue ampliándose, incluyendo láminas que, rápidamente, se convirtieron en un éxito entre sus clientes. Siempre con la visión de crecer y diversificar, Don Raúl también innovó al ofrecer fertilizantes, pensados especialmente para la temporada de invierno.
En el año 2000, se presentó la oportunidad de comprar un terreno, lo que permitió la construcción de una nueva bodega más grande. Este fue un gran paso hacia el crecimiento de la empresa, que no solo contaba con un espacio más amplio, sino que también adquirió dos tráileres para poder surtir de manera más eficiente los productos a sus clientes.
El legado continúa: la fuerza de la familia
En 2014, la familia sufrió una nueva pérdida con la partida de Don Raúl. Sin embargo, Ivonne y Nilda, con el apoyo de sus hijos y esposos, decidieron continuar con el legado de su padre. Fue en ese mismo año que se fundó "Distribuidora El Chivo", una empresa que mantiene la esencia de los valores de la familia Alfaro Letona. Hoy en día, la empresa sigue siendo un ejemplo de cómo el esfuerzo, la dedicación y el trabajo en equipo pueden transformar un pequeño negocio en una gran empresa.
La visión de "Distribuidora El Chivo" no ha cambiado: ofrecer productos de calidad a precios competitivos, manteniendo siempre el compromiso con la comunidad y el respeto por el trabajo bien hecho. La empresa, que sigue siendo completamente familiar, ha sido reconocida por varias de sus proveedoras por su trayectoria y por las excelentes ventas que realiza. Además, es una generadora de empleos en la región, contratando tanto personal para la bodega como pilotos de camiones y tráileres.