Significa asumir que tu rol no se limita a conducir de un punto A a un punto B. También implica:
Revisar cómo estás física y mentalmente.
Preguntarte: ¿Dormí bien? ¿Estoy tranquilo? ¿Tengo dolor, malestar o estrés?
Tomar decisiones responsables si no estás en condiciones.
Pedir ayuda si algo no está bien.
Ser consciente de que tu bienestar afecta directamente la seguridad de todos.
Un operador cansado, estresado o distraído no está en condiciones de conducir. Reconocerlo es un acto de madurez y profesionalismo.
La seguridad en las calles no depende solo de las leyes. Lo más importante es la actitud de quienes manejan. Un operador atento, que descansa bien, que se cuida y cuida a los demás, puede marcar la diferencia.
Operador, no dejes que la confianza te juegue una mala experiencia. Evita distracciones y mantente atento en todo momento.
¡Evita siniestros!
!Mucha suerte!